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A pesar del “aterrizaje suave” previsto para la economía de los EE. UU., la UNCTAD advierte de un crecimiento global estancado y divergente

04 octubre 2023

Se proyecta que el crecimiento económico mundial se desacelerará del 3% en 2022 al 2.4% en 2023, con pocas señales de una recuperación el próximo año.

© Nelson Antoine/Shutterstock | Personas reciben donaciones de alimentos durante la pandemia de COVID-19 en Sao Paulo, Brasil.

La UNCTAD advierte sobre el estancamiento de la economía global, con una desaceleración del crecimiento en la mayoría de las regiones respecto al año pasado y solo unos pocos países contrarrestando la tendencia.

En su Informe sobre Comercio y Desarrollo 2023, la organización pide un cambio en la dirección de las políticas, incluso por parte de los principales bancos centrales, e implementación de las reformas institucionales prometidas durante la crisis de la COVID-19, para evitar una década perdida.

La Secretaria General de la UNCTAD, Rebeca Grynspan, dijo: "Para salvaguardar la economía mundial de futuras crisis sistémicas, debemos evitar los errores de política del pasado y adoptar una agenda de reformas positiva".

"Necesitamos una combinación equilibrada de medidas fiscales, monetarias y de oferta para lograr la sostenibilidad financiera, impulsar la inversión productiva y crear mejores empleos. La regulación debe abordar las asimetrías cada vez más profundas del sistema comercial y financiero internacional".
 

 


La economía mundial se encuentra en una encrucijada, donde las trayectorias de crecimiento divergentes, el incremento de las desigualdades, la mayor concentración de los mercados y el aumento de la carga de deuda arrojan sombras sobre su futuro.

El informe destaca estos retos apremiantes y subraya la urgencia de abordarlos.
 

Este episodio de The Weekly Tradecast analiza el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2023 de la ONU con Richard Kozul-Wright, director de la división de globalización y estrategias de desarrollo de la UNCTAD.


Divergencia en medio de una desaceleración del crecimiento

A nivel mundial, la recuperación pos-pandemia es divergente. Si bien algunas economías, incluidas Estados Unidos, Japón, China, Brasil, México, India y la Federación de Rusia han demostrado resiliencia en 2023, otras enfrentan desafíos más formidables. En el contexto de un crecimiento más lento y falta de coordinación de políticas, esta divergencia genera preocupación sobre el camino a seguir para la economía global.
 


A pesar del aumento de las tasas de interés, la economía de los Estados Unidos ha contradicho las predicciones más negativas, experimentando hasta el momento una desaceleración económica mesurada, a medida que las presiones inflacionarias disminuyen, gracias al sólido gasto de los consumidores, la renuncia de la austeridad fiscal y la intervención monetaria activa para frenar el contagio financiero al comienzo del año. Sin embargo, el informe advierte sobre preocupaciones persistentes en materia de inversión, especialmente a la luz de tasas de interés elevadas y prolongadas.

Europa está al borde de la recesión, lidiando con un rápido endurecimiento de la política monetaria y fuertes vientos económicos en contra, con las principales economías desacelerándose y Alemania ya contrayéndose. El estancamiento o la caída de los salarios reales en todo el continente, sumados a la austeridad fiscal, están frenando el crecimiento.

China, aunque muestra signos de recuperación con respecto al año pasado, enfrenta una demanda interna de consumo y una inversión privada débiles. Sin embargo, China tiene más espacio de política fiscal que otras grandes economías para abordar estos desafíos.

Desigualdad creciente y crecimiento más débil

La desigualdad económica sigue siendo un desafío importante, y los países en desarrollo se ven desproporcionadamente afectados, incluyendo por los efectos de políticas monetarias restrictivas en las economías avanzadas. Esta creciente brecha de riqueza amenaza aún más con socavar la frágil recuperación económica y las aspiraciones de las naciones de cumplir los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).
 


La carga de la deuda, el peso silencioso que resta sobre muchos países en desarrollo, sigue siendo una gran preocupación. El aumento de las tasas de interés, el debilitamiento de las monedas y el lento crecimiento de las exportaciones se han combinado para reducir el espacio fiscal para las necesidades esenciales, transformando la creciente carga del servicio de la deuda en una crisis de desarrollo naciente.

Las “economías de frontera” de ingresos bajos o medios bajos han sido las más afectadas. Durante la última década, la deuda externa pública y con garantía pública (PPG, por sus siglas en inglés) en estas economías se ha triplicado, ejerciendo presión sobre las finanzas públicas y desviando recursos de ODS de carácter crítico.

Esta tendencia se vio impulsada por los shocks combinados de la pandemia y el cambio climático. Como resultado, el servicio de la deuda del PPG aumentó para estos países de casi el 6% al 16% de los ingresos gubernamentales en la década posterior a la crisis financiera mundial. Casi un tercio de las “economías de frontera” están al borde de una crisis de la deuda.
 


Se necesitan medidas urgentes para evitar que más países lleguen al límite de su capacidad financiera y, peor aún, caigan en default.

Un llamado a una combinación de políticas más equilibrada

Para abordar estos desafíos multifacéticos, el informe de la UNCTAD propone una combinación de políticas más equilibrada de medidas fiscales, monetarias y de oferta.

Se necesita coordinación entre las autoridades nacionales y supranacionales para gestionar las presiones inflacionarias y garantizar la estabilidad de precios, fomentar un entorno propicio para el crecimiento impulsado por la inversión, implementar medidas para reducir las disparidades de ingresos, mejorar los salarios reales y reforzar los sistemas de protección social.

Garantizar la sostenibilidad financiera a largo plazo es clave, y el papel de los bancos centrales debe ampliarse más allá de las metas de inflación para incluir un enfoque más amplio en la sostenibilidad económica a largo plazo.

La creciente deuda requiere soluciones multilaterales urgentes y un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana.

Abordar la cuestión de la deuda es primordial, ya que la carga de la deuda está afectando a demasiados países en desarrollo, debido a una combinación de tasas de interés en aumento, monedas debilitadas y fuertes condicionalidades.

La UNCTAD exige reformas significativas de las reglas y prácticas de la arquitectura financiera internacional, que podrían ofrecer soluciones equitativas y oportunas para gestionar las crisis de deuda. El objetivo es garantizar que estas crisis no retrasen el progreso y el desarrollo.

Mercados más transparentes y regulados para un sistema de comercio global más justo

La concentración del mercado en sectores clave, como el comercio de productos básicos agrícolas, ha aumentado desde 2020, profundizando la asimetría entre las ganancias de las principales empresas multinacionales y la disminución de los ingresos laborales a nivel mundial.

En el sector del comercio de alimentos, los patrones de especulación refuerzan la necesidad de ampliar la supervisión financiera sistémica y considerar el comportamiento de los grupos corporativos dentro del marco de la arquitectura financiera global.
 


Para navegar este complejo panorama económico, la UNCTAD insta a los formuladores de políticas a considerar estas recomendaciones y forjar un camino hacia una economía global caracterizada por la resiliencia, la inclusión y la estabilidad financiera, garantizando que el comercio global funcione para todos.