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COMUNICADO DE PRENSA
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LA UNCTAD PROPONE UN MECANISMO FINANCIERO DE SALVAGUARDIA PARA LAS MONEDAS SOMETIDAS A ATAQUES ESPECULATIVOS

TAD/INF/PR/9821
25 August 1998

>Cerrar los ojos ante el carácter sistémico de la inestabilidad financiera no es responsable ni aceptable. La supervisión y la regulación globales se han quedado a la zaga de la integración de los mercados financieros, con consecuencias cada vez más onerosas. Hacer frente a la crisis requiere una mezcla de viejas y nuevas técnicas con miras a reducir los volátiles movimientos del capital internacional. Estos puntos figuran entre los más destacados del Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 1998 (260 páginas) (disponible en inglés) de la UNCTAD, hecho público hoy. En el Informe se recomienda que los países deudores en desarrollo cuyas monedas sufren ataques especulativos tengan la facultad de suspender temporalmente las transacciones de capital, del mismo modo que las normas de la OMC permiten acciones de salvaguardia en la esfera del comercio.

La inestabilidad financiera se ha convertido en un rasgo familiar de la economía de los años noventa, incrementándose con cada crisis el daño causado a la economía real, sobre todo en el mundo en desarrollo. La UNCTAD estima el costo de la crisis de Asia oriental en torno al 1% de la producción mundial tan sólo durante este año (esto es, en unos 260.000 millones de dólares) (véase TAD/INF/PR/9822).

Si bien tales crisis no siguen una pauta única, el Informe señala algunos aspectos recurrentes. Las crisis bancarias suelen ir acompañadas de burbujas especulativas. Las crisis monetarias van frecuentemente precedidas de incrementos muy grandes de las entradas de capital, atraído éste por la convergencia de diferenciales en las tasas de interés y de tipos de cambio estables. El deterioro de las balanzas externas y el debilitamiento de los sectores financieros son dos aspectos conexos de un mismo proceso producido por excesivas corrientes de capital. Más que reflejar modificaciones de la política económica interna, los cambios de signo de tales corrientes suelen obedecer a un empeoramiento de las condiciones macroeconómicas como consecuencia de las entradas de capital; y, además, es muy común que entradas y salidas se vean afectadas por las circunstancias financieras de los principales países industriales. Estos factores y procesos tienen un peso particular en las economías que han llevado a cabo una desregulacíon y liberalizacíon generales del sector financiero.

Muchos de estos rasgos más sistémicos del sistema financiero internacional no se han tenido debidamente en cuenta a causa de una confianza exagerada en los mercados y en la disciplina que éstos imponen a quienes dirigen la política económica. En consecuencia, señala el Informe, se está prestando insuficiente atención a "cambios importantes en los indicadores macroeconómicos externos de los países donde la crisis se manifiesta primeramente, tales como impulsos derivados de la política monetaria y cambiaria de los Estados Unidos y de otros países de la OCDE, que ejercen una fuerte influencia en ...los movimientos de capital".

En el Informe también se rechaza la noción de que una inadecuada información desempeñó un papel decisivo en la crisis de Asia oriental, sin perjuicio de reconocer que una mayor oportunidad y calidad de la información sobre las variables macroeconómicas y financieras clave pueden contribuir mucho a que inversionistas, políticos y administradores decidan mejor.

Respuestas inadecuadas

En el Informe se afirma que buena parte de la actividad de los mercados financieros ya no guarda relación con la creación de riqueza y el empleo sino que más bien tiene que ver con la especulación y el arbitraje. Además, tal y como indica la UNCTAD, los comportamientos gregarios influyen mucho en que los inversores entren y salgan. Con independencia de su causa, unas retiradas repentinas de capital y un ataque masivo y sostenido a la moneda pueden degenerar rápidamente en pánico. En tales condiciones, hacer más estricta la política monetaria simplemente intensificará la estampida, menoscabando aún más la solvencia y aumentando el riesgo de suspensión de pagos. La magnitud del problema puede rápidamente desbordar soluciones basadas solo en el libre mercado.

El Informe ofrece a los responsables en materia de política económica las siguientes lecciones de sentido común:

  • En primer lugar, el peor momento para reformar un sistema financiero es en mitad de una crisis.
  • Segundo, cuando las perturbaciones monetarias van acompañadas de dificultades financieras, el hecho de elevar los tipos de interés durante un largo período sólo agrava los problemas al provocar insolvencias empresariales y financieras generalizadas.
  • Por último, no debería dejarse que las monedas floten y se hundan mientras que se usan fondos de ayuda para sacar de apuros a los acreedores internacionales.

