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PROBLEMAS DEL LADO DE LA OFERTA

UNCTAD/PRESS/IN/2007/016
27 April 2007

Las infraestructuras inadecuadas, la baja productividad, las economías de escala infraexplotadas y la falta de servicios de apoyo son las principales limitaciones del lado de la oferta a las que se enfrentan los productores de productos básicos de los países en desarrollo.

Global Initiative on Commodities Ginebra, 27 de abril de 2007 - Las infraestructuras inadecuadas, la baja productividad, las economías de escala infraexplotadas y la falta de servicios de apoyo son algunas de las limitaciones más importantes del denominado "lado de la oferta" que frenan la competitividad de los productores y exportadores de productos básicos de los países en desarrollo.

La ausencia de infraestructuras provoca un aumento de los costos de transacción e introduce riesgos, especialmente en lo que atañe a la capacidad de los productores de respetar los compromisos de entrega. Normalmente, la producción minera y petrolera se hace cargo de sus propios costos de infraestructuras y, de hecho, en estas industrias, las infraestructuras suelen representar la principal proporción de la inversión total. La agricultura presenta una estructura completamente diferente en términos de financiación y producción y tiene una capacidad limitada de atraer créditos. Como la producción cubre áreas muy extensas y a un gran número de productores, es muy difícil financiar la inversión en infraestructuras a cambio de los ingresos de la futura producción.

Los altos costos de transporte afectan a la competitividad de muchos países en desarrollo, especialmente los países sin litoral. En África, es habitual que hasta el 40% de los ingresos nacionales de las exportaciones se destine a servicios de transporte internacional. En la República Unida de Tanzanía, los costos de transporte representan el 60% del costo de comercialización total del maíz y se calcula que las pérdidas provocadas por el uso de instalaciones de almacenamiento inadecuadas equivalen entre un 30% y un 40% de la producción. La falta de instalaciones de almacenamiento es una de las causas fundamentales de pérdidas en la agricultura de los países en desarrollo y un obstáculo fundamental para la competitividad. En muchos países, se podrían reducir fácilmente las pérdidas posteriores a la cosecha si existieran mejores instalaciones de almacenamiento.

La baja productividad limita la ventaja de costos de la que de otra manera gozarían los agricultores de los países en desarrollo. Se estima que en África, la productividad agrícola se ha estancado durante los últimos diez años en 375 USD por trabajador (USD 1995 constantes), es decir, un 12% menos que en 1980, cuando el valor añadido por trabajador era de 424 USD. Por otra parte, en muchos países, los rendimientos de un gran número de cultivos también se han estancado o caído. En la mayoría de los países africanos, los rendimientos de los principales cereales alimentarios, tubérculos y legumbres (maíz, mijo, sorgo, ñame, mandioca y maní) no son superiores a los de 1980, por lo que todavía resulta más difícil superar el desafío de alcanzar la seguridad alimentaría.

Las consecuencias de la baja productividad no se limitan al sector agrícola. Además de proporcionar una ventaja competitiva, una mejor productividad contribuye a alentar el crecimiento económico ya que genera plusvalías que pueden destinarse a la inversión. Históricamente, las plusvalías agrícolas han sido un elemento crucial para el desarrollo y la industrialización.

Los insumos inadecuados y las escasas inversiones de capital explican en gran medida la diferencia entre la productividad potencial y real. Por ejemplo, a pesar de que en amplias zonas de África se registra una pluviometría variable y frecuentes sequías, sólo el 7% aproximadamente de los terrenos cultivados es de regadío, frente al 13% en la región de América Latina y el Caribe, que cuenta con una densidad demográfica y una dotación de recursos similares. Entre 1980 y finales de la década de los 90, en África no aumentó la aplicación de fertilizantes y el número de tractores por trabajador es más bajo que en cualquier otra región.

Otra limitación importante para el crecimiento de la productividad es la dificultad de realizar economías de escala. Un agricultor con un tractor puede ser mucho más eficiente y aumentar la cosecha considerablemente, pero tiene que poder permitirse el tractor y poder obtener combustible y recambios.

