unctad.org | LA UNCTAD SEÑALA LAS POSIBILIDADES DE CRECIMIENTO DE AFRICA;
COMUNICADO DE PRENSA
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LA UNCTAD SEÑALA LAS POSIBILIDADES DE CRECIMIENTO DE AFRICA;

TAD/INF/PR/9823
25 August 1998

Africa tiene un potencial de crecimiento mucho mayor de lo que comúnmente se estima. Pero para aprovecharlo el continente necesita una política económica nueva, reformas institucionales y una pronta solución del problema de la deuda. Otros países en desarrollo ricos en recursos que han progresado satisfactoriamente no siempre tuvieron en sus inicios mejores condiciones que las vigentes en muchos países africanos. En su Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 1998 (260 páginas) (disponible en inglés), hecho público hoy, la UNCTAD hace un cumplido análisis de la situación económica de Africa, con propuestas para lograr un nexo dinámico entre inversión y exportaciones que podría expandir tanto la capacidad productiva como la competitividad de las economías africanas. En el Informe se affirma que los programas de ajuste estructural del continente dejaron que los precios fueran fijados por mercados sumamente imperfectos y se recomiendan acciones correctoras. Pero se insiste que, de todos los pasos, más importante sería la rápida eliminación del sobreendeudamiento basada en una evaluación independiente de la sostenibilidad de la deuda.

Un falso amanecer? Las esperanzas de una recuperación sostenida pueden verse fallidas a menos que...

Después de dos décadas de disminución casi continua, Africa ha estado registrando un crecimiento del ingreso per cápita desde 1995. La recuperación se vio impulsada por precios más altos de productos primarios exportados (entre 1993 y 1996 los precios de esos productos distintos del petróleo subieron un 25%), por condiciones climáticas más favorables y, en algunos paíse, por la presencia de menos conflictos internos. En 1996, el crecimiento alcanzó una tasa de 4,6%, antes de descender al 3,3% en 1997. En el presente año, se espera una tasa de crecimiento de 3,7%, que podría, sin embargo, ser menor, ya que los precios de los productos primarios pueden bajar más por causa de la crisis de Asia oriental. Esos resultados habra que analizarlos a la luz del objetivo de un crecimiento del 6% establecido por las Naciones Unidas para eliminar la marginación de la región.

... la comunidad internacional aborde adecuadamente el problema de la deuda externa ...

El peso de la deuda externa está menoscabando el crecimiento a largo plazo de Africa. No sólo frena la inversión pública en infraestructuras materiales y recursos humanos sino que también desalienta a la inversión privada, incluida la inversión extranjera directa. Casi el 80% de la deuda africana está contraída con acreedores oficiales, y buena parte de esa deuda sencillamente no se puede pagar. En realidad, dos tercios del incremento de la deuda desde 1988 se han debido a atrasos. Estos, en 1996, ascendían a 64.000 millones de dólares, más de un cuarto de toda la deuda viva.

La reciente Iniciativa del Banco Mundial y el FMI para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados es más completa y equitativa y está mejor coordinada que otras propuestas anteriores. La UNCTAD dice, sin embargo, que el alivio de la deuda sigue siendo, en el caso de Africa, insuficiente y demasiado lento. Las tendencias recientes de la asistencia oficial para el desarrollo, que ha ido a menos en términos reales en los años noventa, oprimen todavía más a los países deudores y constituyen un mal augurio para las perspectivas futuras de la inversión y el crecimiento de la región.

Se necesita urgentemente que un órgano independiente evalúe la sostenibilidad de la deuda africana. Para evitar un posible conflicto de intereses, afirma la UNCTAD, tal evaluación no debe incumbir sólo a los acreedores. El órgano propuesto estaría compuesto por personas eminentes con experiencia en finanzas y desarrollo, nombradas de común acuerdo por acreedores y deudores, y con el compromiso por parte de los primeros de que aplicarán en su totalidad y con rapidez las recomendaciones. Tal proceder sería consistente con los principios reconocidos de los arreglos concertados para la deuda, y satisfaría una de las principales condiciones previas para transformar la recuperación de Africa en crecimiento sostenido.

