unctad.org | LOS PAÍSES EN DESARROLLO DEBERÍAN ADOPTAR POLÍTICAS INDUSTRIALES DINÁMICAS, SEGÚN SE AFIRMA EN UN INFORME
COMUNICADO DE PRENSA
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LOS PAÍSES EN DESARROLLO DEBERÍAN ADOPTAR POLÍTICAS INDUSTRIALES DINÁMICAS, SEGÚN SE AFIRMA EN UN INFORME

UNCTAD/PRESS/PR/2006/020/Rev.1
31 August 2006

En el informe de 2006 de la UNCTAD sobre comercio y desarrollo se afirma que el enfoque no intervencionista no ha funcionado y que las políticas nacionales deberían apoyar a "las fuerzas creativas de los mercados" con el fin de lograr un mayor grado de inversión y cambios tecnológicos más rápidos


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Descargar [PDF] : | Trade and Development Report 2006 | [280 pages, 4,336 KB] Overview | [26 pages, 412 KB]

Según un nuevo informe de la UNCTAD, el mejoramiento del entorno económico mundial para muchos países en desarrollo (que incluye la reactivación que se está dando en algunos países como resultado de la gran demanda de petróleo y otras materias primas, así como el aumento de la capacidad manufacturera de otros, como China) debe convertirse en un proceso dinámico de crecimiento económico y cambio estructural que cree empleo y aumente el nivel de vida a largo plazo.

Para ello, en el Trade and Development Report 2006 (TDR)(1) (Informe sobre el comercio y el desarrollo, 2006) se recomienda que los gobiernos de los países en desarrollo se dediquen activamente a promover y desarrollar la empresa nacional, a diferencia de lo ocurrido en los años ochenta y noventa, cuando las instituciones de Bretton Woods les recomendaban que se mantuvieran prescindentes y dejaran que las fuerzas del mercado fijasen "precios correctos". En el informe se sostiene que esos países no deberían verse demasiado limitados por las normas comerciales internacionales o las condiciones impuestas por las entidades crediticias internacionales y no poder hacer lo que más convendría a sus economías. En los últimos años esa libertad de acción se ha convertido en un asunto importante y se suele hacer referencia a ella como "espacio de política" (véase UNCTAD/PRESS/PR/2006/019).

En el informe, también conocido como el TDR (su sigla en inglés), se insta a los gobiernos a adoptar políticas macroeconómicas e industriales activas para acelerar la inversión privada y el mejoramiento tecnológico y estimular a las fuerzas creativas de los mercados: son las decisiones empresariales innovadoras y que conllevan riesgos las que generan nuevas líneas de producción y crean nuevas empresas y puestos de trabajo. De ser necesario, los gobiernos también deberían proteger las empresas nacientes, incluso aplicando con prudencia subvenciones y aranceles, hasta que los productores nacionales adquirieran competitividad en el ámbito internacional en la venta de productos cada vez más sofisticados.

En el informe, que aborda el tema "Asociación mundial y políticas nacionales para el desarrollo", no se propugnan mecanismos de protección aislacionistas, pero se afirma que los gobiernos deberían encontrar medios eficaces para resolver los problemas de información y coordinación en el proceso de formación de capital y aumento de la productividad. La integración estratégica en la economía mundial permite aprovechar al máximo los beneficios de esas políticas a nivel de la economía nacional.

Se señala que las profundas reformas realizadas por la mayoría de los países en desarrollo en los años ochenta y noventa, a menudo a instancias de las instituciones financieras y entidades crediticias internacionales, no dieron los resultados prometidos. Esas reformas hacían hincapié en una mayor estabilidad macroeconómica, una mayor confianza en las fuerzas del mercado y una rápida apertura a la competencia internacional. Sin embargo, en muchos casos la inversión privada no aumentó en la medida prevista, muchas economías se estancaron o incluso se retrajeron, y muchos países en desarrollo que ya tenían elevados niveles de pobreza comprobaron que esos pasos hacia una economía liberalizada aumentaban la desigualdad en vez de reducirla.

Las actuales condiciones económicas internacionales han mejorado considerablemente el panorama. No obstante, en el informe, así como en otras publicaciones de la UNCTAD, se señala que la reciente reactivación de muchos países en desarrollo, alimentada en parte por la demanda de los Estados Unidos y China, sólo generará un crecimiento sostenido cuando los gobiernos apoyen decididamente el proceso de acumulación de capital y cambio estructural. Se aduce que el cambio estructural no puede dejarse en manos de los mercados únicamente y se critica el enfoque ortodoxo de las "políticas macroeconómicas adecuadas" según el cual se considera que la estabilidad de los precios es la condición más importante de un crecimiento económico sostenido.