Aumentar la escala de producción conlleva varios tipos de riesgo, que se resumen en términos de captación de rentas, coordinación y oportunismo. Se entiende por Riesgos de coordinación el riesgo de que una inversión fracase debido a la ausencia de inversiones complementarias por parte de otros actores de la cadena de suministro. Es poco probable que estas inversiones - destinadas, por ejemplo, a prestar servicios de apoyo logístico a la agricultura - se materialicen automáticamente si persisten las actuales condiciones en muchos países en desarrollo, con mercados pequeños y desorganizados, y es posible que sea necesario que un agente del sector privado o el gobierno realice una labor de coordinación. Tanto los riesgos de oportunismo como los de captación de rentas están relacionados con el control monopolístico ejercido por terceras partes sobre una inversión o servicio complementario como, por ejemplo, las instalaciones de regadío. En estos casos, dichos agentes, después de que un actor haya hecho una inversión que depende de dicho servicio complementario, pueden retirarlo o amenazar con retirarlo de la cadena de suministro, expropiando de esa manera los ingresos o activos del inversor. Cuando estos riesgos son altos en comparación con el rendimiento potencial, es posible que los inversores de una cadena de suministro consideren que las inversiones son demasiado arriesgadas y que la cadena de suministro no se desarrolle, a pesar de su potencial rentabilidad. La tenencia insegura de las fincas, provocada en ocasiones por un conflicto entre la tenencia de fincas tradicional y los nuevos sistemas de propiedad individual, también pueden minar los incentivos de los agricultores para invertir en economías de escala. Por otra parte, la escala insuficiente también afecta a las posibilidades de los productores de cumplir con las normas de los productos, especialmente porque suelen implicar inversiones a las que no se puede hacer frente con un volumen de producción reducido. La posibilidad de cumplir con otros requisitos del mercado, como la capacidad de comprometerse con entregas regulares de cierto volumen, también está vinculada a la escala.

Para ser competitivo, hay que poder acceder a una serie de servicios de apoyo, como proveedores de semillas, fertilizantes y otros insumos, servicios de asesoramiento y divulgación, servicios logísticos y control de la calidad. En el pasado, era el Estado o las instituciones públicas, como las juntas de comercialización, quienes prestaban ese servicio. Durante la década de los 80 y 90, en muchos países en desarrollo se desmantelaron estas instituciones, esperando que el sector privado llenaría el vacío que dejaban y desempeñaría esa labor más eficazmente. Sin embargo, en la mayoría de los casos el sector privado ha sido incapaz de realizar este papel, por diversas razones, como la ausencia de un entorno adecuado para las inversiones y el hecho de que los mercados nacionales a menudo son demasiado pequeños o insuficientemente organizados para que los proveedores de servicios del sector privado realicen economías de escala. Como consecuencia de ello, los costos de transacción aumentan y los productores se encuentran con dificultades para integrarse en las cadenas de suministro.

Los compradores de productos agrícolas básicos pueden ser proveedores de servicios de apoyo, como ocurre con frecuencia en la agricultura contractual, donde el comprador proporciona semillas y otros insumos. La agricultura contractual, que tiende a promover la productividad y reduce la exposición de los agricultores al riesgo, ha dado muy buenos resultados en muchos países africanos, especialmente para cultivos de mano de obra intensiva destinados a la exportación, como las verduras. Sin embargo, este enfoque no siempre es el mejor para todos los cultivos y los agricultores.

En muchos casos, los gobiernos son los proveedores de servicios de apoyo más eficientes, principalmente porque están en una posición que les permite establecer redes nacionales para la prestación de servicios. Así, la adjudicación de los recursos que permitan el (r)establecimiento de redes para la prestación de servicios de divulgación e insumos necesarios es una cuestión altamente prioritaria. Estas redes también pueden actuar como mecanismos de transmisión para tecnologías mejoradas y, evidentemente surge, en relación con este aspecto, la necesidad de invertir más en investigación agrícola para impulsar el desarrollo de estas tecnologías.





Para más información, sírvanse dirigirse a:

CFC, Charles Jama (Amsterdam)
T: +31.20.575.49.56
E: charles.jama@common-fund.org
Veronica Cassavia (Brasilia)
T: +55 11 8429 2122

UNCTAD, Muriel Scibilia (Ginebra)
T: +41 22 917 5725
E: muriel.scibilia@unctad.org
Web: www.unctad.org/press

UNDP, Jean Fabre (Ginebra)
T: +41 22 917 8541
E: jean.fabre@undp.org
Joao Paulo Gomes (Brasilia)
T: +55 61 3038 9110
E: joao.paulo.gomes@undp.org.br
Web: http://www.undp.org/

ACP, Viwanou Gnassounou (Bruselas)
T: +32 02 743.06.91
E: viwanou@acp.int
Web: http://www.acp.int/



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