Esta edición de la Actualización sobre el Comercio Mundial examina la fuerte pero cada vez más desigual expansión del comercio internacional en la primera mitad de 2026.
Se estima que el comercio mundial de bienes alcanzó aproximadamente 13,7 billones de dólares estadounidenses en la primera mitad de 2026, un 12,5% más que en el mismo período de 2025. El comercio de servicios creció un 10,5%. En conjunto, bienes y servicios sumaron cerca de 2 billones de dólares estadounidenses al comercio mundial, situándolo en camino a alcanzar un valor anual récord.
Precios más altos inflan el crecimiento del comercio
Una parte significativa del aumento refleja precios más altos y no mayores volúmenes de comercio. Las interrupciones en el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, junto con las preocupaciones sobre el suministro de energía, elevaron los costos de energía, transporte, logística y producción.
Los precios de los bienes comercializados aumentaron alrededor de un 3,6% en el primer trimestre y se estima que subieron en torno a un 5% en el segundo, reflejando en gran medida el alza de los precios de la energía y de determinadas materias primas.
Asia oriental lidera una expansión desigual
Asia oriental fue el principal motor del crecimiento del comercio mundial en el primer trimestre de 2026, respaldada por el sólido desempeño en importaciones y exportaciones de China y la República de Corea. El comercio en otras subregiones asiáticas se contrajo, mientras que África y las Américas experimentaron un mayor crecimiento de las importaciones que de las exportaciones.
El papel de Asia oriental también fue central para el comercio Sur-Sur: excluyendo la región, el comercio entre economías en desarrollo se contrajo durante el primer trimestre. Los saldos comerciales continuaron variando, ampliándose el superávit de China y reduciéndose el déficit de Estados Unidos.
La inteligencia artificial y la movilidad eléctrica impulsan el crecimiento sectorial
Durante el primer trimestre de 2026, la demanda de infraestructura de inteligencia artificial, tecnologías digitales y movilidad eléctrica impulsó un fuerte crecimiento de los bienes intensivos en tecnología. El comercio aumentó un 38% en minerales esenciales, un 25% en semiconductores, un 15% en baterías, un 14% en productos TIC y un 11% en vehículos eléctricos.
En contraste, el comercio de productos químicos, hierro y acero, y algunos productos de energía renovable se contrajo. El comercio de combustibles fósiles aumentó principalmente debido a los precios más elevados.
