La reapertura del Estrecho de Ormuz traería un alivio muy necesario para muchas economías.
Este es un primer paso hacia una recuperación progresiva de los mercados energéticos y del comercio internacional. Sin embargo, durante más de 100 días de interrupción del transporte marítimo, los efectos negativos ya se han hecho sentir en la economía mundial.
Las economías vulnerables han estado especialmente expuestas a los impactos de los precios del petróleo y los fertilizantes. Estos impactos pueden dar lugar a una inflación persistente. La población sufre la inflación, especialmente las personas pobres. Esto reduce el presupuesto de los hogares y hace que los productos básicos —como los alimentos y la atención sanitaria— sean menos asequibles.
La reapertura allana el camino para la recuperación. Pero para las economías vulnerables, el camino puede ser más largo, desigual y costoso. Se necesita apoyo internacional para mejorar su capacidad de respuesta.
Estos impactos se sentirán durante muchos meses, siendo los países en desarrollo los que soportarán las consecuencias más graves. Hago un llamado a todas las partes para que respeten el alto el fuego y redoblen los esfuerzos.
Las ondas de choque ya han repercutido en la economía mundial.
Las perturbaciones comerciales afectan más donde la capacidad de respuesta es limitada.
- Dificultades para movilizar recursos, a nivel nacional o externo.
- Una pesada carga de servicio de la deuda y riesgos cambiarios asociados a elevados niveles de deuda externa.
- Una caída en las remesas que podría cortar una fuente financiera vital para algunas economías.
- Disminución de la ayuda internacional.
Impactos energéticos de corta duración pueden tener consecuencias a largo plazo
Temas para considerar
- La normalización del comercio llevará tiempo. Los precios internacionales de la energía pueden ajustarse rápidamente, pero el transporte marítimo y las cadenas de valor necesitan tiempo para adaptarse.
- El impacto de la conmoción energética seguirá sintiéndose de forma desigual. Muchas economías vulnerables tienen una capacidad limitada para enfrentar el aumento de las facturas de importación. Los países dependientes de las importaciones de petróleo enfrentan una presión interna especialmente fuerte sobre la inflación.
- Persisten los riesgos para la producción de alimentos. Los aumentos de precios de los insumos, que pueden tener efectos persistentes en la producción y el comercio, sumados a un fuerte El Niño previsto, aumentan la preocupación sobre la inseguridad alimentaria.
- Se necesita apoyo internacional. La disminución de la asistencia oficial para el desarrollo y el aumento de las cargas por el servicio de la deuda amenazan con ralentizar la recuperación.
- Invertir en resiliencia es clave. Esto incluye la diversificación de fuentes comerciales, así como otras medidas nacionales de resiliencia, condicionadas a las limitaciones financieras.
