unctad.org | LA DOBLE FAZ DE LA ECONOMÍA MUNDIAL PREOCUPA A LOS ECONOMISTAS DE LA UNCTAD
COMUNICADO DE PRENSA
Para el uso de los medios de información - No es un documento oficial
LA DOBLE FAZ DE LA ECONOMÍA MUNDIAL PREOCUPA A LOS ECONOMISTAS DE LA UNCTAD
El crecimiento podría superar el 3% en el presente año, pero ¿podrá mantenerse?

TAD/INF/PR/053
19 September 2000

Dos importantes tendencias económicas compiten hoy día por ganarse la atención del mundo: las perspectivas que abre una "nueva economía" basada en las nuevas tecnologías, por una parte, y la creciente inestabilidad provocada por una mundialización impulsada por los mercados, por otra. A pesar de los síntomas saludables de que hace gala la economía mundial en el presente año, persisten graves desequilibrios en el crecimiento, los pagos al exterior y las corrientes de capitales. Como el ajuste de esos desequilibrios se realiza únicamente sobre la base de la política monetaria, no está garantizado que la corrección pueda tener lugar sin sacudidas. Esas preocupaciones constituyen el marco del Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2000(1), de la UNCTAD, (disponible en inglés), hecho público hoy.

Los grandes bloques económicos siguen sin sincronizarse

La economía mundial, al borde de la crisis el año pasado, logró recuperarse gracias especialmente a acontecimientos imprevistos, como la fortaleza ininterrumpida de la economía de los Estados Unidos de América. Las perspectivas inmediatas para el presente año han mejorado, previéndose que el crecimiento supere el 3%. Pero según el Informe, mucho depende de si la economía estadounidense logrará alcanzar un equilibrio estable y de si los resultados irregulares en Europa y el Japón pueden llegar a per más fiables.

Los Estados Unidos - que se describen en el Informe como el "comprador de último recurso" y el "caballero blanco" de la economía mundial - prosiguieron su período más duradero de expansión en la historia moderna, ayudados a la vez por masivas entradas de capital, a corto y largo plazo, y por las nuevas tecnologías. El desempleo descendió por debajo del 4% a principios de 2000 y la inflación se mantiene a un bajo nivel. Pero un crecimiento económico superior al 4% y unas importaciones que sobrepasan el 12% se están haciendo insostenibles. Según el Informe, la combinación de un ahorro privado cada vez más reducido, una deuda privada cada vez mayor, los crecientes déficit en cuenta corriente y la burbuja representada por las acciones de empresas de tecnología, aunque esté dando un impulso keynesiano a la economía estadounidense, podría acabar produciendo "cambios mucho más abruptos de lo que es necesario o deseable". Los acontecimientos que se produjeron en el decenio de 1970 y en el de 1980 demuestran con qué velocidad puede desaparecer la voluntad de los inversores extranjeros de mantener activos expresados en dólares.

Según el Informe, la economía europea se enfrentó con problemas el pasado año debido a que los diferentes resultados en materia de crecimiento en los países de la Unión Europea complicaron el logro de una política monetaria común, y el Banco Central Europeo (BCE) tuvo dificultades para mantener una posición política independiente frente a mercados financieros mundiales firmemente integrados. La situación del Japón mejoró en 1999, gracias a la recuperación en Asia oriental. Aunque las perspectivas parecen aun mejores el presente año, el gasto privado sigue siendo frágil, lo que hace que la situación dependa en gran medida de las exportaciones y del gasto público. El crecimiento en Europa y en el Japón es vulnerable a cualquier aumento de los tipos de interés en los Estados Unidos y a un posible frenazo de esta economía. En el Informe también se sugiere que la experiencia reciente de los Estados Unidos ofrece importantes lecciones de política en cuanto a la reducción del desempleo en Europa y a la gestión del déficit presupuestario en el Japón.

