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La UNCTAD insta a reformar la arquitectura mundial de la deuda en un contexto de creciente endeudamiento

07 febrero 2024

El organismo de comercio y desarrollo de la ONU esboza una serie de recomendaciones para realinear la arquitectura global de la deuda con las necesidades de los países en desarrollo.

© Shutterstock/CRS PHOTO | Un aula en la India rural. Unos 3.300 millones de personas viven en países que gastan más en pagar los intereses de sus deudas que en educación o sanidad.

La UNCTAD ha pedido reformas urgentes de la arquitectura global de la deuda para evitar una crisis generalizada de la deuda en los países en desarrollo.

A raíz de la pandemia de COVID-19, la deuda soberana externa de los países en desarrollo – créditos en moneda extranjera - aumentó un 15,7% hasta alcanzar los 11,4 billones de dólares a finales de 2022. Los crecientes niveles de deuda se vuelven aún más complejos por la diversidad de prestamistas e instrumentos financieros.

Igualmente alarmante es el aumento de los costes del servicio de la deuda. Los países de ingreso bajo y medio-bajo, también conocidos como mercados fronterizos, que se endeudaron cuando los tipos de interés eran bajos y existía apetito por parte de inversionistas, dedican ahora alrededor del 23% y el 13% de sus ingresos por exportaciones, respectivamente, a pagar su deuda externa.

"Para ponerlo en perspectiva, después de la Segunda Guerra Mundial, la parte de los ingresos de exportaciones destinada al servicio de la deuda de Alemania se limitó al 5% para contribuir a la recuperación de Alemania Occidental", afirma Anastasia Nesvetailova, jefa de la Subdivisión de Políticas Macroeconómicas y de Desarrollo de la UNCTAD.

El creciente coste de la deuda está drenando recursos públicos vitales necesarios para el desarrollo. Unos 3.300 millones de personas -casi la mitad de la humanidad- viven actualmente en países que gastan más dinero en pagar los intereses de sus deudas que en educación o sanidad. La base de datos de "Un mundo de deuda" de la ONU ofrece datos y una visión en profundidad de los principales indicadores de deuda pública y gasto en desarrollo de 188 países.

"Esta situación es claramente insostenible", afirma Nesvetailova. "Mientras se vislumbra en el horizonte una crisis sistémica de la deuda, en la que un número creciente de países en desarrollo pasan de la angustia al impago, ya está en marcha una crisis de desarrollo."

Es necesario un enfoque de la deuda centrado en el desarrollo

Nesvetailova subraya que la creciente crisis de la deuda no sólo se deriva de la oleada de endeudamiento tras la crisis financiera mundial de 2008, las crisis en cascada desde la pandemia y el agresivo endurecimiento de la política monetaria en los países desarrollados. Señala que las raíces principales se encuentran en los problemas estructurales de la arquitectura global de la deuda soberana, "que ofrece un apoyo inadecuado y tardío a los países con problemas de deuda."

El último Informe sobre Comercio y Desarrollo de la UNCTAD analiza las actuales desigualdades, rigideces y problemas de la arquitectura global de la deuda soberana, esbozando una estrategia para resolverlos.

"Es necesario un enfoque de la deuda centrado en el desarrollo", afirma Nesvetailova, que destaca los factores que contribuyen a la insostenibilidad de la deuda soberana, como el cambio climático.

El informe aboga por una reevaluación exhaustiva de estos factores, que abarcan la demografía, la salud pública, los cambios económicos mundiales, el aumento de los tipos de interés, los realineamientos geopolíticos, la inestabilidad política, así como las implicaciones de la deuda soberana en las políticas industriales de los Estados deudores.

Propone un ciclo de vida de la deuda soberana en cinco etapas como marco conceptual para analizar y mejorar la arquitectura global de la deuda. Las etapas incluyen contraer deuda, emitir instrumentos de deuda, como bonos y préstamos, gestionar la deuda, hacer un seguimiento de la sostenibilidad de la deuda y, en caso necesario, reestructurar o renegociar las condiciones de la deuda.

"Estamos instando a un nuevo pensamiento creativo en todas las fases del ciclo de la deuda, así como a nuevos enfoques para reducir la persistente brecha entre las soluciones estatutarias y las contractuales", afirma Penelope Hawkins, jefa de la Subdivisión de Deuda y Financiación del Desarrollo de la UNCTAD.

Este episodio de The Weekly Tradecast analiza la arquitectura financiera mundial con Penelope Hawkins, economista de la UNCTAD.

Recomendaciones y medidas políticas

El informe de la UNCTAD esboza un amplio conjunto de recomendaciones para recalibrar la arquitectura global de la deuda en consonancia con las necesidades de los países en desarrollo.

Una recomendación clave es impulsar los préstamos en condiciones favorables - caracterizados por tipos de interés más bajos y plazos de amortización más largos - y las subvenciones. Esto podría hacerse aumentando el capital de base de los bancos multilaterales y regionales para ampliar su capacidad de préstamo.

Otra forma de obtener financiación en condiciones favorables consiste en emitir derechos especiales de giro (DEG), un tipo de moneda internacional que el FMI creó para que los países miembros aumentasen sus reservas monetarias cambiándolas por divisas oficiales según sus necesidades.

También es importante una mayor transparencia en las condiciones de financiación. Según el informe, reducir la asimetría de recursos e información entre prestatarios y prestamistas, junto con medidas legislativas en los países prestamistas, puede desalentar las prácticas de préstamos abusivos.

"Pero la transparencia va más allá de la divulgación de datos", afirma Hawkins. "Significa un compromiso con la construcción de una arquitectura financiera global que sea justa y responsable para todos".

Otras recomendaciones incluyen ampliar el acceso de los países en desarrollo a las divisas extranjeras a través de swaps con los bancos centrales y mejorar su resistencia durante las crisis externas mediante normas de suspensión de las obligaciones de los deudores, como cláusulas de deuda resistentes al cambio climático. Esto permitiría pausar los reembolsos de la deuda, proporcionando cierto respiro para la gestión de la crisis.

"Es necesario un mayor uso de las cláusulas de contingencia en los contratos para los países que sufren crisis climáticas y otras crisis externas", afirma Hawkins.

El informe también afirma que la arquitectura global de la deuda requiere normas bien desarrolladas para las reestructuraciones automáticas y una mejor red de seguridad financiera mundial. Por último, subraya la urgente necesidad de empezar a trabajar en el establecimiento de una autoridad mundial de la deuda que coordine y oriente las reestructuraciones de la deuda soberana.

"El momento de actuar es ahora", afirma Hawkins. "Los costes de la inacción son demasiado altos".