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LA FINANCIACIÓN DEL DESARROLLO Y LA DIVERSIFICACIÓN DE LOS PRODUCTOS BÁSICOS

UNCTAD/PRESS/IN/2007/018
27 April 2007

Mensaje clave: a pesar del enorme potencial de los productos básicos de los países en desarrollo, durante los últimos 20 años, la financiación agrícola ha ido disminuyendo progresivamente y se necesitan nuevas modalidades de financiación.

Global Initiative on Commodities Ginebra, 27 de abril de 2007 - El sector de los productos básicos es el pilar de las economías de los países en desarrollo y los PMA; el que sustenta su seguridad alimentaria, los ingresos por exportación y el desarrollo rural. A pesar de las buenas perspectivas de crecimiento de la demanda global de productos agrícolas, en muchos países en desarrollo, la producción agrícola sólo ha experimentado un ligero crecimiento. Esta falta de competitividad suele reflejarse en un costo creciente de las importaciones.

Para ser más competitivos y realizar actividades de mayor valor añadido, a través de la diversificación, por ejemplo, los agricultores y otros productores de productos básicos deben disponer de mejor acceso a la financiación, como créditos más eficaces e innovadores y otros programas financieros.

La mayoría de los países en desarrollo disponen de un enorme potencial de productos básicos infraexplotado. Existe un amplio margen para un uso más eficaz de los recursos y una productividad más alta. Sin embargo, debido a la falta de financiación, los empresarios no pueden explotar este potencial, ni mucho menos responder a desafíos como los estrictos requisitos del mercado global, la adaptación a las nuevas tecnologías y la dura competencia nacional, ya que están desapareciendo las barreras a las importaciones para cumplir con las exigencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los problemas de financiación también afectan al entorno más amplio en el que operan los agricultores. Los productores y transformadores carecen de fondos para invertir en equipos adecuados, lo que genera costos de producción y transformación innecesariamente altos. Por otra parte, las infraestructuras de las áreas rurales suelen ser frágiles, lo que acarrea altos costos de transacción y mayores riesgos para los productores y financieros.

De hecho, las limitaciones de financiación han empeorado en los últimos 10 a 15 años, especialmente para la agricultura y la industria alimentaria, a pesar de que la superación de los obstáculos a la financiación sea el objetivo central de los programas de desarrollo rural. La financiación agrícola ha ido disminuyendo desde la década de los 80. En los años 90, se produjo un brusco descenso en muchos países, generalmente ocasionado por la retirada de los bancos comerciales del sector. Cuando existía financiación, procedía de los grandes prestatarios y, por lo tanto, la mayoría de los pequeños productores quedaban excluidos del sistema formal de crédito. Por otra parte, se registró una disminución de la asistencia externa a la agricultura en los PMA, donde la media anual de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) cayó en un 20% entre 1981-90 y 1991-99.

Es necesario aplicar un nuevo enfoque a la financiación de los productos básicos y el desarrollo rural.

En los últimos años, se ha prestado más atención al trabajo y la investigación sobre la financiación estructurada de productos básicos realizados por organizaciones internacionales como la UNCTAD. Los nuevos métodos están dando buenos resultados. El principal elemento de esta financiación consiste en considerar al tomador (productor, asociación de agricultores, transformador o comercializador) un componente de la cadena de suministro del producto básico. Este enfoque de la cadena de suministro constituye la manera más segura de proporcionar la financiación. Los créditos se basan en el rendimiento del tomador en la cadena, más que en el riesgo de impago del mismo. Mediante esta estrategia, los financieros también pueden mitigar el riesgo, agrupando los créditos; así, uno o varios compradores pueden realizar el reembolso, en lugar de una multitud de pequeños agricultores. Por otra parte, el incentivo para que los agricultores suscriban (y reembolsen) el crédito en virtud de sus acuerdos de suministro es elevado, y los riesgos que corre el financiero se limitan básicamente a los riesgos del cultivo (riesgo de que el agricultor no produzca suficiente, o de que no produzca la calidad requerida. También es importante destacar que desde el punto de vista de los agricultores, la financiación de la cadena de suministro reduce el costo del crédito. Estos métodos son el reflejo de las nuevas tendencias, que se caracterizan por una mayor integración de los agricultores, transformadores y comercializadores en cadenas de suministros nacionales o globales (por ejemplo, agricultores que plantan en el marco de programas contractuales con comercializadores o exportadores, o que plantan cultivos para venderlos en virtud de contratos firmados con supermercados).

