COMUNICADO DE PRENSA
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Los países dependientes de los productos básicos deben diversificar su economía para sobrevivir a la crisis climática, según un informe de las Naciones Unidas

UNCTAD/PRESS/PR/2019/025
Ginebra, Suiza, (11 septiembre 2019)

La crisis climática trastorna varios sectores de los productos básicos y plantea graves riesgos económicos

Los países en desarrollo dependientes de los productos básicos necesitan apoyo técnico y financiero para implementar sus planes de acción climática

Hacen falta medidas más ambiciosas y mayor voluntad política para afrontar la crisis climática

Ginebra, 16 de septiembre de 2019 – La diversificación de la economía y de las exportaciones es la mejor respuesta ante los retos que plantea el cambio climático en los países en desarrollo dependientes de los productos básicos, según se afirma en el Commodities and Development Report 2019 (Informe sobre los productos básicos y el desarrollo).

La diversificación puede ser horizontal, que implica abordar nuevos productos y sectores para reducir la dependencia con respecto de unos pocos productos básicos, o vertical, que significa pasar a ocupar niveles más altos de la cadena de valor de un producto básico para incrementar su valor, según se explica en el informe, que lleva por título “Commodity Dependence, Climate Change and the Paris Agreement” (La dependencia de los productos básicos, el cambio climático y el Acuerdo de París).

En él se afirma que una estrategia exitosa de diversificación probablemente incluirá una combinación de políticas de tipo horizontal, como el fortalecimiento del capital humano mediante la inversión en educación y salud, y medidas orientadas a la promoción de sectores específicos.

“La crisis climática representa una amenaza existencial para los países en desarrollo dependientes de los productos básicos y, si no se actúa ahora con determinación, provocará el hundimiento de algunas economías”, dijo Mukhisa Kituyi, Secretario General de la UNCTAD.

“Hoy más que nunca, esos países necesitan determinar cuáles son sus posibilidades de diversificación y reducir su dependencia de los productos básicos, que desde hace decenios los expone a la volatilidad de los mercados y al cambio climático”, añadió.

Urge adoptar medidas ante el elevado nivel de riesgo

A pesar de haber contribuido muy poco al cambio climático, los países en desarrollo dependientes de los productos básicos son los que mayor riesgo corren ante la crisis del clima. En primer lugar, son más vulnerables porque dependen económicamente de sectores sumamente expuestos a fenómenos meteorológicos extremos, según el informe. Los pequeños estados insulares en desarrollo están entre los que afrontan las peores consecuencias.

Los aumentos de la temperatura de la superficie marina entrañan importantes riesgos para los Estados de ese grupo cuyos ingresos por exportación de mercancías provienen en gran parte de la pesca, como Kiribati (el 88 % en 2013-2017), Maldivas (79 %) y los Estados Federados de Micronesia (75 %).

Los efectos adversos del cambio climático en la producción agrícola y pesquera son más graves en las regiones de latitudes bajas, donde está la mayoría de los países en desarrollo dependientes de los productos básicos, dice el informe.

También se encuentran en riesgo los países de ingreso alto dependientes de los combustibles fósiles, como Brunei Darussalam, Kuwait y Qatar, que presentan unos de los mayores niveles de emisión de gases de efecto invernadero per capita. Podrían sufrir graves consecuencias si se dejara de utilizar su principal recurso natural por la creciente campaña en favor de unas fuentes de energía más verdes.

Se subraya además que el elevado riesgo que corren los países en desarrollo dependientes de los productos básicos pone de manifiesto la necesidad de que adapten, diversifiquen y modernicen sus economías. También deben adaptarse a los efectos de las medidas de respuesta al cambio climático aplicadas por otros países, que, según se prevé, reducirán la demanda de algunos de los principales productos básicos.

Retos que entrañan oportunidades

La lucha contra el cambio climático ofrece algunas oportunidades a los países en desarrollo dependientes de los productos básicos, según el informe.

Se señala que la campaña mundial en favor de las energías renovables y la eficiencia energética crea oportunidades en los países que disponen de grandes reservas de materiales utilizados para producir tecnologías limpias, como las células fotovoltaicas, las turbinas eólicas y las baterías de vehículos eléctricos.

Por ejemplo, en 2018, la República Democrática del Congo, suministró el 58 % del cobalto mundial, un producto clave que se utiliza en la producción de baterías para vehículos eléctricos, mientras que Chile y la Argentina acumulaban conjuntamente el 71 % de las reservas mundiales de litio, otro componente fundamental para la fabricación de baterías.

La lucha contra el cambio climático también podría crear oportunidades de impulsar alternativas a la producción de leche y carne de vacuno. Se indica el caso de la ganadería en algunas regiones secas de África, donde la frecuencia creciente de las sequías y la disminución de los pastos han incitado a los ganaderos a criar camellos para completar o sustituir la producción de ganado vacuno.

Según el informe, la búsqueda de medidas de mitigación y adaptación en relación con el clima ha estimulado las inversiones en innovaciones tecnológicas que podrían favorecer a los países dependientes de los productos básicos. Por ejemplo, la adopción de células fotovoltaicas costoeficientes podría reforzar la seguridad energética y apoyar a los sectores de los productos básicos de zonas remotas que no están conectadas a la red eléctrica nacional.

Acuerdo de París: ¿qué se debe hacer?

Se recogen en el informe las advertencias de los expertos, en el sentido de que los compromisos de mitigación del cambio climático contraídos por los países con arreglo al Acuerdo de París no son lo bastante ambiciosos. Se señala que, para limitar el aumento global de la temperatura a 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales, los compromisos deben cuadruplicarse.

Además, se demuestra que una puesta en práctica más ambiciosa de los compromisos climáticos de los países requerirá una voluntad política más firme y una mayor movilización de recursos financieros y humanos.

Se subraya que la financiación relacionada con el clima, que actualmente solo representa una fracción de las necesidades reales, debe aumentar sustancialmente habida cuenta del alto costo de las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.

Por ejemplo, el costo total de la aplicación de los planes de acción para el clima de los 80 países en desarrollo que han especificado sus necesidades de financiación se estima en 5,4 billones de dólares de los Estados Unidos. Es una magnitud equiparable al gasto destinado cada año a subvenciones energéticas a nivel mundial.

Además, se explica que la aplicación de unas políticas fiscales más verdes permitiría asegurar que los impuestos, las subvenciones y otros instrumentos de política similares contribuyeran a la ejecución de los planes de acción para el clima y al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Se sugiere la reforma de las subvenciones de los combustibles fósiles con el fin de promover unas políticas fiscales más verdes. Se estima que, en los países en desarrollo, el 20 % más rico de los hogares se beneficia del 43 % de las subvenciones de los combustibles fósiles, mientras que el 20 % más pobre solo recibe el 7 %.

Asimismo, según el informe, deben reforzarse las capacidades de los países en desarrollo dependientes de los productos básicos para poner en práctica medidas relacionadas con el clima. Ello implica fomentar la capacidad técnica y regulatoria para diseñar instituciones y aplicar políticas de apoyo a las estrategias de mitigación y adaptación.

Además, los países desarrollados deben cumplir el compromiso contraído con arreglo al Acuerdo de París de transferir tecnologías favorables al medio ambiente a los países en desarrollo a fin de ayudarlos a participar efectivamente en los esfuerzos mundiales de mitigación de la crisis climática y de adaptación a sus efectos.


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