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DIFICULTADES EN EL SECTOR MANUFACTURERO: EN EL INFORME DE LA UNCTAD SE EXAMINAN LAS TENSIONES EMERGENTES EN EL SISTEMA DE COMERCIO

TAD/INF/PR/42
29 April 2002

"Mientras que la parte correspondiente a los países en desarrollo en las exportaciones mundiales de manufacturas, inclusive las de productos de alta tecnología en rápido crecimiento, ha venido aumentando en alto grado, los ingresos derivados de esas actividades por estos países no parecen experimentar el mismo dinamismo". Esta es la conclusión a la que se llega en el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2002 (1), de la UNCTAD, que se publica hoy. Los responsables de las políticas tanto a nivel interno como internacional deben hacer frente a este problema si se quiere que el sistema multilateral de comercio sea más favorable al desarrollo.

Necesidad de reequilibrar el sistema de comercio

Desde el principio de los años ochenta, no sólo las exportaciones de mercancías de los países en desarrollo (que se han incrementado a una tasa anual del 11,3%) han superado la tasa media mundial de aumento (8,4%), sino que también se ha registrado un importante desplazamiento de dichas exportaciones, de los productos primarios a las manufacturas, las que en la actualidad representan más del 80% de las exportaciones no energéticas (cuadro 1). La mayor subida parece haber correspondido a los artículos de alta tecnología (de los cuales, casi un tercio de las exportaciones mundiales procede de esos países), que incluyen algunos de los productos más dinámicos desde el punto de vista de la productividad.

Así pues, ¿por qué preocuparse? En parte porque las estadísticas sobre el comercio, si se interpretan al pie de la letra, pueden encubrir más de lo que revelan; un creciente número de productos, con inclusión de las exportaciones de alta tecnología, se montan con piezas y componentes producidos en distintos lugares. El Informe llega a la conclusión de que, con la notable excepción de algunas nuevas economías industrializadas (NEI), las mercancías objeto de comercio por los países en desarrollo siguen dependiendo de la explotación de recursos naturales y del empleo de mano de obra no cualificada. Por otra parte, en los mercados de estos productos hay una multitud de competidores, lo cual amenaza a los exportadores con pérdidas en su relación de intercambio y retarda el aumento de la productividad, situación que podría afectar negativamente las perspectivas de desarrollo.

En el Informe se llega asimismo a la conclusión de que la cuestión normativa básica no es una mayor o menor liberalización, sino "la forma óptima de canalizar las fuerzas elementales del comercio y la industria hacia la creación de riqueza y la satisfacción de las necesidades humanas". Las cuestiones ligadas al desarrollo ocuparon, por supuesto, un lugar central en las negociaciones de Doha. El Informe ofrece una evaluación preliminar al respecto, reiterando anteriores exhortaciones en favor de un acceso cabal a los mercados de los sectores que revisten interés para los países en desarrollo. Sin embargo, avanzar significa también adaptar las negociaciones a las nuevas realidades del sistema de comercio. En el Informe se sostiene que ello significa mejorar la coherencia en materia de políticas entre las cuestiones comerciales, financieras y de desarrollo, así como ampliar el ámbito de las políticas a la disposición de dichos países y tendientes a dirigir la integración en ese sistema.

Más comercio, menos ingresos

De los 225 productos que se examinan en el Informe, han venido creciendo más rápidamente los mercados de los de gran intensidad de tecnología y de cualificación, que también han experimentado un fuerte aumento de la productividad (cuadro 2). Los productos primarios, pero también algunas manufacturas, han registrado un crecimiento lento o negativo. Los países en desarrollo han entrado en los mercados de algunos productos dinámicos: entre 1980 y 1988, la proporción de las exportaciones correspondientes a todos los productos electrónicos y eléctricos de estos países se cuadruplicó, pasando del 5,3 al 22%.