Otro enfoque contra el riesgo es el "resguardo de almacén y la financiación mediante gestión de garantía." Si existen sistemas adecuados de almacenamiento y gestión de garantías, los agricultores pueden almacenar sus productos básicos, una vez producidos, y obtener un resguardo de almacén (que se expresa en kilos y toneladas de producto depositado en un almacén seguro). Posteriormente, pueden entregar en garantía el correspondiente resguardo de almacén o girarlo a cargo de sus cuentas para disponer de efectivo o comprar insumos. Este sistema permite a los agricultores tener un mayor control sobre sus decisiones de comercialización, ya que no tienen la obligación de vender directamente después de la cosecha al precio vigente, para cubrir sus necesidades de tesorería. Por el contrario, pueden almacenar sus productos, esperar que lleguen mejores tiempos y precios y obtener financiación ofreciendo sus existencias como contrapartida.

Es mucho más fácil obtener financiación para los productos agrícolas básicos si existen mecanismos que reduzcan los riesgos inherentes al sector de los productos básicos (por ejemplo, los riesgos derivados de causas naturales, la volatilidad de los precios y la falta de adecuación de las garantías tradicionales). En este aspecto, el papel de los bancos nacionales es crucial. Pueden facilitar los instrumentos para mitigar estos riesgos, proporcionando, por ejemplo, bonos de catástrofes, seguros contra las inclemencias e instrumentos de protección de precios, y conceder créditos según las necesidades de los tomadores de mejorar sus capacidad de producción, mejorando así la capacidad de los tomadores de devolver los créditos.

Para que estos mecanismos de financiación innovadores y estructurados funcionen, es necesario superar las deficiencias institucionales. Es algo sobre lo que ha insistido en repetidas ocasiones la UNCTAD, que ha estado aconsejando a los gobiernos de los países en desarrollo que instauren los marcos legales y normativos necesarios para fomentar la financiación en el sector de los productos básicos. La experiencia ha mostrado que las debilidades institucionales de los países en desarrollo, combinada con la incapacidad de los gobiernos de proporcionar un entorno legal apropiado se ha traducido en la retirada del sector bancario de la financiación agrícola. Hay que resolver estas deficiencias.

También son necesarias las asociaciones entre el sector público y privado (APP) en la financiación de productos básicos. No se puede reducir la pobreza sin asociaciones de negocios y es imposible alcanzarse estas asociaciones sin políticas gubernamentales que fomenten estos acuerdos. Las APP pueden incluir inversiones en sistemas de regadío y almacenes en áreas rurales; mejoras de carreteras y otras infraestructuras de transporte que comuniquen las zonas rurales y los puertos; el desarrollo y mejora de puertos y aeropuertos; y la construcción de instalaciones de clasificación y ensayo.

El comercio Sur-Sur es otro elemento importante. La importación y exportación de productos básicos entre países en desarrollo se ha disparado en los últimos años, pero sigue faltando apoyo financiero a dichos flujos. Si se encuentran maneras de reforzar la financiación, todos saldrían ganando. Se reduciría la pobreza, disminuirían los costos del comercio, mejoraría la inversión Sur-Sur y los financiadores obtendrían unas atractivas ganancias. Existen varias opciones que pueden mejorar la situación, como la creación de una institución nueva dedicada a la financiación, la consolidación de la cooperación entre los Bancos de Exportación e Importación de los países en desarrollo y las Instituciones de Financiación del Desarrollo (como se está haciendo en el marco de la "Red Global de Bancos de Exportación e Importación e Instituciones Financieras" (GNEXID) establecida por UNCTAD); organizaciones reforzadas de apoyo a la financiación comercial; y la creación de nuevas capacidades financieras mediante el establecimiento de fondos de inversión destinados al comercio e inversión Sur-Sur.





Para más información, sírvanse dirigirse a:

CFC, Charles Jama (Amsterdam)
T: +31.20.575.49.56
E: charles.jama@common-fund.org
Veronica Cassavia (Brasilia)
T: +55 11 8429 2122

UNCTAD, Muriel Scibilia (Ginebra)
T: +41 22 917 5725
E: muriel.scibilia@unctad.org
Web: www.unctad.org/press

UNDP, Jean Fabre (Ginebra)
T: +41 22 917 8541
E: jean.fabre@undp.org
Joao Paulo Gomes (Brasilia)
T: +55 61 3038 9110
E: joao.paulo.gomes@undp.org.br
Web: http://www.undp.org/

ACP, Viwanou Gnassounou (Bruselas)
T: +32 02 743.06.91
E: viwanou@acp.int
Web: http://www.acp.int/



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