La transición global hacia una energía baja en carbono requiere grandes cantidades de minerales. El litio, el cobre, el níquel, el cobalto, el grafito y los elementos de tierras raras son esenciales para las baterías, la energía renovable y la manufactura avanzada.
Para los países en desarrollo, estos minerales esenciales para la transición energética ofrecen una vía hacia la transformación estructural, pero también presentan el riesgo de reforzar la dependencia de la extracción y exportación de materias primas.
Este informe muestra que las fuerzas del mercado por sí solas no generarán resultados inclusivos para los países en desarrollo ricos en minerales. Dada la alta concentración de la producción y el procesamiento, junto con crecientes presiones geopolíticas y ambientales, los países necesitan políticas industriales integradas dentro de estrategias más amplias de diversificación.
La producción está altamente concentrada y es vulnerable
La producción global está dominada por unos pocos países. Por ejemplo, en 2024:
- Cobalto: La República Democrática del Congo suministró cerca de tres cuartas partes de la producción mundial.
- Níquel: En 2024, Indonesia y las Filipinas representaron más de dos tercios de la producción mundial de níquel.
- Litio: Australia y Chile representaron juntas más de la mitad de la producción mundial de litio.
- Elementos de tierras raras: China dominó la producción y el procesamiento mundiales.
Esta concentración crea riesgos para el suministro y refuerza relaciones desiguales de poder en las cadenas de valor globales. El informe incluye un enfoque especial sobre el litio y los elementos de tierras raras.
Las reservas de litio, vitales para las baterías recargables de vehículos eléctricos y almacenamiento estacionario, se encuentran en gran medida en el “triángulo del litio” de Chile, Argentina y Bolivia, así como en Australia. Sin embargo, el refinado está altamente concentrado en China, lo que destaca que la capacidad industrial –y no solo la geología– determina las posiciones en la cadena de valor de las baterías.
Los elementos de tierras raras, esenciales para motores eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada y sistemas de defensa, cuentan con una cadena de suministro aún más concentrada. China representa aproximadamente el 70% de la producción minera mundial y más del 85% de la capacidad de refinado y separación.
El informe exhorta a contar con cadenas de suministro más diversificadas, transparentes y resilientes, apoyadas por la cooperación internacional y estándares armonizados.
El valor real va más allá de la extracción
La participación en las cadenas de valor de minerales minerales esenciales es desigual. El procesamiento y el refinado capturan una proporción desmedida del valor agregado.
En 2022, el litio refinado, el grafito, el níquel y el cobalto alcanzaron precios de tres a cuatro veces superiores a los de sus formas en bruto. Por ejemplo, el cobalto refinado promedió 20,8 dólares por kg frente a 6,6 dólares por kg para el material en bruto. Existen brechas similares de precios en otros minerales.
La evidencia muestra que los países que superan la extracción primaria y se orientan hacia el refinado y el procesamiento aguas abajo logran mayor valor agregado en la manufactura, vínculos más sólidos entre sectores económicos y mayor resiliencia ante la volatilidad de los precios de las materias primas. Para obtener estos beneficios se requiere inversión en capacidad de procesamiento, desarrollo de habilidades, transferencia tecnológica e infraestructura.
La política industrial debe impulsar la diversificación
El informe subraya que la política industrial es esencial. A partir de estudios de caso de América Latina y África, el informe identifica prioridades de política convergentes:
- Asegurar y expandir la producción
- Promover la generación de valor agregado en el país
- Garantizar la sostenibilidad ambiental y la inclusión social
En América Latina, países como Brasil, Chile y Argentina han adoptado diferentes modelos de gobernanza, pero comparten el objetivo de vincular la minería con un desarrollo industrial más amplio.
En África, a través del proyecto de evaluación rápida para la generación de valor agregado y la diversificación de UNCTAD, actores locales en Zambia identificaron las políticas de adquisiciones, la aplicación de normas y el desarrollo de capacidades como medidas prácticas para fortalecer los vínculos entre la minería y la manufactura nacional, así como para reforzar las conexiones entre las actividades extractivas y la economía en general. En Namibia, los actores identificaron centros de formación, infraestructura industrial y apoyo a pequeñas y medianas empresas como esenciales para impulsar la producción nacional y el comercio regional.
En todas las regiones, el gran desafío es transformar la dotación de recursos en una transformación estructural a largo plazo y no en una extracción de tipo enclave.
La gobernanza y la cooperación regional son fundamentales
Sin fuertes salvaguardias, los auges mineros corren el riesgo de reforzar patrones extractivos y dañar el medio ambiente. El informe exige marcos de gobernanza integrados que incorporen la sostenibilidad, la transparencia y la participación comunitaria a lo largo de la cadena de valor.
Recomendaciones clave incluyen:
- Fortalecer el desarrollo de la cadena de valor nacional y la diversificación
- Construir alianzas estratégicas preservando el espacio político
- Garantizar la coherencia entre las políticas fiscales, comerciales, industriales y ambientales
- Impulsar la cooperación regional en normas, infraestructura y acceso a mercados
El informe resalta que las decisiones que se tomen hoy determinarán si los minerales minerales esenciales se convierten en un catalizador de la transformación económica o refuerzan los patrones de dependencia de las materias primas.