Con todo, hay que formular reservas en cuanto a la idea de que una mayor participación de los países en desarrollo en la economía mundial a través del comercio traerá consigo en forma automática un incremento de los ingresos igualmente importante. Las cifras correspondientes al período 1981-1996 muestran algunas tendencias inquietantes entre el Norte y el Sur (gráfico 1), a saber:

  • En las naciones desarrolladas el valor agregado en el sector manufacturero ha excedido constantemente del valor del comercio de manufacturas, pero ha sucedido lo contrario en los países en desarrollo;
  • La relación entre el valor agregado en el sector manufacturero y las exportaciones de manufacturas bajó en las naciones desarrolladas desde el 225 al 180%, pero la caída fue más aguda en los países en desarrollo, pasando del 75 al 55%;
  • Las importaciones de manufacturas han sido mayores que las exportaciones en los países en desarrollo, pero no en las naciones desarrolladas, y Las relaciones entre el valor agregado en el sector manufacturero y las exportaciones y el PIB permanecieron en general inalteradas en las naciones desarrolladas, mientras que la relación entre las exportaciones y el PIB subió fuertemente en los países en desarrollo, pero sin que se registrara una tendencia al alza similar en la relación correspondiente al valor agregado.

La pauta es especialmente pronunciada en el caso de "superinterlocutores comerciales", como Hong Kong (China) y, más recientemente, México (gráfico 2).

Para entender lo que significa un sistema en cuyo marco aumentan fuertemente la cuota de muchos países en desarrollo en el mercado mundial, pero éstos no se ven recompensados por un alza comparable de la proporción en los ingresos, se requieren algunos conceptos e ideas nuevos (cuadro 3).

Las asimetrías en la liberalización del comercio brindan una explicación parcial del por qué las exportaciones de algunos productos han venido aumentando más rápidamente que las de otros; los elevados aranceles y la progresividad arancelaria en los mercados del Norte, junto con los obstáculos no arancelarios, han reforzado las actuales modalidades de acceso a los mercados. No obstante, según el Informe, tal vez revistan aún más importancia otras modalidades de participación en la nueva división internacional del trabajo.

Los tres grupos de productos en los que los países en desarrollo han sido interlocutores comerciales sumamente activos en los últimos años -computadoras y equipo de oficina; equipo de telecomunicaciones, de grabación y reproducción de sonido y vídeo, y semiconductores; y el vestido- comportan en todos los casos procesos de gran intensidad de mano de obra en las redes de producción mundial de las empresas transnacionales (ETN). En el Informe se considera que estas redes han estimulado nuevas modalidades del comercio en cuyo marco las mercancías pasan por varios lugares antes de llegar al consumidor final, y el valor total del comercio registrado excede con mucho del valor agregado; hasta un 30% de las exportaciones mundiales se realizan a través de esos canales. Sin embargo, la incidencia de las exportaciones de alta tecnología de los países en desarrollo en esas redes induce a conclusiones erróneas, ya que las condiciones relativas a los costos en las actividades del tipo de montaje y confección de baja cualificación son las que determinan la participación.

¿Qué es lo que pueden esperar concretamente los países en desarrollo de su participación en esas redes? Evidentemente, puede resultar ventajoso conseguir una parte de la cadena de creación de valor. No obstante, la proporción del valor agregado que corresponde a estos países viene determinada por el costo del recurso menos escaso y del factor más débil, es decir, la mano de obra no cualificada, y, como el control de los activos estratégicos de producción ha pasado a ser aún más estricto en virtud de esos arreglos, los beneficios pueden ser altamente asimétricos inclinándose en favor de las ETN. En el Informe se señala que, incluso cuando se han logrado resultados satisfactorios, como en el caso de Malasia y China, una proporción importante del valor agregado ha ido a parar a las empresas extranjeras en la forma de beneficios. A primera vista, una conclusión sorprendente del Informe es que las 20 principales exportaciones de las NEI de primer nivel de Asia (Hong Kong (China), República de Corea, Singapur y la Provincia china de Taiwán), incluyen un menor número de productos dinámicos que en las de algunas economías industrializadas de segundo nivel. Con todo, las exportaciones dinámicas de las NEI de segundo nivel provienen, de hecho, de actividades de montaje o confección de bajo nivel.