En el TDR se sostiene que la política monetaria podría desempeñar un papel más eficaz en apoyo del crecimiento centrándose en la fijación de un tipo de interés real bajo, que incitaría a invertir, y un tipo de cambio competitivo y estable, que promovería la producción nacional en los mercados mundiales. Se dice además que, para permitir que la política monetaria desempeñe ese papel, las economías de mercado emergentes deberían reducir su dependencia respecto a las corrientes de capital extranjero, como ya lo han hecho muchas de ellas, y establecer nuevos instrumentos no monetarios para estabilizar los precios, como la política de ingresos o la intervención directa en la formación de los precios y, especialmente, de los salarios.

En el informe se destaca que toda prescripción para el desarrollo económico debe respetar la situación específica de cada país. No existe una fórmula uniforme. Sin embargo, se enumeran algunos factores comunes que deberían aplicarse: unas políticas que favorezcan la inversión innovadora; la adaptación de las tecnologías importadas a las condiciones locales; el fortalecimiento de la política industrial; y la "integración comercial estratégica", es decir, la introducción cautelosa y controlada de las empresas nacionales en los mercados internacionales.

Se destaca en el informe que el gobierno debería prestar apoyo al sector privado únicamente sobre la base de objetivos operacionales claramente establecidos que pudieran seguirse de cerca, y únicamente durante períodos especificados. La "vara" de los requisitos en materia de resultados debe complementar la "zanahoria" del apoyo. También se recomienda que los intentos para atraer inversión extranjera directa (IED) no apunten a una cantidad máxima sino a una calidad máxima, en el sentido de generar valor agregado nacional y progreso tecnológico. La política relacionada con la IED debe formar parte de una estrategia de desarrollo más amplia.

Unas subvenciones transitorias y cuidadosamente concebidas pueden fomentar inversiones innovadoras, y una protección temporal respecto de las importaciones puede permitir que los procesos de aprendizaje se desarrollen entre las empresas nacionales, según se dice en el informe. Se añade que los aranceles aduaneros aplicados a los productos industriales siguen siendo un instrumento importante porque son fuente de ingresos fiscales difíciles de sustituir en muchos de los países más pobres del mundo, y porque los acuerdos internacionales han reducido el grado de libertad para usar otros instrumentos de política en apoyo de la diversificación y el mejoramiento tecnológico.

En el TDR se recomienda mantener los aranceles aprobados en el ámbito internacional a un nivel relativamente más alto y modular los aranceles aplicados en determinados sectores industriales en torno a un nivel medio relativamente inferior. Ese criterio sólo puede aplicarse si las reducciones de los aranceles impuestos a los productos industriales que podrían resultar de las negociaciones comerciales multilaterales en curso se aplican sólo a los aranceles medios y no a cada línea arancelaria, según se afirma en el informe.

Ese enfoque flexible de los aranceles podría apoyarse fijando los límites globales a las subvenciones dentro de los cuales los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) están autorizados a conceder de manera flexible subvenciones a las empresas y los sectores económicos. Un sistema de ese tipo podría ser similar a las disposiciones de la Medida Global de la Ayuda (MGA) para la agricultura, en virtud de las cuales los miembros de la OMC han fijado objetivos para las reducciones de porcentajes dejando al mismo tiempo una considerable flexibilidad a los gobiernos de los miembros en la asignación de las reducciones entre los distintos productos agrícolas.




Apuntes

1. El Trade and Development Report 2006 (TDR2006) (Nº de venta. E.06.II.D.6, ISBN 92-1-112698-3) puede adquirirse en las oficinas de venta de publicaciones de las Naciones Unidas en las direcciones abajo indicadas o en los agentes de venta de publicaciones de las Naciones Unidas en muchos países. El precio es de 50 dólares de los EE.UU., pero existe un precio especial de 19 dólares de los EE.UU. para los países en desarrollo, de Europa sudoriental y de la CEI. Se ruega dirigir los pedidos o consultas para Europa, África y el Asia occidental a Publicaciones de las Naciones Unidas/Sección de Ventas, Palais des Nations, CH-1211 Ginebra 10, Suiza, fax: +41 22 917 0027, correo electrónico: unpubli@un.org ; y para las Américas y el Asia oriental, a Publicaciones de las Naciones Unidas, Two UN Plaza, DC2-853, Nueva York, NY 10017, USA, tel.: +1 212 963 8302 ó +1 800 253 9646, fax: +1 212 963 3489, correo electrónico: publications@un.org . Internet: http://www.un.org/publications





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