Petróleo, inflación y crecimiento

En el Informe se considera muy positivo el modo en que la economía mundial ha asimilado el fuerte aumento de los precios del petróleo a partir de mediados de 1999 así como la forma en que los mercados financieros han recuperado cierta normalidad. Las simulaciones estadísticas realizadas ponen de manifiesto que las repercusiones de los precios del petróleo en el crecimiento a nivel mundial serán limitadas y se harán notar fundamentalmente en los países en desarrollo importadores de petróleo.

El aumento de los precios del petróleo ayudó a que se recuperaran en 1999 los valores del comercio mundial, quedando a la zaga únicamente las economías en transición. El fuerte crecimiento de las importaciones en China, el Japón y los Estados Unidos mantuvo en buena forma los mercados, mientras que los países en desarrollo registraron una considerable recuperación de las exportaciones, con un crecimiento superior al 8%, en comparación con una reducción del 7% en 1998. Sin embargo, las tendencias desfavorables registradas por los productos básicos diferentes del petróleo provocaron la caída de los precios de esos productos, en particular en el caso del algodón, el azúcar, el cacao y el café, con consecuencias negativas para muchos países en desarrollo.

Los mercados financieros recuperaron la estabilidad, y las entradas netas de capitales privados en los países en desarrollo y en transición aumentaron, aunque sólo de modo marginal respecto a las cifras correspondientes a 1998. Los principales aumentos se produjeron en las inversiones en capital social y en las inversiones extranjeras directas, donde las privatizaciones y las fusiones y adquisiciones representaron las fuerzas impulsoras. Sin embargo, las entradas netas de capitales privados en forma de créditos otorgados a los países en desarrollo disminuyeron de modo muy notable en 1999. Las variaciones regionales fueron considerables, obteniendo los mejores resultados los países de Asia oriental. Las perspectivas para el año 2000 son aún inciertas, en particular debido a la considerable volatilidad que muestran de nuevo las inversiones en capital social en los mercados emergentes.

Perspectivas de los países en desarrollo

En 1999 las condiciones se deterioraron en América Latina, con una contracción del ingreso per cápita por vez primera desde 1990. Sin embargo, México, con vínculos estrechos con la economía estadounidense, logró resistir a esa tendencia, mientras que algunas de las economías caribeñas de talla pequeña registraron un saludable crecimiento. En otros lugares del continente, los bajos precios de los productos básicos, las políticas macroeconómicas excesivamente estrictas y la caída del comercio regional hicieron que algunos países entraran en recesión. La situación podría haber sido aun peor para la región si el Brasil no hubiera superado mucho más fácilmente de lo que se esperaba la tormenta financiera con que tuvo que enfrentarse, logrando un crecimiento cercano al 1% después del derrumbe de su moneda. La Argentina, por el contrario, entró en una recesión profunda después de defender con éxito la paridad de su moneda con el dólar.

En África el crecimiento también se paralizó en 1999. Los bajos precios de algunos productos básicos, los conflictos políticos y los factores meteorológicos fueron muy negativos en numerosas zonas del continente. Sin embargo, el Informe pone de manifiesto algunos síntomas positivos en África septentrional y oriental, en donde el crecimiento superó la media regional, mientras que parece ser que el momento peor ha pasado para Nigeria y Sudáfrica. Aun así, el problema básico de política para los países del África subsahariana sigue siendo cómo aumentar las inversiones para lograr un crecimiento del 6% en una situación de reducción del ahorro y de las entradas de divisas (véase también el documento TAD/INF/050, de 14 de julio).

Las economías en transición registraron su máximo crecimiento en diez años, el 2,4% aproximadamente. Sin embargo, las variaciones respecto del promedio son considerables. Europa central logró evitar el contagio de la crisis de la Federación de Rusia en el segundo semestre. Más sorprendente ha sido el cambio positivo que se ha producido en la Federación misma, donde el crecimiento en 1999 superó el 3%, gracias al fuerte aumento de los precios del petróleo. Sin embargo, los Estados Bálticos sufrieron duramente la crisis rusa. A pesar de haber finalizado el conflicto armado en Europa sudoriental, la situación macroeconómica continúa siendo frágil y las perspectivas económicas poco prometedoras.

