Las tensiones geopolíticas, la incertidumbre comercial y la debilidad de la inversión siguen afectando al impulso, y la elevada deuda y las presiones persistentes sobre los costes plantean desafíos particulares para las economías en desarrollo.
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Se espera que la economía mundial crezca 2,7% en 2026, ligeramente por debajo del 2,8% estimado para 2025 y muy por debajo del promedio prepandémico de 3,2%, según el informe Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026 de las Naciones Unidas, publicado el 8 de enero.
Este informe señala que la economía mundial ha mostrado cierto grado de resiliencia durante el último año, favorecida por la disminución de la inflación y el relajamiento gradual de las condiciones monetarias en varias de las principales economías. Estos factores han contribuido a mantener la demanda y estabilizar el crecimiento en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y cambios en las políticas comerciales.
El informe fue publicado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, en colaboración con ONU Comercio y Desarollo (UNCTAD) y las cinco comisiones regionales de la ONU, con aportes de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas.
Restricciones de inversión y fiscales frenan el impulso
Al mismo tiempo, el informe advierte que las debilidades subyacentes continúan lastrando el dinamismo global. La inversión moderada, la persistente incertidumbre y el espacio fiscal limitado en muchos países aumentan el riesgo de que el mundo entre en un período de crecimiento más lento y frágil que antes de la pandemia.
En muchas economías en desarrollo, estas condiciones limitan los avances en la creación de empleo, el crecimiento de los ingresos y el desarrollo a largo plazo.
El informe también destaca las presiones continuas derivadas de los altos niveles de endeudamiento y los costos de financiamiento, que reducen el margen de maniobra en las políticas, especialmente en los países en desarrollo. Si bien las condiciones financieras se han flexibilizado en cierta medida, los riesgos siguen siendo elevados en un contexto de flujos de capital volátiles, choques geopolíticos y rápidos cambios tecnológicos que podrían profundizar las desigualdades existentes si no se abordan.
Resiliencia comercial se modera ante crecientes desafíos
El comercio y la inversión enfrentan crecientes desafíos. El comercio global tuvo un desempeño mejor de lo esperado en 2025, impulsado por envíos anticipados antes del aumento de aranceles y robustas exportaciones de servicios. Sin embargo, se prevé que el crecimiento se desacelere en 2026, a medida que desaparecen los factores temporales y persisten las barreras comerciales y la incertidumbre en las políticas. La inversión sigue siendo moderada en la mayoría de las regiones, lo que refleja la cautela de las empresas y condiciones de financiamiento más estrictas.
La inflación baja, pero persisten las presiones sobre los costos
Las presiones inflacionarias están disminuyendo a nivel global, pero los desafíos para los hogares persisten. Según el informe, la inflación general descendió del 4,0% en 2024 a un estimado del 3,4% en 2025, y se prevé que se desacelere aún más hasta el 3,1% en 2026.
Pese a esta moderación, los elevados niveles de precios siguen afectando los ingresos reales, especialmente de los hogares de bajos ingresos, ya que las tendencias inflacionarias se tornan más dispares entre países y sectores.
"Incluso cuando la inflación retrocede, los precios altos y en aumento siguen erosionando el poder adquisitivo de los más vulnerables", señaló Li Junhua, Secretario General Adjunto de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
"Garantizar que una menor inflación se traduzca en mejoras reales para los hogares requiere proteger el gasto esencial, fortalecer la competencia en los mercados y abordar los factores estructurales de los recurrentes shocks de precios."
Las decisiones de política determinarán el camino a seguir
De cara al futuro, el Informe sobre la Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026 subraya que, para afrontar un entorno de mayor incertidumbre, será necesario reducir la imprevisibilidad en las políticas, fortalecer las condiciones para la inversión y reforzar la cooperación internacional, a medida que los países enfrentan un crecimiento más lento, fragmentación comercial y persistentes desafíos para el desarrollo.
