La economía mundial está experimentando una profunda transformación, caracterizada por un predominio creciente de los servicios en el empleo y en la creación de valor. Este cambio ofrece a los países menos adelantados nuevas oportunidades para diversificar y modernizar su economía. Sin embargo, también plantea un interrogante fundamental: ¿puede un sector de servicios dinámico convertirse en motor de la transformación estructural o es inevitable que las asimetrías mundiales existentes agraven la marginación de esos países?
Esta es la cuestión central del Informe sobre los países menos adelantados 2025 – Los servicios: ¿una nueva vía hacia la transformación estructural? En el Informe se examina la importancia creciente de los servicios en las economías de los países menos adelantados, el papel cada vez mayor que desempeñan en el comercio y las condiciones en que los servicios pueden, o no, contribuir al desarrollo.
Las conclusiones del Informe son aleccionadoras. En la actualidad, los servicios representan casi la mitad del producto interior bruto del país menos adelantado medio. Sin embargo, ese crecimiento impulsado por los servicios no se ha traducido en un desarrollo de base amplia. En los países menos adelantados la tasa media de crecimiento per cápita fue de apenas el 1 % el año pasado. Una proporción demasiado grande del empleo sigue concentrada en actividades informales de baja productividad que aseguran la supervivencia pero no generan prosperidad. Hasta 2050, los países menos adelantados deberán absorber 13,2 millones de nuevos solicitantes de empleo. La pobreza de los trabajadores sigue estando muy extendida. El desafío consiste en crear no solo más empleos sino también mejores empleos.
Hay disparidades enormes. La productividad laboral en la mediana de los países menos adelantados es 11 veces más baja que en la mediana de las economías desarrolladas. El turismo representa un tercio de las exportaciones de servicios de los países menos adelantados, pero los elevados ingresos de ese sector no suelen traducirse en un aumento sustancial del empleo, en valor agregado local ni en cambios estructurales transformadores. En cuanto a los servicios que pueden prestarse por vía digital, el segmento más dinámico del comercio mundial, los países menos adelantados representan apenas el 0,16 %, el porcentaje más bajo desde que se tienen registros. La economía digital está en auge, pero los países menos adelantados están, en gran medida, al margen de ella.
El Informe lo dice claramente: los servicios pueden reforzar la industrialización, expandir el comercio y aumentar la competitividad, pero solo si se apoyan en estrategias nacionales coherentes y en un entorno mundial propicio. Sin esos dos elementos, las mismas fuerzas que generan oportunidades agravarán la exclusión de los países menos adelantados.
Para que los servicios se conviertan en motor de la transformación, los países menos adelantados necesitan estrategias integradas que combinen las inversiones en infraestructuras materiales y digitales con el desarrollo del capital humano, la reforma de la reglamentación y un apoyo específico a sectores de alto valor. Las políticas deben profundizar las concatenaciones entre los servicios, la industria manufacturera y la agricultura, para generar sinergias que impulsen la productividad y la innovación. Además, es esencial adoptar medidas destinadas a modernizar los servicios tradicionales y mejorar la calidad del empleo para garantizar la inclusión.
La cooperación mundial será decisiva. Es preciso potenciar las preferencias comerciales, la transferencia de tecnología, el financiamiento en condiciones favorables y el fomento de la capacidad para ayudar a los países menos adelantados a superar sus limitaciones estructurales. La integración regional, a través de la Zona de Libre Comercio Continental Africana e iniciativas similares, crea plataformas que permiten ampliar el comercio de servicios. A nivel multilateral, la UNCTAD puede velar por que las normas que rigen el comercio de servicios, el comercio electrónico y la economía digital preserven el espacio de políticas que los países menos adelantados necesitan.
A medida que nos acercamos al punto medio del Programa de Acción de Doha, el imperativo es claro: los servicios deben formar parte de un programa más amplio de transformación estructural. No se trata solo de una prioridad nacional para los países menos adelantados; pone a prueba la capacidad del sistema de comercio mundial para lograr un desarrollo de base amplia.
La UNCTAD está dispuesta a ayudar a los países menos adelantados y sus asociados a convertir ese ideal en una realidad.

Secretaria General de la UNCTAD
