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Los datos son el nuevo recurso natural. ¿Quién decide cómo se utilizan?

Traducción realizada con asistencia de inteligencia artificial.

En caso de discrepancia, prevalece la versión en inglés.

A medida que la inteligencia artificial se expande en los sectores, se necesita una gobernanza de datos sólida para garantizar que las normas compartidas sirvan al interés público y reflejen diversas perspectivas.

High capital requirements, reliance on data and computing power are among the most common barriers to entry in digital markets.
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© Shutterstock/Gorodenkoff

Cada vez que alguien en una clínica rural registra el expediente de un paciente, un agricultor consulta los precios de los cultivos en un teléfono o un estudiante entrega su tarea en línea, genera datos. Esos datos pueden entrenar la próxima generación de inteligencia artificial, guiar decisiones de salud pública o impulsar servicios que no existían hace una década. Pero las reglas sobre quién los controla y quién se beneficia de ellos aún se están definiendo. A menudo, los países en desarrollo que generan los datos no logran sentarse a la mesa de negociaciones.

"Pensamos en los datos como tierra, no como petróleo, sino como tierra", afirma Isabel de Sola Criado, de la Oficina de la ONU para Tecnologías Digitales y Emergentes. La gobernanza de los datos, explica, es como el uso que hacen las sociedades de su suelo: asegurarse de que sea lo suficientemente sano como para cultivar algo que todos puedan aprovechar.

Un rompecabezas de reglas

Sin embargo, esto ha sido difícil. Distintos países y regiones han construido normas sobre datos separadas que no se comunican entre sí. La información y los beneficios que genera tienen dificultades para cruzar fronteras con facilidad.

Pero de Sola Criado ve que se avecina un cambio: "Nos estamos acercando a una posición convergente", en la que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil están cada vez más abiertos a compartir más datos para el desarrollo y para la IA, siempre que existan principios y salvaguardias compartidos que todos puedan aceptar.

Pequeños pasos, no un único reglamento

Nadie espera una solución inmediata. El objetivo, dice de Sola Criado, es "no intentar resolver todo el panorama, sino avanzar con lo que funciona".

Se trata de dar pequeños pasos viables hacia una forma compartida de gestionar los datos para el desarrollo, en lugar de imponer un único reglamento externo.

El papel de UNCTAD en la elaboración de las normas

Ese enfoque incremental es precisamente el que UN Comercio y Desarrollo (UNCTAD) está ayudando a construir.

Como secretaría de la Comisión de la ONU sobre Ciencia y Tecnología para el Desarrollo desde 1993, UNCTAD ahora respalda un grupo de trabajo dedicado a la gobernanza de los datos.

Agrupa a 27 representantes gubernamentales y 27 miembros no gubernamentales, del mundo académico, empresarial y de la sociedad civil, para definir principios comunes sobre cómo deben circular los datos y quién debe participar en el establecimiento de las normas.

Las conclusiones del grupo se incorporarán en un informe para la Asamblea General de la ONU.

Por qué esto importa ahora

La importancia va en aumento. A medida que la inteligencia artificial se expande a la atención sanitaria, la educación, la agricultura y las finanzas, los datos que alimentan esos sistemas requieren una gobernanza que siga el ritmo, antes de que las normas sean definidas por completo por los países y empresas que ya dominan el sector.

Ese diálogo continúa este mes, a medida que los líderes mundiales se reúnen en Ginebra para el primer Diálogo Global de la ONU sobre la Gobernanza de la IA y la Cumbre AI for Good.