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LA ECONOMIA MUNDIAL CONTINUA A RITMO LENTO A PESAR DE ASPECTOS BRILLANTES EN EL NORTE Y EL SUR

TAD/INF/PR/9713
25 August 1997

El crecimiento de la economía mundial seguirá siendo este año demasiado lento para reducir apreciablemente la pobreza en el Sur y el desempleo en el Norte, según dice la UNCTAD en su Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 1997 (216 páginas). No obstante los éxitos logrados casi por doquier en la lucha contra la inflación, las expectativas de un crecimiento más rápido no se han materializado hasta ahora. Desde 1990 la economía mundial ha estado creciendo más despacio que en la década anterior y se prevé que siga el lento crecimiento. Entre tanto, han vuelto a aparecer desequilibrios en el comercio internacional similares a los registrados en los años ochenta.

El crecimiento de la producción se recuperó ligeramente en 1996, cifrándose en 2,8%. Esa mejora se logró a pesar de una pronunciada reducción del incremento del comercio mundial (de 8,5% en 1995 a 4% en 1996). Los países en desarrollo volvieron a figurar en cabeza, con una tasa de crecimiento conjunta de 5,6%.

La ligera aceleración con respecto a la tasa de 2,4% lograda en 1995 se debió en buena parte a la recuperación registrada en el Japón y en América Latina. Sin embargo, esta recuperación se vio parcialmente contrarrestada por el crecimiento más lento de Asia y de la Unión Europea. Las perspectivas para 1997 sugieren pocos cambios en los resultados de los países tanto desarrollados como en desarrollo.

¿Es suficiente y sostenible el crecimiento en el Sur?

A pesar de un crecimiento algo más lento, con un 6,9% frente al 7,3% de 1995, Asia siguió desempeñándose bien en 1996. Aunque se esperan pocos cambios en la región en 1997, las medidas restrictivas encaminadas a salvaguardar el equilibrio exterior en varios de esos países han introducido incertidumbre en las perspectivas regionales a corto plazo.

El crecimiento se vio afectado el último año por el acusado descenso de las exportaciones de las nuevas economías industrializadas (NEI) de la primera oleada (la Provincia china de Taiwan, la Región Administrativa Especial china de Hong Kong, la República de Corea y Singapur), y también de Malasia, Tailandia y China. En algunos países, la expansión de las exportaciones ha sido difícil de mantener una vez completadas las etapas relativamente fáciles de la producción intensiva en mano de obra. Para sostener el impulso, ahora es menester mejorar la tecnología y elevar la productividad.

Se espera que China, que siguió creciendo al ritmo espectacular del 10%, continuará en 1997 su rápido progreso económico. Parece que logrará un suave aterrizaje, al haberse reducido la inflación a un solo dígito. Esto debería permitir que las autoridades económicas centren su atención en las deficiencias estructurales de la agricultura y de la infraestructura.

A diferencia de Asia oriental y sudoriental, Asia occidental registró un crecimiento más rápido en 1996, debido principalmente a la evolución favorable de los precios del petróleo. El crecimiento también siguió siendo notable en Asia meridional.

La recuperación económica prosiguió en Africa en 1996. También adquirió carácter más general, extendiéndose a bastantes países menos adelantados. Con 3,9%, su tasa conjunta de crecimiento fue la segunda más alta del mundo, superada sólo por la de Asia. Y se espera que la tendencia continúe en 1997.

En 11 países, el crecimiento alcanzó o superó el 6% y en otros 28 se situó entre 3 y 6%. Esto debería compararse con el objetivo de una tasa media de crecimiento real de al menos un 6% anual para esta década, establecido por las Naciones Unidas en 1991 en el Nuevo Programa para el Desarrollo de Africa (UN-NADAF). Ayudado por la favorable evolución de los precios de los productos primarios, el fuerte crecimiento agrícola - del 5,2% en 1996 - marcó la pauta. Asimismo, un crecimiento industrial pujante contribuyó en el pasado año a que varios países de Africa del Norte registraran un fuerte impulso.

