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31 de julio de 2008: El logro de los objetivos de desarrollo del Milenio requiere la ejecución del Programa de Doha para el Desarrollo:

 Es sumamente desalentador que, después del enorme trabajo realizado a lo largo de siete años por todos los miembros de la OMC, en la última reunión ministerial, celebrada en Ginebra, no se obtuviese el resultado deseado.


Esto pone de relieve el enorme desafío, y la oportunidad, que tienen ante sí los miembros de la OMC en la Ronda de Doha, a saber: responder a las necesidades e intereses de los países en desarrollo y reequilibrar el sistema multilateral de comercio de modo que favorezca el desarrollo. También es un reflejo de las dificultades que supone negociar un programa exhaustivo entre un grupo numeroso de países con distintos intereses comerciales y económicos y distintos niveles de desarrollo. A ello se suma la dificultad que supone organizar esas conversaciones en el contexto de un "todo único" y de una manera transparente e incluyente en las que todos puedan ser partícipes.

La "dimensión de desarrollo" de la Ronda ha sido el punto de encuentro y el punto de referencia con el que los países en desarrollo han participado en el Programa de Doha para el Desarrollo. La principal preocupación ha sido la forma de integrar de manera efectiva el tema de la dimensión de desarrollo en los objetivos de acceso a los mercados y los de carácter normativo, evitando al mismo tiempo impulsos mercantilistas.

La Ronda constituye un medio único en su género para reequilibrar el sistema de comercio multilateral, en particular, para abordar las inveteradas distorsiones sistémicas, especialmente con respecto a las subvenciones agrícolas concedidas por los países desarrollados. Por ejemplo, la reforma para propiciar el desarrollo y la liberalización de la agricultura en el marco de la OMC son un complemento necesario para fomentar la capacidad productiva de la agricultura en los países en desarrollo y hacer frente a la crisis alimentaria de manera sostenible. Otra meta importante es obtener un acceso mayor y efectivo a los mercados de manera no discriminatoria y previsible para las exportaciones de productos agrícolas y manufacturados y de servicios de los países en desarrollo.

Al margen de la agricultura y los productos industriales, son también valiosos los aspectos relacionados con el desarrollo de las negociaciones sobre los servicios y las normas. Es fundamental incorporar de manera efectiva las disposiciones sobre el trato especial y diferenciado en todos los aspectos de las negociaciones a fin de satisfacer las diversas y complejas necesidades de los países en desarrollo.

Como afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, el fracaso de las conversaciones es una decepción para la comunidad internacional. La paralización de las conversaciones esta semana supone, sin duda, un revés para el sistema multilateral de comercio. Este fracaso se suma a la lista cada vez más extensa de problemas que plantea el desarrollo en el plano mundial a los que deben enfrentarse los países a fin de crear las condiciones propicias y necesarias para promover el desarrollo, eliminar la pobreza y acelerar el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio.

La Ronda de Doha es demasiado importante para que se vea perturbada por este revés en las conversaciones. Los miembros de la OMC no deben escatimar esfuerzos para volver a comprometerse con el sistema multilateral de comercio, volver a la mesa de negociaciones cuanto antes y cumplir las esperanzas de la Ronda en cuanto al desarrollo. Mientras se reanudan plenamente las conversaciones, se pueden seguir examinando los puntos de convergencia respecto de algunas cuestiones sin resolver y llegar a un acuerdo sobre ellas. Al mismo tiempo, deben tratar de obtenerse, de manera rápida y exhaustiva resultados importantes en materia de desarrollo. Entre ellos destacan el régimen de franquicia arancelaria y exención de contingentes para los PMA, la dimensión del desarrollo de la cuestión del algodón, la Iniciativa de Ayuda para el Comercio el Marco Integrado mejorado y el apoyo al fortalecimiento de la capacidad productiva de los países en desarrollo.

No debe permitirse que el revés sufrido en las conversaciones de la Ronda de Doha socave la viabilidad institucional a largo plazo de la OMC ni la credibilidad del sistema multilateral de comercio. Se debe apoyar y defender el multilateralismo en la gobernanza del comercio en momentos como los actuales de grandes desafíos en materia de desarrollo y para contrarrestar el surgimiento de tendencias proteccionistas. Como afirmaron los Ministros de Comercio en el Acuerdo de Accra aprobado en la XII UNCTAD celebrada en Ghana, un sistema de comercio multilateral que funcione correctamente, universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo puede ser muy beneficioso para el desarrollo. Asimismo, destacaron que los miembros de la OMC debían demostrar la voluntad política necesaria para llevar a feliz término la Ronda y para lograr la plena realización de su programa básico, en consonancia con su dimensión general de desarrollo.

La UNCTAD proseguirá con su misión en la esfera del comercio y el desarrollo y seguirá apoyando a los miembros de la OMC en toda iniciativa encaminada a reactivar las negociaciones de la Ronda de Doha. El período de sesiones de la Junta de Comercio y Desarrollo de la UNCTAD que se celebrará en septiembre es un marco valioso para tratar abiertamente los problemas y apoyar iniciativas que permitan concluir la Ronda de Doha con resultados favorables al desarrollo. Otros foros de las Naciones Unidas que también pueden contribuir al respecto son la Reunión de Alto Nivel sobre los objetivos de desarrollo del Milenio, los debates de la Asamblea General y la Conferencia internacional de seguimiento sobre la financiación para el desarrollo encargada de examinar la aplicación del Consenso de Monterrey.


 

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