unctad.org | La XII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los 15
Statement by Mr. Rubens Ricupero, Secretary-General of UNCTAD
La XII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los 15
Caracas
26 Feb 2004

En nombre del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Sr. Kofi Annan, y en representación de la Organización, quisiera saludar a todos los jefes de Estado y representantes presentes en Caracas. Igualmente quisiera subrayar la importancia central que el Secretario General de nuestra organización asigna al Grupo de los 15 como fuerza constructiva al servicio del diálogo internacional, de la cooperación y del desarrollo.

El comercio entre las naciones en desarrollo llegó el año pasado al 43% del total del comercio de las mismas. Esa realidad es particularmente halagadora en lo que respecta al continente asiático, donde el comercio intraregional permitió a esas naciones seguir creciendo de forma acelerada mientras ocurría la desaceleración de las economías de Estados Unidos, Japón y Europa que comenzó en 2001. En esos años, según el Banco Asiático de Desarrollo, las 41 economías de Asia y del Pacífico lograron crecer a un 5,5% y, de acuerdo con la misma fuente, deben de continuar expandiéndose durante todo el decenio, es decir, hasta el 2010, a una tasa de 6% anual. Los dos gigantes, China e India, aumentan respectivamente a 8% y 6% al año, respectivamente.

Está surgiendo en consecuencia lo que el Presidente Lula llama correctamente "una nueva geografía del comercio y de la economía".

Otras regiones del Sur están asistiendo también a un aumento del comercio dentro de sus regiones y, lo que es más novedoso, con otras zonas o continentes en desarrollo. Cabe precisar que hoy Asia representa un mercado importante para África, Latinoamérica y el Medio Oriente. Las exportaciones de Argentina y Brasil hacia China han doblado y el mercado chino se ha convertido, por primera vez, en el primer mercado para Corea del Sur y otros países vecinos. Pero ese movimiento no es de ninguna manera benéfico solamente para los países en desarrollo. El martes pasado, 24 de febrero, el Financial Times anunciaba en primera página que el excedente comercial japonés alcanzó 3,7 mil millones de dólares como resultado de un aumento de 34% de sus exportaciones a China. El diario señalaba cómo el fuerte crecimiento regional del comercio asiático le está permitiendo al Japón salir finalmente de una crisis económica de más de 10 años.

El fenómeno pone de relieve lo que era la creencia central del gran creador del pensamiento desarrollista de América Latina, el economista argentino don Raúl Prebisch, fundador de la UNCTAD. Para él, la consecución de una interdependencia sólida e igualitaria entre las economías del Norte y del Sur exige corregir las asimetrías existentes en el sistema financiero y comercial internacional, responsables de una dependencia perversa del Sur ante el Norte.

Desgraciadamente, este imperativo está aún muy lejos de ser respetado. Hemos visto en Cancún, hace menos de un año, la resistencia a rectificar desequilibrios en el área de la agricultura y en los subsidios al algodón, que tanto daño hacen a los africanos. Pocos meses después, cuando nos reunimos en la ONU, en Nueva York, para evaluar los resultados de Monterrey, hemos constatado que, por el séptimo año consecutivo, se ha registrado una transferencia líquida de recursos financieros del Sur hacia el Norte. Así, dos años después de la Conferencia sobre la Financiación del Desarrollo, la triste realidad es que los países pobres, necesitados de capital, lo están de hecho exportando para financiar los déficit de las economías avanzadas. La conclusión es que la lucha por una arquitectura financiera más estable se encuentra apenas en sus inicios. La arquitectura que tratamos de crear debe ser capaz, no sólo de facilitar el financiamiento del desarrollo, sino también de impedir la ocurrencia de crisis financieras, o en caso necesario, de superarlas adecuadamente. En ese contexto, será fundamental que tenga éxito el heroico esfuerzo del pueblo argentino, al cual expreso mi total solidaridad, para cerrar las heridas sociales y económicas dejadas por la catástrofe financiera y negociar en bases justas, dignas y equilibradas para todos, sus futuros compromisos financieros.

En el pasado, la interdependencia fue muchas veces una vía de sentido único, la del Sur con relación al Norte, pero eso comienza a cambiar. El año pasado, casi la mitad de las importaciones de los Estados Unidos y Japón, y más de un tercio de las de la Unión Europea, han venido del Sur, y lo mismo ha ocurrido con las exportaciones de aquellas regiones y países industrializados hacia los mercados del Sur.

En su conjunto, los países del Sur representan un tercio del comercio mundial de mercancías y un cuarto del comercio de servicios. Colectivamente, el Sur constituye el segmento mas dinámico de la producción y del comercio mundial. Esto se debe tanto a su poder de compra, cada vez mayor, como a su crecimiento demográfico.

