A medida que las tensiones geopolíticas, las preocupaciones sobre la seguridad económica y el cambio de las cadenas de suministro transforman la inversión internacional, las economías en desarrollo están adaptando sus políticas para atraer inversiones y fortalecer su contribución al desarrollo.
© UNCTAD Photo | El Secretario General Adjunto en funciones, Moreno (en la foto a la derecha), inaugura la 16ª Comisión de Inversión, Empresa y Desarrollo el 31 de agosto en Ginebra. En la reunión se escuchan, entre otros, a Bangladesh y Túnez sobre cómo están adaptando sus estrategias de inversión para posicionarse de manera más eficaz en un panorama global que cambia rápidamente.
La inversión extranjera directa (IED) mundial aumentó un 6% hasta 1,6 billones de dólares en 2025, pero la recuperación siguió siendo frágil y concentrada. Las economías en desarrollo registraron un crecimiento de solo el 2%, mientras que las 20 principales economías receptoras atrajeron más del 80% de los flujos mundiales.
La inversión también se está desplazando hacia sectores estratégicos. La infraestructura de inteligencia artificial, los semiconductores, los minerales esenciales y las tecnologías para la transición energética representaron el 44% del valor de los proyectos de nueva creación anunciados en 2025, frente al 16% en 2020. Las economías de ingreso bajo y medio-bajo atrajeron apenas alrededor del 10% de la inversión en estos sectores entre 2020 y 2025.
Nan Li Collins, Directora de la División de Inversión y Empresas de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), subrayó que: “…la inversión se está recuperando, pero sus beneficios siguen estando concentrados y muchas economías en desarrollo corren el riesgo de perder oportunidades estratégicas”.
Las decisiones de inversión son cada vez más estratégicas
Las tensiones geopolíticas, la incertidumbre comercial y las preocupaciones por la seguridad económica están cambiando la forma en que las empresas y los gobiernos toman decisiones de inversión.
Las empresas siguen considerando los costos, pero otorgan mayor peso a la previsibilidad, el acceso a los mercados y los riesgos de la cadena de suministro. Los gobiernos están utilizando las políticas industriales, los incentivos y los mecanismos de revisión de inversiones de manera más activa.
UNCTAD registró 229 medidas nacionales de política de inversión adoptadas en 2025. La mayoría fueron favorables a los inversores, pero apuntaron cada vez más a industrias prioritarias. Mientras tanto, el número de economías que revisan la IED por motivos de seguridad nacional se ha duplicado desde 2019.
El Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2026 señala que las economías en desarrollo necesitan vías de entrada realistas en las cadenas de valor en transformación, apoyadas por infraestructura, energía fiable, competencias, facilitación de inversiones, desarrollo de proveedores y conectividad regional. También apunta a la necesidad de una coordinación más estrecha entre las políticas de inversión, industriales, comerciales y tecnológicas.
Las experiencias de Túnez y Bangladesh ilustran cómo la reforma de la política de inversión puede dar respuesta a algunos de estos desafíos.
Túnez: Simplificar los procesos y mejorar el clima de inversión
La Revisión de la Política de Inversión en Túnez 2025 de UNCTAD identifica la complejidad administrativa, la limitada digitalización, la ambigüedad legal y las políticas restrictivas como barreras a la inversión y al desarrollo regional más equitativo.
Sus recomendaciones se centran en procedimientos más sencillos, digitalización, una mayor coordinación institucional y la movilización de inversiones nacionales, extranjeras y de la diáspora. Las reformas actuales del régimen jurídico y el marco institucional de inversiones abordan varias de estas áreas.
Jalel Tebib, Director General de la Agencia de Promoción de la Inversión Extranjera de Túnez y Director General Interino de la Autoridad de Inversión de Túnez, declaró: “Creo que la nueva ley de inversiones es una respuesta a estas demandas, y prácticamente estamos en la etapa final de su redacción […] con la simplificación de los procedimientos, la clarificación de varios conceptos y el establecimiento de un nuevo marco de gobernanza para la inversión”.
Bangladesh: De las recomendaciones de política a la implementación
En Bangladesh, un informe de evaluación de 2026 identifica avances desde la Revisión de la Política de Inversión de UNCTAD de 2013 en el país, gracias a reformas regulatorias e institucionales, plataformas digitales y una mayor promoción de inversiones.
También identifica prioridades pendientes: una política nacional de inversiones, una ley consolidada de inversiones, procedimientos digitales completos, mejor infraestructura y competencias, así como vínculos más sólidos entre inversores extranjeros y empresas nacionales.
Nahian Rahman Rochi, Miembro Ejecutivo de la Autoridad de Desarrollo de Inversiones de Bangladesh, destacó que “En 2025, pudimos completar 25 de las 32 reformas que nos habíamos comprometido a realizar. […] Todo esto se hizo transparente y público para los inversores, lo que en realidad incrementó y mejoró su confianza en Bangladesh”.
De atraer inversión a fortalecer el impacto en el desarrollo
El cambiante panorama de la inversión otorga mayor relevancia no solo a cuánto capital atraen los países, sino a dónde se dirige y qué aporta a sus economías.
La IED sigue siendo una fuente importante de financiamiento externo para las economías en desarrollo, pero su impacto en el desarrollo depende de si contribuye a la capacidad productiva, el empleo, las competencias y la transferencia de tecnología.
Las experiencias de Túnez y Bangladesh también demuestran que la reforma de la política de inversiones no es un ejercicio puntual. Identificar las limitaciones es solo una parte del proceso. La implementación, la capacidad institucional, la coordinación y el compromiso continuo son esenciales para traducir las recomendaciones en reformas tangibles.
El ejemplo de estos dos países muestra que identificar las restricciones es solo el principio. La implementación, la capacidad institucional y la coordinación determinan si las reformas se traducen en inversiones – y si esa inversión genera capacidad productiva, empleo, competencias y tecnología.
La mayor concentración en sectores estratégicos incrementa el riesgo de que las economías en desarrollo se queden atrás. Pero el cambio en las cadenas de suministro también puede abrir oportunidades para los países que refuercen sus instituciones y capacidades productivas. El objetivo no es solo atraer capital, sino orientarlo hacia la diversificación y el desarrollo a largo plazo.
Estas cuestiones se abordarán con mayor detalle en el Foro Mundial de Inversiones de UNCTAD 2026, del 25 al 27 de octubre en Doha, Qatar.
