unctad.org | LA ECONOMÍA MUNDIAL SACUDIDA POR LA DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS, DICE LA UNCTAD, QUE PIDE RESPUESTAS AUDACES
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LA ECONOMÍA MUNDIAL SACUDIDA POR LA DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS, DICE LA UNCTAD, QUE PIDE RESPUESTAS AUDACES

TAD/INF/PR/11
24 April 2001

En lugar de avanzar firmemente y a la vez como muchos esperaban hace seis meses, las principales economías han iniciado una fase descendente, tras la repentina desaceleración de la economía de los Estados Unidos. Con mercados emergentes todavía vulnerables a los choques económicos, los riesgos de regresión de la economía mundial están en aumento. Para que la situación mundial no siga deteriorándose, será preciso que las principales economías adopten políticas audaces y que cooperen entre ellas. Estos son algunos de los principales mensajes del Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2001(1) de la UNCTAD (disponible en inglés), hecho público hoy.

¿Podrá estabilizarse la nueva economía con medidas convencionales de política económica?

Lo único que parecía perturbar las perspectivas de la economía mundial en el año 2000 era el aumento de los precios del petróleo, que alcanzaron unos 35 dólares de los EE.UU. por barril en septiembre. Pero en un momento en que todas las regiones experimentaban un crecimiento más rápido y la economía mundial mostraba sus mejores resultados (crecimiento del 4%) desde la crisis asiática, esas preocupaciones parecían estar fuera de lugar. Las dudas sobre la salud de la economía mundial reaparecieron precipitadamente en el año 2001, y los economistas de la UNCTAD temen que si no se adoptan medidas enérgicas en todas las regiones, los riesgos de regresión serán considerables.

En última instancia, lo que ha producido el desbarajuste de la economía mundial ha sido el fin de la bonanza de la alta tecnología en los Estados Unidos, pronosticado en el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo, 2000. Las esperanzas de una rápida recuperación están comenzando a desvanecerse, y la cuestión que se plantea actualmente es saber cuán larga y profunda será la contracción y en qué medida la rápida respuesta de la Reserva Federal se traducirá en una recuperación sin tropiezos.

Se advierte en el Informe que "si las familias y el sector empresarial limitaran simultáneamente sus gastos a sus ingresos corrientes, podría registrarse un descenso considerable del PIB".

Dado el elevado nivel de endeudamiento privado, la cantidad de inversiones no viables en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones sostenida por el auge del capitalismo especulativo y la "burbuja" de la bolsa de los últimos años, junto con las incertidumbres que subsisten con respecto al dólar, no se debe subestimar la magnitud del desafío que se ha planteado en términos de política económica.

¿Puede Europa tomar la delantera?

Sea lo que fuere lo que el futuro inmediato reserva a los Estados Unidos, las perspectivas de la economía mundial a largo plazo no pueden, sostiene el Informe, quedar al albur de las políticas y los acontecimientos en un solo país. Se tiene ahora la esperanza de que Europa, en donde el crecimiento en el año 2000 franqueó la barrera del 3% por primera vez en más de una década, quite la batuta a los Estados Unidos.

Sin embargo, los limitados vínculos comerciales de Europa con los Estados Unidos no significan que el continente esté inmune a la desaceleración del otro lado del océano.

Las empresas europeas con importantes operaciones en los Estados Unidos podrían ver disminuir sus ganancias debido a la contracción económica. Según el Informe, el crecimiento en Europa llegó a su punto máximo casi al mismo tiempo que en los Estados Unidos, y algunas de las grandes economías europeas han venido dependiendo fuertemente de las exportaciones como estímulo para su crecimiento. Se afirma en el Informe que sin un decidido cambio en la política económica, el crecimiento en la Unión Europea probablemente no llegue al 3% en el año en curso, y tal vez sea mucho menor.

Pero las recientes declaraciones del Banco Central Europeo sobre las preocupaciones inflacionarias indican que hay poco entusiasmo por utilizar la política monetaria para poner a prueba los límites del crecimiento potencial de la Unión Europea, como hicieron los Estados Unidos en la segunda mitad de los años noventa. Un crecimiento anual que sobrepase el 4% no solamente daría un oportuno impulso a la demanda mundial sino que también ayudaría a resolver el problema del desempleo en Europa.

¿Recuperación en el Japón?