Todo eso indica la pertinencia y actualidad del pensamiento de Prebisch: cada vez que el Sur crece, ese crecimiento crea nuevos mercados y alimenta la demanda de importaciones desde el Norte y también de otros países del Sur. Lejos de ser una alternativa excluyente al comercio Norte-Sur, el intercambio Sur-Sur es su indispensable complemento. El comercio Sur-Sur está creciendo al ritmo del 10% anual, más del doble de la expansión del comercio mundial en 2003 (4.7%). Esta transformación o "revolución silenciosa" se ve reforzada por el aumento de la inversión, de la transferencia de tecnología y de las relaciones entre empresas del Sur, tanto a nivel intraregional como, cada vez más, entre regiones en desarrollo.

He ahí la nueva "geografía comercial", que gana realidad ante nuestros ojos. Deberíamos ahora dar un paso adelante y aprovechar la XI Conferencia de la UNCTAD, que se celebrará en São Paulo del 14 al 18 de junio próximo, para abrir nuevas fronteras a ese movimiento. En São Paulo celebraremos los 40 años de la fundación de la UNCTAD y del Grupo de los 77, que nacieron en la misma ocasión y con un propósito común. ¿Qué mejor ocasión que esa Conferencia, dedicada al tema de la "coherencia entre las políticas nacionales de desarrollo y los procesos financieros y comerciales globales", para crear un paradigma de desarrollo nuevo y dinámico?

Uno de los componentes de dicho paradigma debería ser la revitalización del Sistema de Preferencias Comerciales entre los Países en Desarrollo, con miras a alcanzar reducciones significativas de las barreras entre los países del Sur y un tratamiento más favorable a los menos avanzados, a los más vulnerables entre nosotros, que requieren la cooperación y solidaridad de los demás.

Además de la dimensión económica y comercial Sur-Sur, otro componente indispensable del nuevo paradigma de desarrollo, en honor en la reunión de Caracas, es la integración energética Sur-Sur y Norte-Sur. En ningún otro dominio, creo, está más clara y evidente la interdependencia que en el campo de la energía, en el cual naciones como Italia, Japón o Alemania dependen del exterior entre el 65% y 80% para cubrir sus necesidades energéticas.

En ningún otro dominio tampoco es más acentuado el desequilibrio en el uso de los recursos del planeta. Hoy día los mil millones de habitantes de los países ricos consumen anualmente 4,5 toneladas equivalentes de petróleo por persona, mientras que los 5 mil millones de los habitantes de países pobres consumen cada uno 0,75 tep. La continuación de las tendencias actuales indica que en el 2050, cada habitante de un país en desarrollo deberá consumir de 2 a 3 tep., lo que, multiplicado por la población que tendrán entonces esos países (casi 9 mil millones de habitantes), llevará el consumo mundial a 25 o 30 mil millones de tep., contra menos de 9 mil millones en nuestros días.

De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, fuente de esos datos, los precios comenzarán a acercarse del nivel más alto antes del agotamiento de las actuales reservas, previsto para el 2040, en el caso del petróleo, y para 2060 , en el del gas. Para buscar nuevos yacimientos o fuentes alternativas de energía, habrá necesidad de sumas astronómicas de inversiones. Ese es el cuadro que exige de todos, Norte y Sur, una cooperación estrecha. Los países desarrollados deben percatarse de la necesidad de suministrar los capitales y la transferencia de tecnología capaces de permitir no sólo la ampliación y el aumento de fuentes nuevas de hidrocarburos y energías alternativas, sino también la posibilidad para productores como Venezuela de participar en la cadena de valor agregado representada por los valiosos servicios de energía.

Caracas es la capital ideal para el lanzamiento del proyecto prioritario de cooperación Sur-Sur y Norte-Sur, con miras a la plena integración de la energía en beneficio común. La vocación venezolana ha sido siempre, señor Presidente, de desempeñar un papel innovador y visionario en la cooperación internacional. Así fue en la fundación de la OPEP; así ocurrió también con el protagonismo inolvidable de mi ilustre predecesor, el Dr. Pérez Guerrero, segundo Secretario General de la UNCTAD, después de Prebisch. Habiendo enriquecido a las Américas con el Libertador Simón Bolívar, y también con Simón Rodríguez, Andrés Bello, Francisco de Miranda, Sucre y otros hombres de pensamiento y acción extraordinarios, Venezuela ha mostrado ser capaz de asumir el liderazgo necesario para convertir en realidad la aspiración de "Sembrar el Petróleo" como fuente de riquezas nuevas.



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