Alinear aranceles, normas y cadenas de suministro es clave para ampliar las alternativas sostenibles y reducir la dependencia de materiales derivados de combustibles fósiles.
© ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD)/Maria Durleva | Los gránulos de plástico – pequeñas bolitas fabricadas a partir de combustibles fósiles o de plásticos reciclados – se utilizan como materia prima en la mayoría de los productos plásticos a nivel mundial.
Cuando los precios del petróleo suben, el impacto va mucho más allá del combustible. Atraviesa el comercio mundial, impregnando plásticos, envases y fibras sintéticas que sustentan las cadenas de suministro modernas.
Tras la escalada militar en Oriente Medio el 28 de febrero de 2026, los precios del petróleo crudo subieron de 69 a 113 dólares por barril. También aumentaron rápidamente los costos de los fertilizantes. Menos visible, pero igualmente importante, fue el efecto dominó en los plásticos.
El precio de la resina de polietileno —rígida y flexible ampliamente utilizada en envases— aumentó entre un 70% y un 80% en los mercados spot europeos entre febrero y abril de 2026. En los últimos 25 años, shocks petroleros similares han impulsado reiteradamente el alza de los costos de materiales derivados de combustibles fósiles a lo largo de las cadenas de valor.
Las barreras comerciales ralentizan el cambio hacia sustitutos no plásticos y encarecen la transición
Los países más expuestos a estos aumentos de precios suelen ser los mismos que producen sustitutos viables, naturales y ecológicos a los plásticos.
Materiales naturales como algas, piña y fibra de plátano —en su mayoría originarios de economías en desarrollo— constituyen alternativas viables a los plásticos derivados de combustibles fósiles. Sin embargo, se enfrentan a barreras comerciales significativamente más altas.
Un análisis de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) demuestra que los aranceles sobre los plásticos han bajado al 7,2%, mientras que los sustitutos naturales enfrentan un arancel medio del 14,4%. Este desequilibrio limita la capacidad de los países en desarrollo para ampliar la producción y competir globalmente, además de encarecer la transición.
"Los costos de los envases plásticos se han disparado", afirmó el director ejecutivo Balasaheb Gavane, de una empresa tanzana que colabora con el Programa SMEP de Reino Unido y UNCTAD.
"Existen alternativas, pero sin un suministro confiable, normas claras y precios competitivos, cambiar a gran escala sigue siendo difícil".
La fragmentación de las regulaciones complica aún más el reto. Las brechas en los marcos nacionales y los estándares internacionales inconsistentes —incluso en sistemas como el Codex Alimentarius— incrementan los costos de cumplimiento y crean obstáculos comerciales.
Las algas marinas ilustran el problema. Aunque abundantes en muchos países en desarrollo costeros, siguen estando poco reguladas en el comercio mundial, lo que dificulta ampliar la producción y acceder a los mercados.
El sector textil enfrenta presiones similares
Alrededor del 60% de la producción textil mundial depende de sintéticos derivados de combustibles fósiles como el poliéster, generando residuos textiles y aproximadamente el 9% de la contaminación por microplásticos en los océanos.
Las fibras naturales ofrecen alternativas de menor impacto, pero siguen siendo menos competitivas debido a los elevados costos y las restricciones de acceso a los mercados.
"La demanda está creciendo, pero las cadenas de suministro aún no están estructuradas para movilizar estos materiales de manera eficiente", afirmó el Dr. Muzzamal Hussain, de la Universidad Nacional Textil de Pakistán.
Oportunidad política para el cambio
La actual volatilidad de los precios está poniendo al descubierto deficiencias estructurales en la manera en que el comercio mundial trata los materiales derivados de combustibles fósiles y sus alternativas.
UNCTAD apoya los esfuerzos para abordar estos desafíos a través de su labor sobre comercio y medio ambiente, incluyendo la participación en debates en la Organización Mundial del Comercio y negociaciones hacia un acuerdo mundial sobre plásticos.
La alineación de aranceles, la mejora de estándares y el fortalecimiento de las cadenas de suministro serán fundamentales para permitir a los países en desarrollo escalar en las cadenas de valor, viabilizar alternativas sostenibles a gran escala y reducir los costos de las transiciones ecológicas.
