- Las empresas más pequeñas representan el 70% del empleo mundial, el 90% de los negocios y el 50% del PIB global.
- El aumento de los costos de energía, transporte, seguros y financiación puede ejercer una presión desproporcionada sobre estas empresas.
- Las vulnerabilidades son especialmente agudas en las economías en desarrollo y la exclusión de las cadenas de valor puede persistir incluso cuando el comercio general se recupera.
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Las interrupciones en el estrecho de Ormuz podrían ejercer una presión desproporcionada sobre las empresas más pequeñas que representan el 70% del empleo mundial, según un nuevo análisis de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan alrededor del 90% de los negocios a nivel global, el 70% del empleo y el 50% del PIB.
También son proveedores fundamentales de bienes y servicios a lo largo de las cadenas de valor, apoyando el espíritu emprendedor, la innovación y la diversificación económica.
“Cuando las pymes flaquean, el crecimiento se vuelve menos inclusivo y menos resiliente”, señala el análisis publicado el 7 de septiembre.
Por qué las empresas más pequeñas afrontan mayor presión
Las disrupciones comerciales afectan a empresas de todos los tamaños, pero su capacidad para absorber los impactos varía.
Las empresas más grandes suelen poder diversificar riesgos entre proveedores, mercados y fuentes de financiamiento. Las empresas más pequeñas, en cambio, suelen tener menos alternativas cuando aumentan los costos de energía, transporte y financiamiento.
Las consecuencias pueden ir más allá del impacto inmediato. Las empresas más pequeñas pueden seguir en riesgo de exclusión de las cadenas de valor incluso cuando los volúmenes comerciales generales se recuperan.
Esto genera el riesgo de un “efecto de exclusión”, en el que la recuperación en las cifras globales del comercio puede ocultar una economía más concentrada, con la participación de menos empresas pequeñas en los mercados internacionales.
Lecciones de crisis anteriores
La crisis de la COVID-19 demostró que las empresas más pequeñas son más vulnerables ante grandes impactos, con descensos en las ventas generalmente mayores entre las empresas de países en desarrollo.
La experiencia ilustra cómo una disrupción comercial prolongada podría amplificar vulnerabilidades ya existentes, en particular en las economías en desarrollo, donde las empresas pueden tener menos opciones para financiarse, conseguir insumos o alcanzar clientes alternativos.
Fomentar la resiliencia y la inclusión
El análisis destaca la necesidad de no solo mantener el comercio en movimiento, sino también de asegurar que las empresas más pequeñas sigan conectadas a los mercados.
Esto incluye un monitoreo más estrecho de la participación de las empresas en el comercio, incluyendo si pueden mantener sus operaciones y relaciones comerciales a medida que cambian las condiciones.
Un mejor acceso al financiamiento comercial, la liquidez y el capital de trabajo también es fundamental, especialmente cuando aumentan los costos de producción y se alargan los plazos de entrega y ciclos de pago.
El apoyo público puede ayudar además a mejorar el acceso a logística fiable y asequible, facilitar el comercio y ampliar el acceso a información de mercado y otros servicios empresariales, en particular en las economías en desarrollo.
Fortalecer la productividad y competitividad de las empresas más pequeñas puede ayudarlas a mantener y diversificar sus relaciones con proveedores y clientes.
En conjunto, estas medidas pueden contribuir a proteger los empleos y fortalecer la resiliencia frente a futuros impactos.
