Puntos clave
- Los aranceles por sí solos no pueden generar competitividad. Las empresas de Papúa Nueva Guinea también enfrentan altos costos de transporte, gastos energéticos y complejidad regulatoria.
- La incertidumbre política afectó la inversión. El 61% de las empresas encuestadas señaló que las revisiones arancelarias puntuales entre 2018 y 2020 influyeron en sus decisiones de inversión.
- El crecimiento fue mayor durante el periodo de reducción arancelaria, pero los aranceles no fueron el único factor. Los ciclos de las materias primas, grandes proyectos de recursos y la COVID-19 también influyeron en los resultados.
- La futura política arancelaria debe ser predecible y basada en datos probatorios. El informe aboga por una racionalización arancelaria gradual, apoyo focalizado y una reducción de los costos empresariales.
El informe examina el programa de reducción arancelaria de Papúa Nueva Guinea, conocido como TRP, desde su fase de liberalización hasta su suspensión y reversión parcial tras 2018.
Su mensaje central es claro: la política arancelaria importa, pero los aranceles por sí solos no pueden generar competitividad. Las empresas también enfrentan barreras estructurales, incluyendo altos costos de transporte, gastos energéticos y complejidad regulatoria.
La política arancelaria se hizo menos predecible
Papúa Nueva Guinea usó el TRP para reducir aranceles y abrir la economía. Para 2015, los aranceles promedio habían bajado hasta alrededor del 3,2%, lo que convirtió al país en una de las economías más abiertas de la región.
Pero la etapa final de los recortes arancelarios se suspendió en 2018. Posteriormente, el gobierno aumentó los aranceles a determinados productos, alegando la necesidad de proteger a las industrias nacientes y aumentar los ingresos.
El cambio de política generó incertidumbre. El 61% de las empresas encuestadas señaló que las revisiones arancelarias puntuales entre 2018 y 2020 influyeron en sus decisiones de inversión. El informe sostiene que la futura política arancelaria debe ser gradual, predecible y basada en datos probatorios.
El crecimiento fue mayor, pero los aranceles no fueron el único factor
La economía de Papúa Nueva Guinea creció en promedio un 6,3% anual durante el periodo activo del TRP, frente al 2,0% tras la suspensión. Sin embargo, el informe advierte que dicha diferencia debe interpretarse con cautela.
Los ciclos de las materias primas, grandes proyectos de recursos y la pandemia de COVID-19 también influyeron en los resultados. Las importaciones bajaron desde un máximo de cerca de 8.000 millones de dólares en 2012, a pesar de las reducciones arancelarias graduales. Las exportaciones aumentaron, impulsadas por la minería, el petróleo y el gas.
La modelización del informe muestra que un aumento del 1% en los aranceles está asociado en promedio con una disminución del 2,1% en el valor de las importaciones. Sin embargo, los cambios arancelarios tuvieron efectos limitados en los principales socios comerciales, lo que sugiere que las condiciones económicas generales fueron más determinantes.
Los costos estructurales limitaron a las empresas
Las opiniones empresariales fueron mixtas. Durante el periodo del TRP, el 36% de las empresas señaló que se benefició de la reducción arancelaria, principalmente por menores costos de insumos. Pero el 55% indicó que no vio ningún beneficio.
Tras los incrementos arancelarios desde 2018, el 53% de las empresas encuestadas reportó efectos negativos. Además, las empresas señalaron limitaciones más profundas: altos costos de transporte y logística, insumos importados caros, imprevisibilidad política y cargas regulatorias.
El informe dice que Papúa Nueva Guinea debería centrarse menos en proteger a las empresas y más en ayudarlas a competir. Esto implica mejorar la infraestructura, el suministro eléctrico y los procesos aduaneros, al tiempo que se disminuyen los costos de los principales insumos importados.
Los ingresos y beneficios para el bienestar fueron limitados
El informe concluye que la liberalización arancelaria costó poco a Papúa Nueva Guinea en términos de ingresos. Las simulaciones muestran que los recortes arancelarios durante el TRP redujeron los ingresos en unos 7,8 millones de dólares anuales, poco más del 1% de los ingresos arancelarios.
Después de 2018, se esperaba que los aranceles más altos aumentaran los ingresos. Pero la recaudación fue unos 15,6 millones de dólares menor de lo que habría sido con los aranceles de referencia de 2018. El informe lo atribuye principalmente a un fuerte recorte en los derechos al tabaco, menores volúmenes de importación y probables incentivos para la evasión.
El bienestar del consumidor también mostró compensaciones. Las simulaciones indican una pérdida neta de bienestar de unos 5,9 millones de dólares durante 2010–2018, debida principalmente a los altos aranceles sostenidos sobre bebidas y tabaco.
Fomentar la competitividad, no barreras arancelarias
El informe recomienda una senda predecible de racionalización arancelaria, un entorno empresarial más competitivo, apoyo focalizado para industrias nacientes, salvaguardias para el bienestar del consumidor y la seguridad alimentaria, mayor integración regional, mejor capacidad de defensa comercial y revisiones periódicas basadas en datos probatorios.
La lección más amplia es que Papúa Nueva Guinea necesita una política comercial abierta pero estratégica. Los aranceles pueden apoyar metas de desarrollo, pero solo si son estables, selectivos y respaldados por acciones que reduzcan el costo real de hacer negocios.