... y que se proceda a una reevaluación completa de la política económica...

Las reformas de política económica de la región han puesto el acento en la estabilidad macroeconómica, un papel reducido del Estado, una mayor presencia de las fuerzas del mercado y una rápida apertura a la competencia internacional como elementos esenciales para liberar el potencial de crecimiento. Por desgracia, a pesar de muchos años de reformas de esa índole, las políticas de ajuste no bastan para explicar los hechos económicos recientes. A decir verdad, de los 15 países del continente que el Banco Mundial estimaba en fecha tan reciente como 1993 que habían hecho "reformas duras", sólo tres están considerados por el FMI como países con buenos resultados.

Las reformas en Africa no han logrado algo que resulta ser esencial para el progreso económico: una recuperación de la inversión. La parte de esta última en el PIB se cifra actualmente en el 17%, porcentaje inferior al 25% durante el decenio de 1970 y bastante más bajo que el de otras regiones en desarrollo. Asimismo, como los agentes e instituciones que son fundamentales para que funcione una economía de mercado moderna han sido débiles o han brillado por su ausencia, la insistencia de la política económica en remover las distorsiones de los precios no ha inducido una fuerte respuesta de la oferta.

El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo, 1998 detalla cuatro importantes razones por las que no es probable que se logre un despegue sostenido con las políticas que se siguen actualmente:

  • Las reformas de la política comercial han estado dominadas por los conceptos teóricos de evitar distorsiones, lo que se lograría con aranceles bajos y uniformes, más bien que siendo pragmáticos. Las importaciones de bienes suntuarios y otros artículos de consumo reciben muchas veces el mismo tratamiento que los bienes intermedios y de capital importados. Esto ha creado dificultades a las empresas nacionales que compiten con las importaciones así como a aquéllas con posibilidades de exportar.
  • Los tipos de cambio se han vuelto demasiado inestables e inciertos por causa de la liberalización de facto de la cuenta de capital y de la exigüidad de los mercados nacionales. Tal cosa desalienta a quien quiere planificar e invertir a largo plazo, especialmente en sectores con un potencial para exportar.
  • La liberalización agrícola no ha aumentado la proporción de los precios de exportación que conservan los agricultores porque comerciantes privados que operan en mercados imperfectos y poco desarrollados, se han llevado la parte del león del beneficio. Las deficiencias institucionales de la agricultura se han vuelto aún más agudas al desmantelarse los consejos de comercialización y suprimirse sus servicios a los agricultores.
  • Los tipos de interés son elevados e inestables porque se ha dejado que la liberalización opere sin asegurar primero las condiciones para que tenga éxito. Entre las consecuencias de tipos de interés excesivamente altos figuran la inestabilidad fiscal, una rápida acumulación de la deuda pública interna así como insolvencias generalizadas.

...con miras a ayudar a resolver las limitaciones estructurales de Africa.

Habrá que hacer grandes reformas si se quiere que los Gobiernos africanos afronten con éxito los inmensos desafíos que les plantea el desarrollo. Algunos de los problemas son comunes a casi todos los países de la región y requieren, por tanto, medidas de política económica parecidas. Entre ellas se cuentan la necesidad urgente de una administración pública más eficiente y dedicada y mejor remunerada, y el establecimiento de una mayor confianza entre el Estado y los agentes privados de la economía.

Los temores que suscita la aparición de un dinámico sector empresarial local como poder económico rival de las elites dirigentes tendrán que superarse a fin de que tenga éxito un enfoque basado en las fuerzas del mercado. Tras una década de haber experimentado con políticas económicas basadas en la premisa de que las fallas del sector público son mucho peores que las fallas del mercado, ahora se reconoce cada vez más la necesidad de una complementariedad entre el Estado y el mercado.

Las medidas de política económica inovadoras deberían centrarse en la acumulación de capital y el desarrollo institucional en condiciones de mercado imperfectas y de volatilidad económica. Los buenos resultados alcanzados por países ricos en recursos de Asia oriental y de América Latina, así como de la propia Africa, muestran que la política económica que se requiere en las primeras etapas de implementación de programas de promoción de las exportaciones es relativamente menos exigente y puede arrojar rápidos resultados.

