unctad.org | LOS DESEQUILIBRIOS EXISTENTES ENTRAÑAN RIESGOS PARA LA ECONOMÍA MUNDIAL, DICE EL INFORME DE LA UNCTAD SOBRE EL COMERCIO Y EL DESARROLLO
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LOS DESEQUILIBRIOS EXISTENTES ENTRAÑAN RIESGOS PARA LA ECONOMÍA MUNDIAL, DICE EL INFORME DE LA UNCTAD SOBRE EL COMERCIO Y EL DESARROLLO

UNCTAD/PRESS/PR/2005/028
02 September 2005


ADVERTENCIA
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del 2 de septiembre de 2005

La economía mundial sigue creciendo, pero existen serios riesgos de un retroceso, y la moderación del crecimiento a lo largo del primer semestre de 2005 debería servir de aviso, según se advierte en el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2005 (1) de la UNCTAD, que aparece hoy. En el Informe se dice que el principal motor del crecimiento, la economía de los Estados Unidos, puede quedarse sin gas antes de que otros países o regiones sean capaces de tomar el relevo. Los países de la Unión Monetaria Europea han sido incapaces de salir de un largo período de estancamiento económico, y el Japón, a pesar de cierta mejoría, sigue luchando contra la deflación. En cambio, varios populosos países asiáticos, en particular China y la India, se han convertido en nuevos motores de crecimiento económico. Gracias a su vigorosa expansión y a su apetito por los recursos naturales, muchos de sus socios comerciales en desarrollo han cosechado, por primera vez en 20 años, beneficios inesperados de las subidas de los precios de los productos básicos y del fuerte aumento de la demanda de productos intermedios. Economistas de la UNCTAD sostienen que los desequilibrios mundiales por cuenta corriente -- un contexto en el cual el déficit de los Estados Unidos es la contrapartida de las dos terceras partes del excedente mundial -- deben ser afrontados de forma coordinada y multilateral si no se quiere echar a perder los avances que se han hecho recientemente para lograr los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM).

Según el Informe, la economía mundial creció casi un 4% en 2004, el mejor resultado desde 2000. Incluso África, que durante muchos años se vio excluida de los beneficios de la mundialización, obtuvo una tasa de crecimiento del 4,5% en 2004 y se espera que este año se acercará al 5%. La expansión global ha continuado en 2005, aunque a un ritmo más lento, y se prevé que la tasa de crecimiento será alrededor del 3% para todo el año. Esta desaceleración hay que atribuirla en gran parte a la ralentización del crecimiento económico en los países desarrollados, aunque en algunos países en desarrollo el crecimiento también muestra signos de perder impulso. Se prevé que en conjunto los países en desarrollo crecerán entre un 5 y un 5,5% en 2005, menos que el 6,5% del año pasado.

Nubarrones

Se ciernen algunos nubarrones que ensombrecen este panorama más bien prometedor. Los precios del petróleo han alcanzado cotas históricamente altas y suponen una pesada carga para muchos países en desarrollo. Además no se ha hecho nada en el plano multilateral que pudiera ayudar a aliviar suavemente los desequilibrios mundiales de la cuenta corriente.

En primer lugar, los precios del petróleo se han duplicado desde mediados de 2002. Se situaron en torno a los 60 dólares de los EE.UU. por barril en julio de 2005, a pesar de los ajustes flexibles que han realizado en la oferta los productores de petróleo. La buena noticia es que esta fuerte subida de los precios del petróleo no ha deprimido la actividad económica ni avivado la inflación en los países desarrollados, como ocurrió en la década de 1970. Hoy día los países desarrollados dependen mucho menos del petróleo: utilizan la energía con más eficiencia, y la industria, con su elevada dependencia de la energía, tiene un peso menor en sus economías, que ahora están dominadas por el sector de los servicios. Por otra parte, las respuestas de estos países en la esfera de la política de salarios y la política monetaria han sido mesuradas, y tampoco se han producido efectos secundarios sobre la inflación y los tipos de interés que pudieran poner en peligro el crecimiento y el empleo. Otro factor importante es que las recientes subidas de los precios del petróleo no son el resultado de una fuerte contracción de la oferta sino de un aumento gradual de la demanda, sobre todo de la proveniente de las economías de crecimiento rápido de otras partes del mundo. Estos países han sido capaces de financiar sus crecientes facturas petroleras gracias a sus mayores ingresos de exportación. Con todo, las facturas petroleras de muchos de esos países de industrialización rápida, para no mencionar algunos países más pobres que dependen del petróleo, son ahora mayores de lo que fueron en anteriores crisis de la energía en los países desarrollados. Además subsiste la posibilidad de que se adopten medidas inadecuadas para hacer frente a esta situación.