La intervención de la comunidad internacional en forma de préstamos de emergencia también plantea un dilema. Desde cualquier análisis objetivo, contemplando lo ocurrido en Asia oriental el año pasado, la asistencia financiera suministrada multilateral o bilateralmente ha sido tan escasa como tardía, y ha tendido a favorecer las demandas de los acreedores más que a las necesidades de los deudores. En algunos medios se afirma que esto crea un "riesgo moral" y de aqui que se hayan hecho peticiones para que se recortara esa asistencia. Sin embargo, la falta de liquidez suficiente para responder a los ataques monetarios redunda inevitablemente en muchas suspensiones de pagos y bancarrotas.

Instrumentos esenciales: la congelación de la deuda y los controles de capital

Habida cuenta de que al carácter mayormente privado de la deuda externa de los países en desarrollo se suman obstáculos políticos a créditos de emergencia cada vez mayores, la UNCTAD pide una respuesta muy diferente a la hora de afrontar las crisis financieras.

La aplicación y ampliación de principios de insolvencia a los ataques a las monedas ofrece una alternativa viable y plausible. Tal cosa permitiría suspender el servicio de la deuda para defenderse de los inversores con afanes predatorios y daría al país el respiro necesario para arbitrar un plan de reorganización de la deuda, contribuyendo con ello a impedir que la crisis de liquidez se convierta en una crisis de insolvencia.

No obstante, un procedimiento amplio, análogo al "Capítulo 11" del Código de Quiebras de los Estados Unidos, no sería práctico ni necesario. El Artículo VIII del Convenio Constitutivo del FMI podría proporcionar una base legal para imponer una moratoria de la deuda. Ello podría combinarse con "prácticas establecidas para reestructurar la deuda". La decisión de moratoria podría tomarse unilateralmente por el país que padezca ataques a su moneda, e incumbiría evaluar si estaba justificada a un grupo internacional independiente establecido con tal fin.

Prevenir es mejor que curar

A juicio de la UNCTAD, la prevención es el mejor remedio de las crisis financieras; sin embargo, muchas propuestas en este particular son inadecuadas. "La alternativa de tipos de cambio libremente flexibles, sumados a la movilidad del capital, desbarataría la estabilidad monetaria con las consiguientes repercusiones desfavorables sobre el comercio, la inversión y el crecimiento". La creación de mecanísmos en materia monetaria "no aísla a las economías de la inestabilidad de origen externo" y puede influir negativamente en la estabilidad bancaria. Reforzar las reglamentaciones de manera cautelosa reduciría la probabilidad de las crisis financieras pero "la experiencia indica que, por causa de la vulnerabilidad del sector financiero a los cambios en las condiciones económicas y a las imperfecciones inevitables del propio proceso regulador, un sistema por muy completo que sea de reglamentación financiera no es un antídoto preventivo a toda prueba contra las crisis".

Entre los elementos que señala el Informe para prevenir más eficazmente las crisis financieras figuran:

  • Adoptar en matería de política económica una actitud de vigilancia más imparcial; una actitud que reconozca los impactos de las variaciones de las tasas de interés y los tipos de cambio en las principales economías industriales desestabilizadores sobre otros países;
  • Impulsar sistemas de consulta y colaboración regionales. Esto puede ser particularmente útil para prevenir las perturbaciones monetarias y el contagio de otros;
  • Permitir a quienes dirigen la política monetaria en los países en desarrollo la flexibilidad necesaria para introducir controles del capital, lo que constituye una técnica ya comprobada para hacer frente a los movimientos inestables de capital. Tal como se dice en el Informe, esos controles "seguirán formando parte indispensable del conjunto de medidas defensivas con las que los países en desarrollo pueden protegerse de la inestabilidad financiera internacional".



Para más información, sírvanse dirigirse a:
Jefe, Yilmaz Akyüz
Sección de Macroeconomía, División de Globalización y Estrategias de Desarrollo, UNCTAD
T: +41 22 907 5841
F: +41 22 907 0274
E: yilmaz.akyuz@unctad.org
o
Funcionaria Principal, Carine Richard-Van Maele
Prensa de la UNCTAD
T: +41 22 917 5816/28
F: +41 22 907 0043
E: press@unctad.org.



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