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Informe indica que se requiere un mayor equilibrio entre el estado y el mercado para impulsar el progreso en los países menos adelantados

UNCTAD/PRESS/PR/2009/028
16 July 2009


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Informe indica que se requiere un mayor equilibrio entre el estado y el mercado para impulsar el progreso en los países menos adelantados

La crisis económica mundial pone de relieve la necesidad de un "Estado desarrollista" para que los países más pobres del mundo puedan desarrollar economías más resistentes y de base más amplia

Ginebra, 16 de julio de 2009 - En "Los países menos adelantados - Informe 2009 (1), la UNCTAD sostiene que la crisis económica mundial, que ha afectado seriamente a los PMA, debería dar inicio a la aplicación de un nuevo enfoque en relación con el desarrollo que lleve al Estado a desempeñar una función más amplia.

La crisis ha dejado al descubierto las deficiencias estructurales de los 49 países más pobres del planeta y demostrado su incapacidad de lograr un crecimiento y una reducción de la pobreza de carácter duradero, según se dice en el estudio. En este se indica, asimismo, que para superar las limitaciones estructurales de los PMA y reducir su dependencia del apoyo externo, es necesario reconsiderar el papel del Estado.

El informe que se dará a conocer hoy lleva por subtítulo " El Estado y la gobernanza del desarrollo".

Los PMA necesitan con urgencia estimular rápida y ampliamente las inversiones para lograr una reestructuración a largo plazo de la economía y crear empleo productivo. La población de los PMA asciende actualmente a unos 843 millones de personas, jóvenes en una alta proporción, y va creciendo en forma acelerada. En los PMA el mercado no ha podido generar un crecimiento sostenido e inclusivo, en parte debido a que sólo funciona a través de cambios graduales y pequeños pasos. Por lo tanto, estos países necesitan crear "Estados desarrollistas", que en el informe se describen como "Estados cuya base ideológica es desarrollista y que se esfuerzan seriamente por poner sus recursos administrativos y políticos al servicio del desarrollo económico".

No se trata de volver al pasado y recuperar una planificación del desarrollo al viejo estilo, ni de aplicar el modelo de Estado desarrollista que caracterizó el milagro económico en Asia oriental, sino más bien de encontrar nuevas formas de gobernanza del desarrollo que sean adecuadas para el siglo XXI.

Este nuevo Estado desarrollista con visión de futuro otorgaría particular importancia a la aplicación del conocimiento y el aprendizaje tecnológico con fines de desarrollo y se preocuparía de promover el perfeccionamiento de productos y procesos y el aprendizaje de estos últimos, mediante nuevos diseños y diferenciación de productos.

Por otra parte, el Estado desarrollista del siglo XXI también debe ser democrático, en el sentido de crear y renovar los microfundamentos de la práctica democrática, con el propósito de encauzar las energías locales y de base para resolver los problemas de desarrollo y crear nuevas oportunidades de desarrollo. Además, debería integrar una amplia gama de modalidades y mecanismos de gobernanza del desarrollo en un modelo de economía mixta, a fin de aprovechar el aporte de la empresa privada, mediante la intervención pública, y lograr una visión nacional del desarrollo.

En el informe se describe en términos generales una estrategia económica práctica y alternativa y una nueva agenda para las autoridades de los PMA, que abarca el desarrollo de capacidad institucional y el fortalecimiento de un Estado desarrollista que sea complemento del mercado. En el estudio se sostiene que se requieren tanto políticas agrícolas desarrollistas (véase UNCTAD/PRESS/PR/2009/029) como políticas industriales de esa clase (véase UNCTAD/PRESS/PR/2009/031), que estén respaldadas por políticas macroeconómicas favorables al crecimiento (véase UNCTAD/PRESS/PR/2009/030). La gobernanza debería orientarse a estimular la función creativa de los mercados consistente en promover el cambio económico basado en un contrato social que haga posible la participación en la adopción de decisiones y ofrezca posibilidades efectivas de expresión a la ciudadanía.

Efectos de la crisis económica mundial para los PMA

Entre los años 2002 y 2008 los PMA lograron un elevado crecimiento económico, pero este desempeño económico positivo obedecía en su mayor parte a los altos precios de los productos básicos, a los niveles sin precedentes de ingreso de capital privado y al aumento de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y los fondos destinados al alivio de la deuda. La estructura de exportaciones de los PMA siguió estando muy concentrada y considerablemente dependiente de los productos primarios, las manufacturas fabricadas con mano de obra poco calificada y el turismo. El estallido de la crisis provocó una significativa reducción de los precios de los productos de exportación y la IED también ha comenzado a descender debido a los siguientes factores: a) menor previsión de rentabilidad; b) acceso reducido al crédito para financiar nuevas inversiones; y c) consolidación de los balances de las empresas transnacionales ante las presiones financieras. Las remesas de los trabajadores, que en los últimos años se habían convertido en una importante fuente de recursos externos para varios PMA, también se prevé que disminuya a consecuencia de la crisis.

Es posible que los PMA africanos se vean más afectados que los de Asia, que tienen una estructura económica más diversificada.

Los PMA necesitan recibir apoyo internacional para hacer frente a los efectos negativos de la crisis, por lo que es esencial que los donantes no reduzcan la asistencia oficial para el desarrollo que destinan a estos países. En el informe se sostiene que, por el contrario y en vista de la gravedad de la actual crisis, los donantes deberían cumplir las promesas de incrementar significativamente esa asistencia.