América Latina se ha recuperado del marasmo posterior a la crisis mexicana, pero su crecimiento se mantuvo en 1996 en un modesto 3,3%. Se espera que la producción se acelere en 1997.

La recuperación latinoamericana se ha debido sobre todo al giro muy favorable registrado en la Argentina y México, provocado en ambos casos por un fuerte crecimiento de las exportaciones. En otros países de la región (sobre todo en el Brasil, Costa Rica, Paraguay y el Perú), el comercio también desempeñó un papel importante, en razón de la liberalización unilateral de los intercambios y el fortalecimiento del comercio regional.

Sin embargo, en muchos países la recuperación ha absorbido importaciones a un ritmo mucho más rápido que en 1995; su crecimiento en volumen fue para la región en 1996 del 9,5%, casi el doble que el año anterior. Por tanto, la dependencia de la región respecto de las entradas de capital no disminuyó. Conciliar equilibrio exterior y tipos de cambio competitivos con crecimiento y estabilidad de precios todavía sigue siendo, a juicio de la UNCTAD, el problema principal de casi todos los países latinoamericanos.

Se han registrado así mejoras en los resultados económicos generales de muchas partes del mundo en desarrollo. Pero el veredicto sobre si habrá un crecimiento más sostenido sigue sin estar claro. La vulnerabilidad a las oscilaciones de las corrientes de capital continúa siendo alta en bastantes países con grandes déficit externos. La UNCTAD sostiene que para muchos países en desarrollo una aplicación rápida y flexible de la Iniciativa del FMI y del Banco Mundial sobre la deuda de los países pobres muy endeudados podría contribuir mucho a un crecimiento sostenible. "Una de las lecciones de la crisis de la deuda de la década de 1980", dice el Informe, "es que los remedios superficiales aumentan los costos tanto de deudores como de acreedores".

Incertidumbre en Europa central y oriental

La inflación se ha contenido en casi todas las economías en transición. Pero mientras algunas han logrado recuperarse en los últimos años, otras todavía luchan por conseguir estabilidad y equilibrio en el plano económico. En un próximo futuro, es probable que la austeridad monetaria y fiscal frene las perspectivas de crecimiento de casi todas las economías en transición.

En Europa central y oriental, los buenos resultados económicos de 1995 no se repitieron en 1996, al disminuir el crecimiento en 1,6 puntos porcentuales para quedarse en un 4% anual. A pesar de una mejora económica grande en 1996, las perspectivas de la República Checa son menos brillantes por causa de sus graves desequilibrios externos y de su dependencia de las entradas de capital. En Rumania y Bulgaria las condiciones económicas empeoraron mucho. Contrariamente a lo que se preveía en un principio, la producción siguió disminuyendo en Ucrania y la Federación Rusa. Polonia, en cambio, mantuvo en 1996 sus buenos resultados, convirtiéndose en la primera economía en transición que superó el nivel de producción que tenía en 1989.

Los Estados Unidos prosiguen su expansión, pero las políticas fiscales restrictivas frenan el crecimiento en Europa

Los Estados Unidos registraron en 1996 un crecimiento (2,5%) casi sin inflación por sexto año consecutivo, habiendo creado su economía 12 millones de puestos de trabajo desde 1992 y reducido su déficit fiscal a alrededor del 1,5% de su PIB. Contrariamente a muchas predicciones, los precios se mantuvieron estables, aun cuando el desempleo bajó a menos del 5% a principios de 1997. Tales resultados vienen a respaldar la propuesta hecha en el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 1995, de la UNCTAD, de que, para contribuir a que se resuelva el problema del desempleo, los bancos centrales de los países industrializados deberían trabajar con unos supuestos de crecimiento potencial y de creación de empleo compatibles con una inflación estable. "La Reserva Federal parece estar dando muestras de que actúa en ese sentido", dice la UNCTAD en su Informe de 1997.

