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UNCTAD: la economía palestina en Jerusalén Oriental se encuentra en un "limbo de desarrollo" bajo la ocupación israelí
En un nuevo informe se insta a restablecer la conexión con el resto de la economía palestina para evitar la desintegración e impulsar el crecimiento económico

UNCTAD/PRESS/PR/2013/013
Ginebra, Suiza, (08 mayo 2013)

Según un nuevo informe de la UNCTAD, la economía palestina en Jerusalén Oriental se ha visto progresivamente aislada y limitada, y su influencia económica se ha reducido a menos de la mitad desde 1993. En el informe se afirma que el entorno económico desfavorable, las elevadas y crecientes tasas de pobreza, la fragilidad de la industria y los servicios, la limitación de las inversiones, la escasez de vivienda y la peor calidad de los servicios sociales y municipales constituyen factores que, combinados entre sí, crean una difícil situación para los habitantes palestinos de la ciudad y erosionan el potencial de su economía.

El estudio, titulado The Palestinian Economy in East Jerusalem: Enduring Annexation, Isolation and Disintegration (La economía palestina en Jerusalén Oriental: frente a la anexión, el aislamiento y la desintegración), fue publicado hoy.

La economía de Jerusalén Oriental constituía el 15% de la economía palestina antes de la firma de los Acuerdos de Oslo de 1993, pero se ha reducido a una cifra estimada del 7% en los últimos años. Mientras que el PIB de Jerusalén Oriental (alrededor de 600 millones de dólares de los Estados Unidos en 2010) ha aumentado desde 2001, aunque de forma marginal, su importancia relativa ha disminuido porque el crecimiento en Jerusalén Oriental ha sido inferior al del resto del Territorio Palestino Ocupado. En el informe se señala que, según las estimaciones, la barrera de separación israelí ha ocasionado pérdidas directas por más de 1.000 millones de dólares a la economía de Jerusalén Oriental desde que se inició su construcción en 2003. Según el estudio, persisten sus efectos negativos por la pérdida de oportunidades comerciales y de empleo, que se estiman en torno a 200 millones de dólares anuales.

Los economistas de la UNCTAD observan que Jerusalén, que es una ciudad importante para personas y religiones de todo el mundo, se ha visto desconectada gradualmente de la economía palestina pese a su papel histórico como centro comercial, cultural y espiritual del pueblo palestino. La economía de Jerusalén Oriental no solo se ve limitada por los impedimentos israelíes que afectan al Territorio Palestino Ocupado en general. En el informe se indica que muchos de los obstáculos al desarrollo de la ciudad están asociados de manera específica a la condición de territorio ocupado de Jerusalén Oriental tras su anexión unilateral a Israel.

La UNCTAD señala que, en el último decenio, no ha dejado de aumentar la pobreza de los palestinos de Jerusalén debido al aislamiento cada vez mayor de la ciudad respecto del interior de Palestina desde la segunda intifada y la construcción de la barrera de separación israelí. En un solo año, la tasa de pobreza de los hogares palestinos aumentó del 68% (en 2009) al 77% (en 2010). En comparación, en 2010 únicamente el 25% de los hogares israelíes de Jerusalén (tanto Oriental como Occidental) fueron clasificados como pobres. Los datos disponibles indican que el 82% de los niños palestinos de Jerusalén Oriental vivían en la pobreza en 2010, en comparación con el 45% de los niños israelíes que vivían en Jerusalén.

La UNCTAD sostiene que la economía de Jerusalén Oriental no está integrada ni en la economía palestina ni en la economía israelí. La economía de Jerusalén Oriental depende estructuralmente de la Ribera Occidental para mantener la producción, el comercio y el empleo, y al mismo tiempo se ve obligada a depender del mercado israelí, cuyas normas debe cumplir y que es una fuente de empleo y de comercio, así como el principal canal para el turismo en la ciudad. Según la UNCTAD, "estas relaciones paradójicas han contribuido a que, de hecho, la economía de Jerusalén Oriental se haya visto abandonada a su suerte en un limbo de desarrollo, separada de la jurisdicción de la Autoridad Palestina y subordinada a los imperativos de la población judía y a las estrategias de asentamiento de las autoridades municipales y estatales israelíes".