Según el Informe, "los retos con que se enfrentan esos países no son muy diferentes de los que tienen ante sí los países en desarrollo, y una vez más la respuesta de los países desarrollados ha sido hasta ahora insuficiente".

La región asiática fue el gran éxito en 1999. El crecimiento aumentó firmemente, superando el 5%. Las grandes economías de la India y de China, en las que el crecimiento alcanzó el 7% aproximadamente, obtuvieron resultados superiores a la media, pero la sorpresa mayor fue la fuerte recuperación que se registró en Asia oriental. La recuperación en la República de Corea fue excepcional. El crecimiento en Malasia ha alcanzado cifras de dos dígitos en los primeros meses del año 2000, con poca ayuda de las instituciones financieras multilaterales. Indonesia se enfrenta a un futuro más incierto y los riesgos de recesión son considerables en ese país. Sin embargo, se tiene previsto que el crecimiento general en Asia oriental durante el presente año sea más equilibrado, y los responsables económicos en la región seguirán con suma atención las conversaciones sobre la adhesión de China a la OMC.

Un panorama sombrío

Según el Informe no sólo subsisten las causas profundas que hacían temer que se produjera la recesión durante el período 1998-1999, sino que "se han abierto nuevas líneas de fractura". Las perspectivas para los países en desarrollo pueden deteriorarse rápidamente si los grandes países industriales siguen elaborando sus políticas sin prestar atención a sus repercusiones en el plano mundial.

Los factores que ayudaron a la economía de los Estados Unidos a avanzar con rapidez han acentuado la fragilidad financiera y los desequilibrios mundiales. En el Informe se señala que el hecho de que esos desequilibrios estén relacionados en la actualidad con los déficit del sector privado, más bien que con los del sector público, hace que la situación sea aun más frágil, y los tipos de interés constituyen un instrumento excesivamente burdo para efectuar las correcciones necesarias. El empeño de las empresas transnacionales europeas y japonesas por subirse al carro de las nuevas tecnologías mediante fusiones y adquisiciones transfronterizas ha servido de acicate a los desequilibrios. Una previsión optimista a nivel mundial sólo puede basarse en el reequilibrio con suavidad de la economía estadounidense, el mayor crecimiento en Europa y el Japón, la estabilización de los precios del petróleo y de los tipos de interés y el reajuste gradual del dólar. Pero según el Informe, la confianza en la fuerzas del mercado y en la política monetaria no será suficiente por sí sola. Será necesario fomentar la cooperación internacional y adoptar políticas de alcance mundial mucho más ambiciosas, como las que hicieron posible la pasada edad de oro de la economía.




Apuntes

1. El Informe sobre comercio y desarrollo, 2000 (Nº de venta: E.00.II.D.19, ISBN 92-1-112489-1) puede obtenerse al precio de 45 dólares de los EE.UU., y al precio especial de 19 dólares de los EE.UU. en los países en desarrollo y los países en transición, en la Sección de Ventas de Publicaciones de las Naciones Unidas, Palais des Nations, CH-1211 Geneva 10, Suiza, F: +41 22 917 0027, en la dirección de E: unpubli@unog.ch, o en Internet: www.un.org, o en Publicaciones de las Naciones Unidas, 2 UN Plaza, Oficina DC2-853, Departamento PRES, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos de América, T: +1 212 963 83 02 ó +1 800 253 96 46, F: +1 212 963 34 89 o en la dirección de E: publications@un.org.





Para mayores informaciones sírvase contactar:
Encargado Oficial, Yilmaz Akyüz
División de la Mundialización y las Estrategias de Desarrollo - UNCTAD
T: +41 22 907 5841
F: +41 22 907 0045
E: yilmaz.akyuz@unctad.org
o
Encargada de Prensa, Muriel Scibilia - UNCTAD
T: +41 22 907 5725 / 5828
F: +41 22 907 00 43
E: press@unctad.org.



Loading..

Espere, por favor ....