Las esperanzas de que la economía japonesa comenzaba a recuperarse quedaron fortalecidas en el primer semestre de 2000, ya que el aumento de las exportaciones netas ayudaron a estimular el crecimiento. Sin embargo, el crecimiento se mantuvo estacionario en el segundo semestre del año y el desempleo comenzó a ganar terreno para ubicarse cerca del 5% al finalizar el año. El crecimiento en el año 2000, previsto en el 1,3%, no superará el promedio del decenio pasado y, al seguir cayendo los precios, los signos a comienzos del año 2001 siguen siendo desalentadores.

Un yen más débil podría dar cierto impulso. Pero con la desaceleración del crecimiento en los Estados Unidos, es poco probable que las exportaciones pasen a ocupar un lugar preponderante en el año en curso. Según el Informe, para que la economía vuelva a su curso serán necesarias sólidas fuentes internas de crecimiento. Puesto que las empresas y las familias mantienen una actitud cauta, se necesitarán medidas gubernamentales para estimular los gastos. Sin embargo, cada vez es menos probable que un conjunto importante de medidas fiscales de estímulo produzca un cambio en la situación, en un momento que la deuda pública es de más del 100% del PIB. Las reducciones de los tipos de interés señalaron una preocupación por las perspectivas económicas inmediatas, aunque por sí mismas probablemente no logren una rápida recuperación. Tal vez sea necesario adoptar medidas más enérgicas para revertir la persistente deflación de los precios.

Vías de contagio a los países en desarrollo

Todas las regiones en desarrollo se recuperaron en el año 2000 y registraron una tasa de crecimiento global del 5,5%.

Sólo África no logró un aumento significativo de su ingreso per cápita; su modesta tasa de crecimiento del 3,5% es todavía insuficiente para hacer frente a los problemas de la creciente pobreza y el deterioro de la situación sanitaria.

Entre las economías de crecimiento más rápido estaban las que, como la República de Corea, Malasia y el Brasil, habían sido golpeadas anteriormente por la crisis financiera (véase el cuadro infra). En muchas de ellas los resultados fueron particularmente notables, situándose entre el 0,5% del PIB en el Brasil y más del 3% en Singapur, sobre todo si se toma en cuenta que las mismas se vieron afectadas considerablemento por las alzas de los precios del petróleo.

Es poco probable que estos resultados se repitan en el año 2001. Si bien las crisis de los mercados emergentes produjeron algunos beneficios a las economías industriales en los últimos años, no puede esperarse que la desaceleración de la economía estadounidense produzca efectos similares. Según el Informe, las perspectivas de los mercados emergentes dependen en gran medida de la manera en que los países se integran en la economía mundial. Pero todos son vulnerables a una brusca desaceleración mundial.

El impacto más directo de la desaceleración en los Estados Unidos se hará sendir a travès de las corrientes comerciales. Las economías de América Central son particularmente vulnerables. México ha prosperado bajo el resplandor del auge de los Estados Unidos, con un crecimiento sin precedentes del 7% el pasado año. Pero como más de las cuatro quintas partes de las exportaciones de México están dirigidas a su vecino del norte, la producción industrial y el empleo ya han mostrado señales de desaceleración.

Muchas economías asiáticas también son vulnerables. Su recuperación ha dependido en gran medida de las exportaciones a los Estados Unidos, que alcanzaron entre el 7% (República de Corea) y el 20% (Malasia) del PIB. La combinación de la disminución de las ventas en los Estados Unidos y la caída de los precios de los semiconductores ha dado lugar al empeoramiento de la relación de intercambio y a una disminución de los ingresos de exportación. En el Informe se plantea la inquietud de que el comercio intrarregional amplíe las repercusiones negativas de esas perturbaciones. La incertidumbre en el Japón podría tener graves repercusiones para la región.

Las economías en transición, que registraron un crecimiento sin precedentes del 5,6% en el año 2000, también se beneficiaron del fuerte crecimiento de las exportaciones a la Unión Europea y los altos precios de algunos de sus productos. La desaceleración europea demostrará si los impulsos al crecimiento interno han quedado arraigados en esos países.