Signos inquietantes en las tendencias del comercio

Lo que un país obtiene de su participación en el sistema de comercio dependerá de la oferta y la demanda mundiales de las mercancías que exporte e importe. Cuando hay muchos exportadores en los mercados, los precios pueden bajar agudamente, y cuando el volumen de las importaciones es grande, el descenso de los precios de exportación y de la relación de intercambio puede entrañar pérdidas de recursos, incluso cuando el mayor volumen compensa con creces los precios más bajos.

Como consecuencia de la mayor participación de varios países densamente poblados y de bajos ingresos, la proporción de trabajadores poco especializados en la fuerza de trabajo total que interviene en el comercio mundial ha venido subiendo (y en la actualidad incluye a siete de cada diez trabajadores), y existen todavía grandes reservas no utilizadas de mano de obra que están esperando entrar en el mercado de trabajo (gráfico 3).

En la mayoría de los casos, esta mano de obra entrará en mercados que han pasado a ser cada vez más competitivos; el Informe documenta esta tendencia en sectores tales como el vestido y los productos electrónicos, en los que los países en desarrollo han estado incrementado su capacidad de exportación en los últimos años. Por otra parte, las presiones se ven intensificadas por los salarios flexibles vigentes en estos países, que permiten a las empresas competir sobre la base de los precios sin afectar negativamente los beneficios.

El sofisma de que lo que es bueno para unos es bueno para todos es una parábola conocida por los economistas y debe ser tomada seriamente en consideración: la combinación de unos mercados de productos intensivos en mano de obra con muchos competidores, un débil crecimiento, un alto desempleo e inclinaciones proteccionistas en los países industriales avanzados, así como las dificultades con que tropiezan los países de renta media para mejorar y diversificar la composición de sus exportaciones, puede significar que lo que podría ser bueno para cierto exportador determinado puede no serlo para todos los exportadores. Esta tendencia se ve reforzada por el hecho de que un número cada vez mayor de países brindan crecientes concesiones fiscales y en relación con el comercio para compensar los cambios en la competitividad.

Los peligros de la sobreproducción de artículos estandarizados de consumo de masa con un alto contenido importado los tipifica el sector de la electrónica; en este sector, los precios de exportación de los países en desarrollo han experimentado mayor volatilidad y bajas más fuertes desde 1995 que en el caso de los productores de las naciones desarrolladas. No obstante, en el Informe también se presentan datos que indican una variación más general de la relación de intercambio frente a las manufacturas del Sur.

Como un creciente número de países en desarrollo, inclusive algunos con grandes reservas de mano de obra no cualificada, están comenzando a aplicar estrategias orientadas hacia la exportación, en el Informe se considera que las economías latinoamericanas y asiáticas de renta media se encuentran entre las más vulnerables a esas tendencias del sistema de comercio.

El Informe indica tres sectores fundamentales donde es preciso adoptar medidas para ayudar a los países en desarrollo a lograr beneficiarse en mayor grado de ese sistema:

  • Se necesitará un crecimiento más rápido en las economías más avanzadas para respaldar un mejor acceso de las manufacturas de gran intensidad de mano de obra a sus mercados;
  • Será menester un mejor acceso de los países en desarrollo de renta media a recursos financieros y tecnología, tanto para mejorar sus propias perspectivas de crecimiento como para contribuir a abrir mercados para los países exportadores menos desarrollados, y
  • Se recurrirá en mayor medida a las fuentes internas y regionales de crecimiento, sobre todo en los grandes países en desarrollo cuya orientación hacia el exterior habrá de disminuir a medida que su mercado interno alcanza la madurez.




Apuntes

1. El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo, 2002 (Nº de venta S.02.II.D.2, ISBN 92-1-112549-9) puede obtenerse al precio de 39 dólares de los EE.UU., y a un precio especial de 19 dólares en los países en desarrollo y los países en transición, en la Sección de Ventas de Publicaciones de las Naciones Unidas, Palais des Nations, CH-1211 Ginebra 10, Suiza, Fax: +41 22 917 0027; Email: unpubli@unog.ch; Internet: www.un.org, o en Publicaciones de las Naciones Unidas, 2 UN Plaza, Oficina DC2-853, Departamento PRES, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos de América, Tel: +1 212 963 8302 ó +1 800 253 9646; Fax: +1 212 963 3489; Email: publications@un.org.





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