unctad.org | Pese al crecimiento, las perspectivas de la economía palestina a largo plazo han empeorado, según un informe de la UNCTAD
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Pese al crecimiento, las perspectivas de la economía palestina a largo plazo han empeorado, según un informe de la UNCTAD
Según el informe la austeridad fiscal, la inseguridad alimentaria, la exacerbación de la pobreza, la crisis agrícola, los efectos negativos de la ocupación ininterrumpida y la disminución de la ayuda de los donantes son motivos de preocupación

EMBARGO
El contenido del presente comunicado de prensa y del informe conexo no podrá ser citado ni resumido por la prensa, radio o televisión o por medios electrónicos antes de las 05 septiembre 2012, 19:00

UNCTAD/PRESS/PR/2012/029
Ginebra, Suiza, (05 septiembre 2012)

Las perspectivas a largo plazo de desarrollo económico en el territorio palestino ocupado han empeorado, advierte el informe anual de la UNCTAD sobre la asistencia al pueblo palestino.

Según el informe, no debe malinterpretarse el crecimiento económico del 9,9% que se alcanzó en el territorio palestino ocupado en 2011. Ese crecimiento, principalmente en la Franja de Gaza, sometida a bloqueo, refleja las actividades de reconstrucción tras la devastación ocasionada por la operación militar israelí entre diciembre de 2008 y enero de 2009. La economía local de Gaza registró un incremento del 23% en 2011, mientras que la de la Ribera Occidental aumentó un 5,2%. Sin embargo, el producto interno bruto (PIB) real per capita en Gaza permaneció un 10% por debajo del nivel de 2005.

En el informe se afirma que el crecimiento alcanzado en 2011 y a principios de 2012 no es sostenible. Refleja el bajo nivel al que funcionaba la economía a finales de 2010 como consecuencia de los daños causados por la campaña militar israelí en Gaza. Ese reducido nivel obedece también al perjuicio económico ocasionado por los cierres israelíes en la Ribera Occidental. Además, según el informe, gran parte del crecimiento estuvo impulsado por la asistencia recibida. Se señala que la expansión económica del año pasado se acompañó de una reducción de los salarios reales y de la productividad de la mano de obra y que no bastó para reducir la elevada tasa de desempleo, que se mantuvo en el 26%. La pobreza extrema y la inseguridad alimentaria crónica persisten. La inseguridad alimentaria afecta a dos de cada tres palestinos del territorio palestino ocupado, pero es más intensa en Gaza. También resulta alarmante la tasa de pobreza en Jerusalén Oriental, estimada en un 78%, por encima de las tasas correspondientes a la Ribera Occidental y Gaza.

El principal obstáculo al desarrollo de Palestina

Gaza sigue sometida a un asedio económico y el número de barreras a la circulación de los ciudadanos y bienes palestinos en la Ribera Occidental aumentó de 500 en 2010 a 523 en 2011, según el informe. La demolición de viviendas e infraestructuras palestinas se intensificó en 2011 y la expansión de los asentamientos israelíes, en particular en los alrededores de Jerusalén Oriental y Belén, agravaron la fragmentación física existente entre los distintos "bantustanes" o enclaves desconectados palestinos.

En los últimos años, la ayuda económica ha sido fundamental para sostener la economía palestina y prevenir crisis socioeconómicas más profundas. En el informe se indica que la disminución del apoyo de los donantes registrada en 2011 y a principios de 2012 tendrá importantes ramificaciones socioeconómicas. Sin embargo, se añade que la vulnerabilidad económica frente a las fluctuaciones de la ayuda no es más que un síntoma de las dificultades de Palestina en materia de desarrollo y no su causa.

