La economía digital crece más que ningún otro sector, aunque la inversión sigue en manos de unos pocos países.
La IED digital pasó del 5,5% al 8,3% en la última década.
Menos de un tercio llega a países en desarrollo, y el 80% se concentra en solo diez economías.
Los países menos adelantados permanecen, en gran parte, fuera de la revolución digital.
La inversión extranjera directa (IED) mundial en la economía digital crece con fuerza y ya promedia 122.000 millones de dólares anuales.
Entre 2021 y 2023, el sector captó de media el 8,3% de la IED mundial, frente al 5,5% de hace una década, según el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2025 publicado por ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
En las economías en desarrollo, los flujos anuales de IED hacia la economía digital casi se duplicaron en el mismo período.
Este crecimiento ha sido impulsado por la expansión de los servicios digitales, la demanda de soluciones de software y la consolidación de ecosistemas de start-ups con talento tecnológico. La inversión en economía digital genera beneficios concretos: mejora de la infraestructura, creación de empleos cualificados, transferencia de tecnología y ecosistemas de innovación más dinámicos.
Pero muchos países de bajos ingresos siguen excluidos, lastrados por la falta de infraestructura, altos niveles de riesgo para los inversores y marcos normativos frágiles.
La inversión desigual en la economía digital ocupará un lugar destacado en la 16ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, que se celebrará en Ginebra del 20 al 23 de octubre, donde los líderes debatirán sobre inversión y desarrollo digital.
Solo 10 países diez países reciben la mayor parte de la inversión en el Sur Global
La inversión en nuevos proyectos (greenfield) en el ámbito digital casi se ha triplicado desde 2020, alcanzando los 360.000 millones de dólares. Sin embargo, en los últimos cinco años, los países en desarrollo recibieron solo el 30 % del total global.
Además, dentro del Sur Global, cerca del 80 % de los proyectos digitales se concentraron en apenas 10 países, en su mayoría ubicados en Asia.
Infraestructura básica rezagada
En los países en desarrollo, la inversión en servicios y soluciones digitales se multiplicó por más de seis entre 2020 y 2024, hasta alcanzar los 37.000 millones de dólares.
Sin embargo, la infraestructura básica de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) continúa gravemente subfinanciada.
En 2024, se destinaron apenas 9.000 millones de dólares a infraestructura TIC en estos países, una fracción de los 62.000 millones que se necesitan anualmente a nivel mundial.
La inversión en fintech y centros de datos deja excluye a los países menos adelantados
El sector fintech está captando cada vez más inversión en Asia y América Latina, y los centros de datos se están expandiendo en economías de ingresos medios.
No obstante, los países menos adelantados siguen quedando al margen.
En 2024, África registró solo 18 proyectos de fintech, frente a 206 en Asia en desarrollo, y atrajo apenas el 3 % de la inversión mundial en centros de datos.
Preocupan la concentración del mercado y barreras políticas
El dominio de unas pocas empresas – en su mayoría con sede en Estados Unidos y China – genera inquietud por la falta de competencia y el desplazamiento de actores locales.
A ello se suman las barreras regulatorias, que también limitan la inversión. Muchos países en desarrollo restringen la propiedad extranjera en infraestructuras esenciales. Las economías desarrolladas, por su parte, han endurecido los controles a la IED por motivos de seguridad nacional. Hasta un 60 % de los proyectos revisados afectan a sectores digitales.
Estrategias digitales en marcha, con apoyos aún rezagados
En 2024, la mayoría de los países en desarrollo contaban con estrategias nacionales de digitalización: el 86 % del total y el 80 % de los países menos adelantados, frente a menos de la mitad en 2017.
No obstante, pocas de estas estrategias están articuladas con políticas industriales, ambientales o de inversión más amplias. Solo el 20 % menciona a las agencias de promoción de inversiones (API), que a menudo carecen de herramientas para abordar sectores digitales en rápida evolución.
La regulación también progresa con lentitud, especialmente en los países menos adelantados.
Aspectos clave como la gobernanza de datos, la protección de la propiedad intelectual y la política de competencia – principales preocupaciones de los inversores – siguen estando poco desarrollados.
El camino a seguir
Para aprovechar el potencial de la inversión internacional en la economía digital, el Informe sobre las inversiones en el mundo 2025 recomienda a los países:
- Adoptar una visión a largo plazo para la inversión en economía digital.
- Equilibrar la apertura a la IED con la seguridad nacional y el interés público.
- Fortalecer los marcos normativos para la inversión internacional en economía digital.
- Reforzar el papel de las API con una promoción más selectiva y orientada a resultados.
- Impulsar las competencias digitales, también mediante la IED.
- Aumentar el impacto de los acuerdos internacionales de inversión (AII) en la inversión sostenible, incluida la digital.
- Fomentar la transferencia de tecnología en condiciones mutuamente acordadas en el marco de los AII.
- Ampliar las disposiciones de desarrollo de los AII vinculadas a la economía digital.
- Facilitar la participación de los países en desarrollo en la elaboración de normas internacionales sobre economía digital.