Un sistema multilateral de comercio estable y predecible es esencial para el crecimiento económico global y el desarrollo sostenible. Las normas de la OMC fueron diseñadas para garantizar un acceso predecible a los mercados previniendo restricciones comerciales súbitas y la discriminación entre socios comerciales.
Sin embargo, las normas comerciales se han vuelto menos predecibles. Los países utilizan cada vez más medidas comerciales discriminatorias como aranceles, controles a la inversión y restricciones tecnológicas vinculadas con la política industrial, la seguridad nacional y la geopolítica.
Para los países en desarrollo, esta volatilidad puede ser especialmente perjudicial. Muchos dependen de una gama limitada de exportaciones y tienen poca capacidad para absorber choques económicos.
Esta edición de la Actualización sobre el Comercio Mundial examina por qué la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) es fundamental para restablecer la confianza en las normas comerciales globales.
Los países en desarrollo son los que más dependen de un sistema comercial en funcionamiento
El comercio ha sido un motor importante del crecimiento económico en muchos países en desarrollo durante las dos últimas décadas. Los ingresos por exportaciones proporcionan los recursos que los países necesitan para importar maquinaria, energía y otros insumos esenciales para el desarrollo. El comercio también impulsa la inversión, la transferencia de tecnología y la creación de empleo.
Para las economías más pequeñas, el acceso a los mercados internacionales es especialmente importante porque la demanda interna suele ser demasiado limitada para sostener un crecimiento fuerte.
El comercio entre países en desarrollo – conocido como comercio Sur-Sur – se ha expandido rápidamente en el marco del sistema multilateral de comercio, pasando de unos 500.000 millones de dólares en 1995 a 6,8 billones de dólares en 2025. Para 2025 representaba más de una cuarta parte del comercio mundial.
No obstante, muchos países en desarrollo aún enfrentan dificultades para beneficiarse plenamente del comercio global. Los países menos adelantados representaron solo el 1,1% de las exportaciones mundiales en 2024, apenas por encima del 1,0% en 2010 y muy por debajo de la meta del 2% establecida para 2030, a pesar de los regímenes de acceso preferencial.
La reforma de la OMC debería, por lo tanto, fortalecer los mecanismos que ayudan a los países en desarrollo a integrarse en los mercados globales, diversificar sus exportaciones y avanzar en la cadena de valor.
Un sistema de solución de diferencias en funcionamiento ayuda a las economías más pequeñas a defender sus derechos comerciales en igualdad de condiciones
El mecanismo de solución de diferencias de la OMC permite a los países cuestionar medidas comerciales que violen las normas convenidas. Contribuye a garantizar que los compromisos sigan siendo vinculantes, independientemente del tamaño económico o la influencia de un país.
Para las economías más pequeñas, este marco jurídico les permite defender sus derechos comerciales en condiciones más igualitarias.
Desde el establecimiento del sistema en 1995, los miembros de la OMC han iniciado 644 diferencias, que motivaron la creación de 378 grupos especiales – equipos independientes de expertos que examinan desacuerdos comerciales y emiten dictámenes. Sin embargo, su eficacia se ha debilitado en los últimos años. El Órgano de Apelación de la OMC – la última instancia del proceso – no ha podido funcionar porque el nombramiento de nuevos jueces ha sido bloqueado.
Esta parálisis ya ha afectado el uso del sistema. Antes de la crisis, los miembros de la OMC iniciaron un promedio de 19 consultas anuales entre 2010 y 2019. Esa cifra cayó a 8,5 por año entre 2020 y 2025.
Restablecer un sistema de solución de diferencias plenamente funcional es esencial para mantener la equidad y la previsibilidad en el comercio mundial.
Un sistema comercial basado en normas respalda tanto el crecimiento económico como el desarrollo sostenible
El comercio mundial está evolucionando rápidamente. Los servicios, las tecnologías digitales y la transición ecológica son fuentes cada vez más importantes de crecimiento económico. Sin embargo, muchos países en desarrollo siguen estando al margen de estos sectores.
Por ejemplo, los países menos adelantados representan menos del 1% de las exportaciones mundiales de servicios. Entre 2014 y 2024, sus exportaciones de servicios crecieron solo un 3% anual, frente al 5,3% a nivel mundial, lo que pone de manifiesto las barreras que enfrentan para participar en la economía global de servicios.
Normas multilaterales más claras en áreas como el comercio digital, los servicios financieros y los servicios profesionales también ayudarían a garantizar que las economías en desarrollo puedan participar en estos sectores emergentes.
El informe señala que las reformas también deberían fortalecer el trato especial y diferenciado – disposiciones que otorgan a los países en desarrollo mayor flexibilidad y apoyo dentro de los acuerdos comerciales.
Mantener el desarrollo en el centro de la reforma del comercio mundial
Mientras los miembros de la OMC se preparan para avanzar en las discusiones sobre la reforma, el informe destaca que el desarrollo debe seguir en el centro del sistema multilateral de comercio.
Restablecer un sistema de solución de diferencias plenamente operativo, fortalecer el acceso predecible a los mercados y preservar principios fundamentales como la no discriminación son pasos esenciales.
Esto ayudará a garantizar que el comercio mundial siga siendo un motor de crecimiento inclusivo y prosperidad sostenible en las próximas décadas.