Debe reforzarse el proceso de acumulación de capital en Africa alentando la aparición de un fuerte y dinámico sector empresarial local dispuesto a dedicar recursos al desarrollo, así como el suministro de suficiente inversión pública que complemente la formación privada de capital y la consolidación de derechos a la propiedad de tal suerte que se fomente la inversión privada.

Sin perjuicio de reconocer que no existe una fórmula de aplicación universal, en el Informe se hacen las siguientes propuestas para los países africanos:

  • Aumentar el gasto público en agricultura: La baja tasa de capitalización, incluida una inversión pública insuficiente, es el principal obstáculo a un desarrollo agrícola sostenido en Africa.
  • Introducir un pluralismo institucional en la agricultura: A pesar de los pobres resultados de muchos consejos de comercialización (marketing boards) y de "caisses de stabilisation" en el pasado, la intervención pública sigue siendo esencial en varias esferas del comercio de los productos básicos, tales como la financiación, el control de calidad, la gestión de riesgos y el desarrollo de mercados, además del suministro de la infraestructura y los servicios necesarios para los agricultores que no es probable que los proporcione el sector privado. Cuando sea necesario, deberían reformarse y despolitizarse las empresas paraestatales que facilitan tales servicios con el fin de asegurar que actúan eficazmente en cooperación con el sector privado y las cooperativas.
  • Dirigir el crédito: Existe una necesidad permanente de adoptar disposiciones institucionales, como la creación o adaptación de bancos de desarrollo, que canalicen el crédito en términos favorables hacia los agricultores y la pequea y mediana empresa.
  • Regular los tipos de interés: Dadas las dificultades que entraña asegurar la idoneidad y solidez de las instituciones financieras, sería aconsejable pasar a tipos de interés administrados de tal manera que ayuden a frenar la acumulación de la deuda nacional y la inestabilidad financiera.
  • Controlar los tipos de cambio: Como el crecimiento ha de ser generado mayormente por el aumento en las exportaciones, el tipo de cambio es una variable demasiado importante para dejarse al albur de los mercados financieros someros y volátiles y a la aleatoriedad de las corrientes de capital: estos requieren una reglamentación y un control adecuados.
  • Adoptar regímenes comerciales selectivos: Los países africanos deberían enfocar la liberalización del comercio de modo gradual y diferenciado. Habría que arbitrar sistemas comerciales que faciliten el acceso a insumos de las exportaciones a precios internacionales y que además promoverán la inversión y desalentasen el consumo suntuario. El apoyo selectivo a la industria debería ser por tiempo determinado y vinculado a resultados. Si bien los acuerdos de la OMC han reducido el alcance de algunas opciones de política económica en esa esfera, casi todos los países africanos se benefician de exenciones en esos acuerdos y pueden seguir aplicando estrategias selectivas.
  • Expandir la cooperación regional: Al adoptar medidas para que el comercio aumente y se diversifique, habría que explotar las posibilidades intraregionales, incluyendo las del desarollo de la inversión. Los incrementos marginales de esos intercambios ayudarían a desarrollar la capacidad de exportación. Esto podría generar a su vez dinámicas regionales de crecimiento aliviando las limitaciones de balanza de pagos y ayudando a los exportadores africanos a ser internacionalmente competitivos.



Para más información, sírvanse dirigirse a:
Jefe de la Sección de Macroeconomía, Yilmaz Akyüz
División de Globalización y Estrategias de Desarrollo, UNCTAD
T: +41 22 907 5841
F: +41 22 907 0274
E: yilmaz.akyuz@unctad.org
or
Coordinateur de la CNUCED pour l’Afrique, Kamran Kousari
T: +41 22 907 5800
F: +41 22 907 0274
E: kamran.kousari@unctad.org
or
Funcionaria Principal de Prensa de la UNCTAD, Carine Richard-Van Maele
T: +41 22 917 5816/28
F: +41 22 907 0043
E: press@unctad.org.



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