La UNCTAD señala que el Gobierno de Israel podría esforzarse mucho más para cumplir sus obligaciones como potencia ocupante, actuando con firmeza para mejorar las condiciones económicas en Jerusalén Oriental y el bienestar de sus residentes palestinos, por no hablar de poner fin a las actividades de asentamiento y a la ocupación de Jerusalén Oriental en cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas. Entretanto, podría avanzarse con la supresión de las restricciones a la circulación de personas y bienes; la revisión del sistema tributario, la prestación de servicios, las leyes de inversión y los permisos y procedimientos de construcción; y el fomento de la igualdad de acceso a la salud y la educación.

En el informe se insta a la adopción de una serie de medidas que permitan reactivar el crecimiento, como inversiones por los sectores público y privado palestinos, así como por donantes, para hacer frente a los principales desafíos socioeconómicos de Jerusalén Oriental: a) mejorar la protección social y el desarrollo; b) estimular el progreso económico; y c) proteger los derechos humanos. En consonancia con las prioridades establecidas por la Autoridad Palestina para una inversión total de alrededor de 428 millones de dólares a lo largo de tres años, el programa de desarrollo económico propuesto va dirigido a tres sectores: la economía (77 millones de dólares), el turismo (127 millones de dólares) y la vivienda (124 millones de dólares).

En el informe se señala que esa asistencia debe coordinarse estrechamente con el sector privado y con los proveedores no gubernamentales de servicios sociales de Jerusalén Oriental, ya que la ausencia de la Autoridad Palestina en Jerusalén Oriental y la desatención por las autoridades israelíes de lo que en el informe se califican de "graves condiciones socioeconómicas" requieren un enfoque creativo y flexible.

La UNCTAD también sugiere la necesidad de encontrar fuentes alternativas y mecanismos sostenibles para financiar la inversión, la vivienda y otras actividades productivas. Según se recomienda en el informe, esos nuevos enfoques deben tener por objeto mantener la cohesión económica, social y política de los habitantes palestinos de Jerusalén a pesar de la continua ocupación. Deben inspirarse en las experiencias de los habitantes de Jerusalén a nivel de base, que, "contra todos los pronósticos, han salvaguardado el núcleo de su economía, que se concentra en la Ciudad Antigua, y se han resistido a un mayor cercenamiento de sus limitados recursos, adaptándose al mismo tiempo a las duras y difíciles circunstancias". La UNCTAD también pide que mejore la coordinación y la planificación entre los órganos internacionales, semigubernamentales y no gubernamentales presentes en Jerusalén Oriental a fin de proporcionar un apoyo catalizador y específico a los sectores del turismo, la vivienda y los servicios.

Jerusalén Oriental es el mayor núcleo de población palestina, con más de 280.000 habitantes en la ciudad y otros 80.000 en los suburbios. La ocupación israelí comenzó en 1967 con la redefinición de los límites municipales y la anexión de Jerusalén Oriental. En el informe se destacan varias políticas israelíes que han impedido el crecimiento natural de la población palestina. Por ejemplo, se calcula que, entre 1967 y 1994, más de 14.000 palestinos perdieron sus derechos de residencia por no encontrarse físicamente en el territorio ocupado. Según el informe, la condición de simples "residentes permanentes" de los habitantes palestinos de Jerusalén con arreglo a la legislación israelí limita su acceso a la vivienda, el empleo, la educación, los servicios de salud y la representación municipal.

Otros obstáculos para los palestinos son las regulaciones que solo les permiten construir en una parte limitada de la superficie de Jerusalén Oriental, las omnipresentes estrategias israelíes de segregación física y demográfica y la reciente construcción de la barrera de separación, que ha tenido graves repercusiones en Jerusalén Oriental al restringir las relaciones económicas, cívicas y sociales entre las comunidades palestinas divididas por la barrera.

La UNCTAD señala también que los palestinos de Jerusalén tienen que pagar altos impuestos municipales a cambio de servicios deficientes y un gasto público desproporcionadamente escaso en Jerusalén Oriental. Pese a que los palestinos constituyen la tercera parte de la población del municipio, solo hay 3 oficinas de servicios sociales en Jerusalén Oriental, frente las 18 que funcionan en la parte occidental de Jerusalén para atender a los israelíes.

Informe - http://unctad.org/en/PublicationsLibrary/gdsapp2012d1_en.pdf (solo en inglès)


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