La causa real está directamente ligada a la ocupación y no tanto a la política económica de la Autoridad Palestina, se afirma en el informe. La ocupación ha eliminado prácticamente todas las oportunidades internas y externas de comercialización e inversión, y ha mermado los recursos agrícolas y naturales de que dispone la población palestina para las actividades económicamente productivas. La inversión pública y privada está restringida en el 63% del territorio de la Ribera Occidental conocido como zona C, que se encuentra bajo control israelí, mientras que Gaza sigue sometida a un bloqueo económico. En esas circunstancias, resulta difícil llevar adelante la construcción del Estado, señala el informe precisando que todos los esfuerzos deben centrarse en impedir que los asentamientos y la ocupación sigan socavando la base económica palestina. Además, si se invirtiera la situación podría allanarse el camino para la creación de un Estado palestino viable, como se prevé en las resoluciones de las Naciones Unidas.

La reducción de la ayuda y la crisis fiscal ensombrecen las perspectivas de desarrollo

En el informe se señala que no obstante los incesantes esfuerzos de la Autoridad Palestina para reducir el gasto y aumentar el ingreso fiscal, persiste el déficit presupuestario palestino. La continua fragilidad fiscal de la Autoridad Palestina es atribuible, sobre todo, a la falta de soberanía, la pérdida de ingresos en favor de Israel y la pérdida potencial de producción e ingresos como consecuencia de las medidas impuestas por la ocupación. Los efectos de la escasez de ingresos se vieron agravados por la falta de 520 millones de dólares de apoyo de los donantes para atender las necesidades de financiación de la Autoridad Palestina en 2011, que se vio obligada a contraer deuda y aplazar los pagos al sector privado. Los pagos atrasados aumentaron en 540 millones de dólares y la deuda con los bancos nacionales alcanzó los 1.100 millones de dólares —50% del ingreso público.

Según el informe, la austeridad fiscal exigida por algunos organismos internacionales, no solo pasa por alto las razones de la crisis y la realidad de la ocupación, sino que puede ser contraproducente, dado que un nuevo recorte de los gastos propiciaría una desaceleración económica adicional que a la vez contraería la recaudación tributaria e inflaría el gasto social de la Autoridad Palestina. El informe advierte de que si aumenta la presión en el empleo y los salarios del sector público se correrá el riesgo de que la economía se suma en una depresión, que socave la cohesión social e incluso anule los progresos en el establecimiento de los cimientos institucionales de un Estado palestino viable.

La dependencia económica palestina con respecto a Israel sigue siendo notable. En 2011 casi el 83% del comercio total de Palestina se realizó con Israel o a través de ese país y el déficit comercial con Israel representó un 84% del déficit total de Palestina ese año. Esta dependencia económica forzada priva a los palestinos de fuentes de importación y mercados de exportación más competitivos y aumenta la vulnerabilidad del territorio palestino ocupado a las medidas de seguridad y las condiciones económicas impuestas por Israel.

La agricultura palestina bajo asedio

Años de ocupación han hecho que la agricultura palestina no sea capaz de aprovechar su potencial productivo y de empleo. En 2011, la contribución del sector agrícola al PIB de Palestina se redujo a un 5,5%, frente a un 12% de 1995, según el informe. Solo el 35% de las tierras de riego del territorio palestino ocupado son realmente irrigadas, lo que supone para la economía un costo de 110.000 puestos de trabajo cada año y el 10% del PIB. Además, la construcción de la barrera de separación israelí deja un 10% de las tierras de la Ribera Occidental atrapadas en la "zona de separación" entre la barrera y las fronteras de 1967, de modo que miles de agricultores palestinos tienen dificultades para acceder a sus propias tierras para cultivarlas por las complicaciones derivadas de la obtención de permisos israelíes para que tanto ellos como sus trabajadores puedan cruzar la barrera.

En el informe se indica que la prohibición de la importación de fertilizantes de gran calidad impuesta por Israel ha redundado en una reducción de la producción agrícola del 33%. Esta situación hace menos viables las actividades agrícolas y muchos agricultores palestinos han perdido su fuente de sustento. Además, desde 1967 se han arrancado cerca de 2,5 millones de árboles frutales.

