unctad.org | Un nuevo informe de la UNCTAD muestra que la productividad de las inversiones en áfrica aumentó significativamente en el siglo XXI
COMUNICADO DE PRENSA
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Un nuevo informe de la UNCTAD muestra que la productividad de las inversiones en áfrica aumentó significativamente en el siglo XXI

EMBARGO
El contenido del presente comunicado de prensa y del informe conexo no podrá ser citado ni resumido por la prensa, radio o televisión o por medios electrónicos antes de las 03 julio 2014, 17:00

UNCTAD/PRESS/PR/2014/029
Geneva, Suiza, (02 julio 2014)
En el informe titulado Desarrollo Económico en África 20141 , la UNCTAD afirma que África experimentó un aumento de la productividad de las inversiones en el primer decenio del siglo XXI en comparación con el decenio de 1990, aunque ese hecho ha pasado desapercibido en el marco general del reciente crecimiento económico del continente.

En el informe, que lleva como subtítulo Catalizar la Inversión para Lograr un Crecimiento Transformador en África, se muestra que entre 1990 y 1999 la relación marginal capital-producto —que sirve para medir el grado de ineficiencia en la utilización del capital, se situó en torno al valor 7,4 en África, mientras que entre 2000 y 2011 (el último año para el que se dispone de cifras) cayó hasta 4,1 (gráfico 1).

Eso significa que en el período 2000-2011 se necesitaron 4,1 dólares de capital para producir una unidad adicional de producto, en comparación con 7,4 dólares en el período 1990-1999, o sea que ese parámetro se redujo casi a la mitad.

Entre los factores que han contribuido al aumento de la productividad en África en el último decenio pueden citarse las mejoras de la infraestructura, un relativamente mejor acceso a la tecnología y unas reformas en materia de políticas que desembocaron en una reducción de los costos de transacción vinculados con la producción, el comercio y la inversión.

El aumento de la productividad del capital en África es importante porque es una fuente importante de crecimiento, así como un factor esencial de la competitividad. Ese aumento favorece la capacidad de África para competir e integrarse en la economía mundial.

En comparación con otros grupos de países en desarrollo, entre 2000 y 2011 la productividad del capital fue mucho mayor en África que en América y ligeramente mayor que en Asia. Se trata de un gran cambio en comparación con el decenio de 1990, cuando la productividad del capital fue menor en África que en los demás grupos de países en desarrollo.

Entre los países africanos que han conseguido progresos importantes en el ámbito de la productividad del capital en los últimos dos decenios se encuentran Angola, el Congo, Guinea Bissau, Liberia, Santo Tomé y Príncipe y Zambia.

En el último decenio (2000 a 2011) hubo países en los que el capital tuvo una productividad muy alta, entre los que figuran Angola, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Liberia, Mozambique, Nigeria, R
uanda, Sierra Leona y el Sudán.

A pesar de esa alentadora tendencia, conviene no olvidar que hubo 22 países del continente en los que la productividad de las inversiones no aumento o incluso se redujo entre los períodos 1990-1999 y 2000-2011. Además, el aumento de la productividad de la inversión total enmascara la baja productividad de la inversión pública en el África subsahariana.

En el informe se advierte de que, si bien la inversión privada es importante, no debe fomentarse en detrimento de la inversión pública. Se pone de relieve que hay elementos complementarios importantes entre la inversión pública y la privada que hacen conveniente un aumento de la inversión pública en África. La inversión pública puede atraer a la inversión privada y aumentar los beneficios del capital privado.

En el informe se dice que, a pesar de la función esencial y catalítica que desempeña la inversión pública en el proceso de desarrollo, en los últimos dos decenios se ha observado un descenso de la tasa de inversión pública en al menos 23 países, siendo los descensos más marcados los que corresponden a Cabo Verde (del 18,1% al 13%); Egipto (del 14,5% al 8,2%); Eritrea (del 17,6% al 13,4%); y Lesoto (del 18,2% al 9,1%). Las cifras agregadas para todo el continente se muestran en el gráfico 2.

Según el informe, los gobiernos africanos pueden estimular la inversión pública, fortalecer los vínculos entre el capital público y el privado y tratar de mantener la coherencia en sus políticas generales de fomento de la inversión. Por ejemplo, no debe fomentarse la inversión extranjera directa en detrimento de la inversión local.

Los gobiernos africanos ofrecen a los inversores extranjeros unos generosos incentivos que ponen a los inversores locales en situación de desventaja y socavan los esfuerzos por fomentar la inversión y el espíritu empresarial en el país. En el informe se destaca la necesidad de mantener la coherencia entre las políticas destinadas a fomentar la inversión extranjera directa y las orientadas al desarrollo del espíritu empresarial local.

En el informe se afirma que puede hacerse más para multiplicar los efectos de la inversión en el crecimiento de África.

En el informe se afirma que la productividad de la inversión privada puede mantenerse y mejorarse elevando la cualificación de los trabajadores, ofreciendo una mejor infraestructura, mejorando el acceso al crédito asequible y reduciendo los altos costos de los insumos de factores.

Se añade que, entretanto, la productividad de la inversión pública, especialmente en la esfera de las infraestructuras, puede mejorarse seleccionando y ejecutando mejor los proyectos, obteniendo más valor a partir de la infraestructura de que se dispone mediante el mantenimiento de los activos y reorientando la inversión pública hacia ámbitos como la energía y el transporte.

En el informe se dice que la inversión es uno de los principales impulsores del crecimiento de África a largo plazo, pero se añade que las tasas de inversión son bajas en relación con lo que se necesitaría para alcanzar los objetivos de los países en materia de desarrollo.

En los últimos dos decenios, el promedio de la tasa de inversión en África se ha mantenido alrededor del 18%, una cifra que se sitúa bastante por debajo del umbral del 25% que se considera necesario para conseguir progresos importantes en la reducción de la pobreza. En el informe se señala que a esas bajas tasas de inversión en África se debe en parte el lento avance de la región en el logro de sus objetivos de desarrollo en el último decenio.

Aunque se hace hincapié en la necesidad de elevar las tasas de inversión, también se dice que los gobiernos de África deben fortalecer las medidas destinadas a mejorar la productividad de las inversiones nuevas y las existentes y también deben procurar que la inversión se dirija hacia sectores estratégicos y prioritarios que sean básicos para el crecimiento sostenido y la transformación de las economías del continente (como las actividades agrícolas y manufactureras).


Gráfico 1 – Relación marginal capital-producto en los distintos grupos de países en desarrollo
PR14029f1_sp.jpg
Fuente: UNCTAD.


Gráfico 2 - Formación bruta de capital fijo en África – público y privado
(Como porcentaje de producto interno bruto)
PR14029f2_sp.jpg

Fuente: Indicadores del desarrollo mundial.
Abreviatura: FBCF, Formación bruta de capital fijo.

El  Informe : http://unctad.org/en/PublicationsLibrary/aldcafrica2014_en.pdf (en inglés)

End Notes
  1. El Informe (Nº de venta: E.14.II.D.2, ISBN: 978-92-1-112874-1) puede obtenerse en la Oficina de Ventas y Comercialización de las Naciones Unidas, cuya dirección se indica a continuación, o en las oficinas de venta de las Naciones Unidas en todo el mundo. Los pedidos o consultas deben enviarse a la Oficina de Ventas y Comercialización de las Naciones Unidas, 300 E 42nd Street, 9th Floor, IN-919J New York, NY 10017, Estados Unidos, tel.: +1 212 963 8302, fax: +1 212 963 3489, correo electrónico: publications@un.org, https://unp.un.org.


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