En segundo lugar, los desequilibrios mundiales de la cuenta corriente han acentuado las presiones políticas sobre algunos países excedentarios para que dejen que sus monedas se aprecien. Estas presiones se mantienen a pesar de la decisión que tomó China en julio de ajustar su régimen de tipos de cambio. La disposición de muchos bancos centrales en el mundo en desarrollo, sobre todo en Asia, de mantener estables sus tipos de cambio mediante intervenciones en el mercado de divisas se considera uno de los mayores obstáculos a la corrección ordenada de dichos desequilibrios. La mayoría de los países donde se producen ese tipo de intervenciones tratan expresamente de proteger la competitividad internacional de sus productores contra la apreciación de su moneda y contra las entradas especulativas de capital. El informe de la UNCTAD afirma que para corregir este problema hace falta un sistema multilateral de tipos de cambio que tenga en cuenta las preocupaciones de las economías pequeñas, abiertas y subdesarrolladas.

Para corregir los desequilibrios económicos es esencial evitar la recesión y la ralentización, argumenta el Informe, tanto en el mundo desarrollado, donde el crecimiento ha dependido excesivamente de la economía estadounidense, como en el mundo en desarrollo, donde las economías y las monedas son frágiles. Si se pretende corregir esos desequilibrios, especialmente el déficit exterior de los Estados Unidos, mediante una apreciación en gran escala del tipo de cambio en China y en otros países en desarrollo de Asia, esto tendrá inevitablemente un impacto deflacionario en la economía mundial. Si tal cosa ocurriese no sólo complicaría el intento de China de integrar a una vasta masa de trabajadores rurales en su economía urbana en vías de modernización -y con ello pondría en peligro el progreso del país para reducir la pobreza- sino que además frustraría los intentos de otros países en desarrollo para alcanzar los ODM.

Sólo se podrá evitar los efectos deflacionarios que tendría un ajuste de los desequilibrios mundiales si la demanda interior en la zona del euro y en el Japón se recupera notablemente, advierte el Informe. El grueso de la contrapartida del gigantesco déficit exterior de los Estados Unidos lo constituyen los excedentes de la zona del euro y el Japón. Estos excedentes crecen rápidamente a pesar del aumento de las facturas de importación del petróleo y de otros productos básicos. Entre el Japón y Alemania sumaron un excedente de 268.000 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente el 30% del excedente mundial por cuenta corriente en 2004. Esta cifra hay que compararla con el excedente total por cuenta corriente de 193.000 millones de dólares estadounidenses de los países del Asia meridional y oriental. China, el país que ha estado sometido a las presiones más intensas para que revaluara su moneda, tiene un excedente que no llega al 8% del excedente mundial por cuenta corriente.

El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo recomienda que las iniciativas internacionales que se tomen para aliviar la pobreza y lograr los ODM no deben ignorar la importancia de una corrección ordenada de los desequilibrios económicos mundiales que permita que continúe el "milagro asiático", con las repercusiones positivas que éste tiene para otros países menos ricos. El proceso de convergencia económica en China y la India ha tenido efectos económicos positivos en la mayoría de los países en desarrollo, lo que también les ha permitido avanzar hacia la consecución de los ODM. Toda perturbación del proceso podría acentuar fuertemente la competencia mundial de los precios de las manufacturas exportadas por los países en desarrollo, a la vez que debilitaría el crecimiento económico que se deriva de este incremento de la demanda asiática.

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Apuntes

1. El Trade and Development Report 2005 (TDR2005) (Nº de venta. E.05.II.D.13, ISBN 92-1-112673-8) puede adquirirse en las oficinas de venta de publicaciones de las Naciones Unidas en las direcciones abajo indicadas o en los agentes de venta de publicaciones de las Naciones Unidas en muchos países. El precio es de 45 dólares de los EE.UU., pero existe un precio especial de 19 dólares de los EE.UU. para los países en desarrollo, de Europa sudoriental y de la CEI. Se ruega dirigir los pedidos o consultas para Europa, África y el Asia occidental a Publicaciones de las Naciones Unidas/Sección de Ventas, Palais des Nations, CH-1211 Ginebra 10, Suiza, fax: +41 22 917 0027, correo electrónico: unpubli@un.org; y para las Américas y el Asia oriental, a Publicaciones de las Naciones Unidas, Two UN Plaza, DC2-853, Nueva York, NY 10017, USA, tel.: +1 212 963 8302 ó +1 800 253 9646, fax: +1 212 963 3489, correo electrónico: publications@un.org. Internet: http://www.un.org/publications.





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