Dado que no se permite pescar a más de 3 millas náuticas de la costa de Gaza, en lugar de las 20 millas reconocidas a nivel internacional, la industria pesquera palestina está prácticamente destruida, precisa el informe. El número de pescadores ha disminuido un 66% desde 2000.

Otro problema es la extracción excesiva de agua por Israel, que rebasa los niveles establecidos en los Acuerdos de Oslo de 1993. El agua extraída se utiliza dentro de las fronteras israelíes o en sus asentamientos y se niega a la Autoridad Palestina y a los agricultores palestinos el derecho a construir pozos para atender la creciente demanda de agua. Según el informe, la extracción excesiva de agua por Israel se produce incluso cuando la fuente del agua se encuentra casi en su totalidad en el territorio palestino ocupado.

En el informe se afirma que, pese a que el sector agrícola palestino explota actualmente una cuarta parte de su potencial, se trata de un sector resistente que puede experimentar una recuperación rápida y sostenible, pero se puntualiza que la comunidad de donantes y la Autoridad Palestina han desatendido el sector agrícola. Se recomienda la adopción de medidas correctivas para compensar las repercusiones de la ocupación. Debería establecerse un banco de desarrollo agrícola encargado de distribuir los riesgos, proporcionar servicios de crédito y seguro, y apoyar los servicios de comercialización y posteriores a la cosecha, así como financiar y garantizar las inversiones en infraestructura agrícola y de abastecimiento de agua.

Respuesta de la UNCTAD

En 2011, la UNCTAD inició un proyecto de cooperación técnica de tres años con el propósito de constituir la base de datos de los operadores comerciales (exportadores e importadores) palestinos, fortalecer la capacidad institucional del Consejo de Empresas de Transporte Comerciales Palestinos e informarles mejor sobre las prácticas óptimas de facilitación del comercio reconocidas internacionalmente. La UNCTAD fortaleció también la capacidad de los responsables políticos palestinos para elaborar modelos y realizar previsiones, entre otras cosas, capacitando al personal de la Autoridad Palestina y de la Oficina Central de Estadística en el uso de su modelo macroeconómico de la economía palestina para elaborar las previsiones económicas oficiales y evaluar hipótesis alternativas de política económica. Además, la UNCTAD siguió apoyando en 2011 el fortalecimiento de la capacidad de los diplomáticos de la Autoridad Palestina organizando actividades de formación para que conocieran el funcionamiento del sistema de las Naciones Unidas en Ginebra.

Desde 2001, la UNCTAD ha desempeñado un papel fundamental en el fomento y la modernización de la capacidad de las aduanas palestinas mediante la introducción y actualización de su Sistema Automatizado de Datos Aduaneros (SIDUNEA) y la organización de actividades de capacitación en el manejo del sistema para el personal de la Autoridad Palestina así como para agentes del sector privado. Sobre la base de esos avances, la UNCTAD ha diseñado un nuevo proyecto destinado a consolidar los logros anteriores en este ámbito y a transferir el sistema SIDUNEA a la Autoridad Palestina. Está previsto que su ejecución comience en 2012. Asimismo, en 2011 concluyó satisfactoriamente el Proyecto de "promoción de políticas económicas y comerciales subregionales orientadas al crecimiento para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio en los países árabes", que benefició al territorio palestino ocupado y a otros cuatro países árabes al ofrecerles una plataforma para que los encargados de la formulación de políticas, el personal de la UNCTAD y los expertos nacionales e internacionales intercambiaran ideas y experiencias.

En abril de 2012, durante la XIII Conferencia de la UNCTAD celebrada en Doha (Qatar), se renovó y amplió el mandato de la UNCTAD de prestar asistencia al pueblo palestino. En esa Conferencia, los Estados miembros solicitaron que se fortaleciera el programa de asistencia al pueblo palestino. Sin embargo, se requieren recursos adicionales para atender las necesidades especiales de la economía palestina bajo ocupación, proporcionar servicios de asesoramiento sustantivos y organizar actividades de cooperación técnica.


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