Algunas economías esperan beneficiarse de tipos de interés más bajos y un dólar más débil, que probablemente resulten de la desaceleración en los Estados Unidos. Entre éstas figuran las de los países asiáticos y latinoamericanos con divisas vinculadas al dólar. Mientras que el debilitamiento del dólar significaría una mayor competividad en relación con terceras partes, la reducción de los tipos de interés disminuiría a su vez el costo de los empréstitos y del servicio de la deuda, lo que atenuaría la presión sobre los pagos y los presupuestos. Esto podría ayudar a la Argentina a liberarse de la espiral de estancamiento de los últimos dos años. También se beneficiaría el Brasil, que registró un crecimiento del 4% en el año 2000. Aun así, ninguna de esas economías parece estar lista para poner a prueba seriamente los límites de su potencial de crecimiento de manera que el crecimiento general de la región pueda alcanzar mucho más del 3,7% registrado en el año 2000.

Fundamentalmente, existen riesgos de deterioro de la situación debido al excesivo endeudamiento y a la dependencia de las entradas de capital, especialmente si una nueva situación de incertidumbre provoca una reconsideración de los riesgos, un aumento de los márgenes y una conversión en masa a dólares.

La crisis de Turquía desatada en febrero del año en curso sirve para recordar cuán precaria sigue siendo la situación en muchos mercados emergentes. El Informe explica la crisis no sólo en cuanto a las vulnerabilidades conocidas relacionadas con el tipo de cambio fijo de monedas débiles sino también en cuanto a las deficiencias en la formulación de los programas de estabilización.

Corrientes comerciales y financieras

2000 fue un año de gran dinamismo en el comercio internacional. El petróleo y la economía de los Estados Unidos fueron factores clave que explicaron el crecimiento de doble dígito de las importaciones y exportaciones, y estas mismas fuerzas ayudaron a impulsar la relación de intercambio de muchos países en desarrollo en una dirección favorable. Aun así, los precios de algunos productos agrícolas se mantuvieron estables o disminuyeron. La combinación de la caída del precio de las exportaciones y el aumento de los precios de las importaciones perjudicó a algunos de los países más pobres del mundo. Aun cuando los precios del petróleo parezcan más estables en el año en curso, y tal vez se sitúen por debajo de los 20 dólares, siguen siendo inciertas las perspectivas de muchos países en desarrollo exportadores de productos básicos, en particular en África.

Las corrientes de capital a los países en desarrollo en el año 2000 mejoraron muy poco en relación con 1999. La mayoría de las formas de esas corrientes disminuyó el año pasado, y sólo se mantuvieron constantes los préstamos bancarios, tras registrar caídas bruscas en 1998 y 1999. Sólo América Latina pudo atraer corrientes importantes, principalmente en forma de emisiones de bonos internacionales. Pero si persisten las incertidumbres, seguirán siendo restringidas las corrientes financieras a los mercados emergentes en el año en curso.

Primero el crecimiento

Para que este año la economía mundial recobre el impulso, las grandes economías tendrán que poner en marcha todos los motores al mismo tiempo. Hasta ahora, los encargados de formular las políticas económicas en los Estados Unidos han demostrado buena disposición para reaccionar ante las inquietantes señales económicas, pero Europa se ha mostrado reacia a seguir sus pasos, y las posibilidades limitadas del Japón de aplicar una política expansionista ofrecen, en el mejor de los casos, una esperanza de mejora gradual. El estímulo al crecimiento debe ser el mensaje que deben transmitir sin concesiones las políticas económicas de todos los países, incluso los países en desarrollo. El Informe también sostiene que las políticas económicas del G-3 deben asegurar una mejor coordinación y prestar atención a los efectos en las economías más débiles para que éstas puedan gozar de los beneficios prometidos de la mundialización.




Apuntes

1. El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo, 2001 (Nº de venta: E.01.II.D.10, ISBN 92-1-112520-1) puede obtenerse al precio de 35 dólares de los EE.UU., y al precio especial de 19 dólares de los EE.UU. en los países en desarrollo y los países en transición, en la Sección de Ventas de Publicaciones de las Naciones Unidas, Palais des Nations, CH-1211 Ginebra 10, Suiza, F: +41 22 917 0027, E: unpubli@un.org, o Internet: www.un.org o en Publicaciones de las Naciones Unidas, 2 UN Plaza, Oficina DC2-853, Departamento PRES, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos de América, T: +1 212 963 83 02 ó +1 800 253 96 46, F: +1 212 963 34 89 o E: publications@un.org.





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