A pesar de sus buenos resultados en comparación con otros países del Norte, la tasa de crecimiento medio de los Estados Unidos durante esta década sigue siendo inferior a la lograda en los años ochenta. Asimismo, hasta este año, el salario medio disminuyó casi todos los años de la recuperación. Las mejoras de la productividad se han traducido en unos mayores beneficios, que alcanzaron unos niveles sin precedente desde la década de 1960.

Las perspectivas de Europa occidental están actualmente rodeadas de incertidumbre. La tasa media de crecimiento volvió a disminuir en 1996, para situarse en 1,5%. De las grandes economías europeas, sólo el Reino Unido logró un crecimiento considerable aunque algo menor que en 1995. En algunos otros países, el lento crecimiento y el alto desempleo han seguido siendo un problema. Las políticasfiscales restrictivas que se aplican actualmente con el fin de alcanzar las metas fijadas para la tercera fase de la Unión Monetaria Europea hacen difícil que se aplique una política anticíclica capaz de estimular el crecimiento y combatir el desempleo.

La UNCTAD piensa que hay margen para ser flexibles. La estabilidad monetaria y cambiaria ya está conseguida. No obstante, aun cuando no se están cumpliendo los objetivos fiscales, prolongar el debate sobre tales objetivos está provocando inestabilidad en los mercados financieros y monetarios, obstaculizando así todavía más la recuperación.

Los Gobiernos de la Unión Europea se enfrentan a un desafío cada vez mayor: conciliar crecimiento y empleo con el cumplimiento de los objetivos fiscales. Tal como ya sostuvo en su día la UNCTAD (en su Informe sobre el Comercio y el Desarrollo de 1994) quizá la mejor solución fuese cortar el nudo gordiano de la convergencia fiscal y pasar directamente a la unión monetaria lo antes posible.

El fuerte crecimiento de las exportaciones, reforzado por el estímulo presupuestario, hizo que el Japón fuera el miembro del G7 que creciera más aprisa el año pasado. Junto con la recuperación de la inversión iniciada en 1995, esas fuerzas propiciaron una expansión de toda la economía del 3,5%. No obstante, en el Japón los beneficios y la inversión siguieron demasiado centrados en las exportaciones, por lo que dependen de cómo evolucione el tipo de cambio, lo que crea cierta incertidumbre sobre si se sostendrá la recuperación.

Los riesgos de los desequilibrios mundiales para los países en desarrollo

Las disparidades en el incremento de la demanda entre los principales países industriales explican el creciente déficit comercial de los Estados Unidos y los crecientes excedentes de Europa occidental y el Japón. La carga del ajuste, a juicio de la UNCTAD, debería recaer sobre los países excedentarios; Europa y el Japón tendrían, por tanto, que expandir la demanda si se quiere volver a unas pautas más sostenibles de demanda global y de equilibrios comerciales.

La UNCTAD advierte que si no se atenúa la presión al alza sobre el dólar, los desequilibrios comerciales empeorarán, aumentando el peligro de fricciones en materia de comercio. Para los países en desarrollo, las consecuencias de una combinación de esas fricciones, de la apreciación del dólar y de una posible alza de los tipos de interés internacionales, serían más graves y generalizados que en la década de 1980, en vista de su mayor integración en el sistema comercial y financiero mundial y de su mayor dependencia de unas entradas de capital sumamente líquidas.




Apuntes

1. El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 1997 (Nº de venta: E.97.II.D.8) puede obtenerse al precio de 48 dólares de los EE.UU. en la Sección de Ventas/Publicaciones de las Naciones Unidas, Palais des Nations, CH-1211 Ginebra 10, Suiza, F: 41 22 917 0027, E: unpubli@unog.ch, o en Internet : NU publicaciones o en Publicaciones de las Naciones Unidas, Two UN Plaza, Oficina DC2-853, Departamento de Prensa, Nueva York, N.Y. 10017, Estados Unidos de América, T: 1 212 963 83 02 ó 1 800 253 9646, F: 1 212 963 3489, o E: publications@un.org.





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