Tan vital como lo anterior es una respuesta interna de políticas, no sólo destinadas a afrontar el impacto de la crisis sino a dar una trayectoria más sostenible e inclusiva al desarrollo.

El desafío de la creación de instituciones

El desarrollo de las capacidades del Estado desarrollista exige una reorientación de las reformas de la administración pública, que actualmente apuntan al buen gobierno.

El buen gobierno es uno de los cuatro pilares más importantes de la mayoría de las estrategias nacionales de reducción de pobreza que están formulando los PMA. Las prioridades más comunes son la descentralización, el aumento de la eficiencia de la administración pública y la lucha contra la corrupción. Además, en el período 2005-2007 los donantes destinaron alrededor del 20% de toda la asistencia oficial para el desarrollo que proporcionan a los PMA, equivalente a cerca de 4.000 millones de dólares de los EE.UU. por año durante este periodo para el perfeccionamiento de la capacidad de gobernanza.

Esta coincidencia de propósito revela la importancia de la gobernanza para el éxito económico, pero la aplicación de un programa de reformas orientadas al buen gobierno se ha traducido en muchos países en una "sobrecarga". Los funcionarios se han visto abrumados por sucesivas series de cambios institucionales. Además, algunas de las innovaciones institucionales recomendadas, consideradas como "mejores prácticas" en países adelantados, no se adecuan a los países pobres.

Lo que ocurre, simplemente es que los PMA cuentan con menos recursos para gobernar y requieren distintos enfoques y prioridades. En los PMA el consumo final promedio del gobierno ascendía apenas a 60 dólares de los EE.UU. per cápita en 2006, lo que se compara con 215 dólares de los EE.UU. per cápita en los países de ingreso medio bajo; 1.051 per cápita en los países de ingreso medio alto; y 6.561 per cápita en los de altos ingresos. Esos 60 dólares de los EE.UU. cubren todos los gastos actuales del gobierno destinados a la compra de bienes y servicios, incluido el sueldo de los funcionarios.

En el informe se sostiene que ahora se hace necesario dotar a las reformas relacionadas con el buen gobierno de una dimensión más expresamente desarrollista. Lo que se requiere es una gobernanza del desarrollo enmarcada en un Estado desarrollista.

Así como es imposible reproducir instituciones de países adelantados en países muy pobres, no es realista esperar que instituciones de Estados desarrollistas muy exitosos como los de Asia oriental puedan reproducirse satisfactoriamente. Hay que adoptar las reformas institucionales destinadas a fortalecer la gobernanza de desarrollo a la capacidad técnica y política efectiva de los PMA. La capacidad de un Estado desarrollista se puede ampliar progresivamente mediante un proceso de aprendizaje en el ámbito de las políticas y experimentación institucional. Las actividades pertinentes deberían centrarse inicialmente en generalizar la experiencia de los "centros de excelencia" existentes en la administración pública de varios PMA, entre otros en los ministerios de hacienda. Las reformas vinculadas con la gobernanza también deberían centrarse en la provisión de respaldo a instituciones capaces de facilitar la inversión, el aprendizaje tecnológico y la transformación científica en el sector agrícola y la economía en general de los PMA.

El desarrollo de las capacidades del nuevo Estado desarrollista ayudará a los PMA a crear una economía más resistente, dinámica e incluyente para el período posterior a la crisis. Se trata de un proceso prolongado, pero a corto plazo una de las medidas importantes que podrían tomar los PMA para hacer frente a la crisis y desarrollar esas capacidades sería la creación de alianzas nacionales para el crecimiento que mitiguen el impacto de la crisis.

Estas alianzas ya existen en países donde los gobiernos nacionales y las élites empresariales cooperan activamente en el fomento de las inversiones, el progreso tecnológico y el cambio estructural. En el pasado esta cooperación fue un importante rasgo de los Estados desarrollistas exitosos, entre otros los de Asia oriental. Las alianzas también deberían dar un primer impulso efectivo a la solución conjunta de problemas por parte del gobierno y del sector empresarial para hacer frente a la crisis actual. De hecho, la crisis ofrece una oportunidad de lograr cambios y puede aprovecharse para contribuir a que el Estado cambie su forma de actuar; asimismo, puede ayudar a establecer asociaciones que integren los intereses de las zonas rurales y urbanas, en particular de los sectores agrícola e industrial, y que se basen en los intereses comunes de los sectores públicos y privados.

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Apuntes

1.The Least Developed Countries Report 2009: The State and Development Governance (Nº de venta: S.09.II.D.9, ISBN 978-92-1-112769-0) puede adquirirse en las oficinas de venta de las Naciones Unidas, en las direcciones indicadas a continuación, o de los agentes de venta de las Naciones Unidas en muchos países. Precio: US$ 50; para los residentes de países en desarrollo, Europa sudoriental y los países de la CEI US$ 25; y US$12,50 para los países menos adelantados. Sírvanse enviar los pedidos o consultas para Europa, África y Asia occidental a la Sección de Publicaciones y Ventas de las Naciones Unidas, Palacio de las Naciones, CH-1211 Ginebra 10, Suiza, fax: +41 22 917 0027, correo electrónico: unpubli@un.org ; y para América y Asia oriental, a Publicaciones de las Naciones Unidas, 2 UN Plaza, DC2-853, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos de América, tel.: +1 212 963 8302 ó +1 800 253 9646, fax: +1 212 963 3489, correo electrónico: publications@un.org , Internet: http://www.un.org/publications .






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