Los países en desarrollo iniciaron 2025 enfrentando una convergencia de desafíos económicos. Importantes cambios en las políticas internacionales, el aumento de las tensiones geopolíticas, condiciones financieras más restrictivas y la disminución de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) han debilitado el desempeño de las exportaciones, reducido las perspectivas de crecimiento y limitado los ingresos públicos.
Aunque el crecimiento de la deuda externa se moderó en 2024, los colchones fiscales y externos continuaron erosionándose en muchos países en desarrollo, amenazando la sostenibilidad de la deuda y socavando la inversión para el desarrollo sostenible.
La deuda externa total de los países en desarrollo aumentó 2,6% hasta alcanzar los 11,7 billones de dólares en 2024. Aunque la acumulación de deuda ha desacelerado, los costos de servicio se mantuvieron elevados, con un estimado de 1,6 billones de dólares venciendo en 2024, lo que desvía recursos críticos de la educación, la salud, la infraestructura y otras prioridades de desarrollo.
La sostenibilidad de la deuda bajo amenaza en los países en desarrollo
Aunque los niveles generales de stocks y servicio de la deuda parecían relativamente estables, los principales indicadores de sostenibilidad de la deuda se deterioraron en muchos países en desarrollo. Excluyendo China, el servicio de la deuda externa pública y garantizada públicamente (PPG) en el Sur Global aumentó a 8,4% de los ingresos públicos en 2024, frente al 7% en 2023.
El servicio total de la deuda externa absorbió 16,3% de las ganancias por exportaciones, una leve disminución respecto al 17% registrado en 2023. Sin embargo, esta mejora se debió principalmente a los países de ingresos medianos altos, ocultando el empeoramiento de la situación en los países de ingresos bajos y medianos bajos.
Los países de bajos ingresos fueron los más afectados. Sus pagos por servicio de la deuda casi se duplicaron en 2024, ya que el bajo crecimiento económico y la caída de los precios de las materias primas redujeron las exportaciones y los ingresos públicos. Destinaron un récord de 24,2% de las ganancias por exportaciones al servicio de la deuda externa y 18,1% de los ingresos públicos al pago de deuda PPG. Los países de ingresos medianos bajos también vieron deteriorarse su sostenibilidad de la deuda externa debido a un elevado volumen de amortizaciones a vencer en 2024.
La sostenibilidad de la deuda también continuó deteriorándose en los países menos adelantados (PMA), donde el crecimiento económico se ralentizó y los ingresos públicos se debilitaron en medio de conflictos y crecientes tensiones geopolíticas. En 2024, los PMA dedicaron alrededor del 22,3% de los ingresos públicos al servicio de la deuda PPG – la proporción más alta entre todos los grupos de países en desarrollo – y 21% de las ganancias por exportaciones al servicio total de la deuda externa.
Los pequeños Estados insulares en desarrollo experimentaron una leve mejora tras el fuerte deterioro durante la crisis de la COVID-19 en 2020. La recuperación del turismo – una fuente clave de divisas – y un mayor crecimiento económico ayudaron a reducir el servicio de la deuda externa al 19% de las ganancias por exportaciones y bajar el servicio de la deuda PPG al 17,6% de los ingresos públicos en 2024. Aun así, la carga de la deuda sigue siendo críticamente elevada.
En todas las regiones en desarrollo, la sostenibilidad de la deuda externa del sector público se deterioró en 2024, salvo en Europa y Asia Central. África subsahariana registró el mayor descenso, con los gobiernos destinando 18,7% de los ingresos al pago de deuda externa pública y garantizada públicamente – tres veces el nivel de 2014. La relación entre el servicio total de la deuda y las exportaciones en la región se ha más que duplicado desde entonces.
La ayuda disminuye aunque crecen las necesidades de financiamiento
La asistencia oficial para el desarrollo (AOD) ha disminuido considerablemente, incluso a medida que aumentan las presiones fiscales y se amplía la brecha de financiamiento para los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los países miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) desembolsaron 7,3% menos de AOD en 2024 que en 2023, reduciendo la ayuda a solo 0,3% de la renta nacional bruta de los países donantes, menos de la mitad del objetivo acordado internacionalmente.
Impulsado por cambios en las prioridades globales y nuevas crisis, el descenso en la financiación del desarrollo de bajo costo amenaza con empujar a los países más vulnerables a una crisis aún más profunda de deuda y desarrollo.
La AOD relacionada con la deuda cayó a un mínimo histórico de 270 millones de dólares en 2023, tras un repunte temporal durante el periodo de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del G20 (2020–2021). La ayuda para condonación, reestructuración, replanteamiento y refinanciación de deuda también disminuyó significativamente, y los canjes bilaterales de deuda por desarrollo han desaparecido casi por completo.
Cómo ayuda UNCTAD a afrontar los desafíos de la deuda y el desarrollo
ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) desempeña un papel central para ayudar a los países en desarrollo a afrontar los desafíos de la deuda y el desarrollo mediante análisis orientados a políticas, construcción de consensos y asistencia técnica.
Un pilar fundamental de esta labor es el Programa de Gestión de Deuda y Análisis Financiero (DMFAS), que refuerza las capacidades nacionales para registrar, monitorear y gestionar la deuda pública y sus riesgos. Una gestión eficaz de la deuda es esencial para garantizar que los países puedan cumplir con sus obligaciones de deuda de manera sostenible y tomar decisiones financieras informadas, promoviendo la transparencia, la sostenibilidad fiscal y la buena gobernanza.
En respuesta a la creciente complejidad de las carteras de deuda, UNCTAD ha lanzado una nueva generación de su software de gestión de deuda (DMFAS 7), que ofrece una solución más integral e integrada. Actualmente, el programa presta apoyo a 63 países.
UNCTAD también apoya diversas iniciativas políticas lideradas por la ONU para abordar los desafíos de la deuda y el desarrollo en los países en desarrollo. Entre ellas se incluyen el Pacto por el Futuro, adoptado por los Estados miembros en septiembre de 2024; el Grupo de Expertos sobre la Deuda nombrado por el Secretario General de la ONU en diciembre de 2024; y la 4ª Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, cuyo documento final, el Compromiso de Sevilla, marca el camino hacia una mejor financiación del desarrollo.
Recomendaciones de política
Lograr el desarrollo sostenible y garantizar la sostenibilidad de la deuda requiere abordar tanto el costo como la composición de la deuda. Esto implica reducir los stocks de deuda existentes cuando sea necesario y movilizar financiamiento adicional, a largo plazo, asequible y estable.
UNCTAD plantea las siguientes recomendaciones de política en tres niveles de acción:
Acciones a nivel multilateral:
- Ampliar el financiamiento asequible a través de los bancos multilaterales y regionales de desarrollo.
- Mejorar la red mundial de seguridad financiera para hacerla más eficaz, accesible y predecible para los países en desarrollo.
- Abordar las deficiencias del Marco Común del G20 para el Tratamiento de la Deuda.
- Reformar los análisis de sostenibilidad de la deuda para que sean sensibles al desarrollo.
- Crear una plataforma para prestatarios que sirva como espacio de intercambio de conocimientos y experiencias y eleve la voz colectiva de los prestatarios.
Acciones a nivel de país que requieren coordinación, asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades:
- Aumentar la asistencia técnica y el fortalecimiento de capacidades para las oficinas de gestión de la deuda.
- Proporcionar asistencia técnica para apoyar el desarrollo de carteras de inversión.
- Promover el desarrollo de garantías en moneda extranjera de bajo costo y otros mecanismos de cobertura y conversión de divisas.
- Establecer una plataforma de canje de deuda por desarrollo que ofrezca información y asistencia técnica para los países en desarrollo.
Acciones a nivel nacional:
- Mejorar la calidad de las carteras de proyectos de inversión o plataformas país.
- Reducir los costos de transacción de los canjes de deuda mediante la escala y la estandarización y alinear los indicadores clave de desempeño asociados con las estrategias nacionales de desarrollo.
- Mejorar el perfil de los stocks de deuda existentes, cambiando la denominación de la moneda, reduciendo su costo y aumentando su plazo.
- Fortalecer la estrategia de comunicación con los inversores y las agencias de calificación crediticia.
- Promocionar las oportunidades de inversión entre prestamistas bilaterales no tradicionales.
