La calidad, el costo y la disponibilidad de los servicios afectan directamente la competitividad y la participación en las cadenas de valor mundiales.
Un buque que transporta contenedores llenos de teléfonos inteligentes, equipos de oficina, piezas de automóviles y otros bienes manufacturados puede parecer simplemente un comercio de bienes. Pero si se observa con más detalle, parte del valor dentro de esos contenedores proviene de los servicios necesarios para producirlos y trasladarlos, incluidos la ingeniería, las finanzas, el diseño, la logística y el marketing.
Este uso creciente de servicios como insumos en todos los sectores, desde la agricultura hasta la manufactura, se conoce como "servificación".
La digitalización está acelerando la servificación. También está transformando el comercio de servicios. Las exportaciones de servicios entregables digitalmente, es decir, aquellos que pueden suministrarse de forma remota a través de redes informáticas, crecieron en promedio un 7,1% anual durante la última década.
La brecha de los servicios
Pero los servicios no están incorporados en las exportaciones de bienes industriales de manera igualitaria. En las economías desarrolladas, los servicios representan el 33% de los insumos intermedios en las exportaciones de bienes industriales, en comparación con el 27% en las economías en desarrollo y el 13% en los países menos adelantados (PMA) incluidos en los datos.
En términos simples, la participación de servicios como insumos en las exportaciones industriales es aproximadamente dos veces y media mayor en las economías desarrolladas que en los PMA.
Esta diferencia es relevante. Como destaca el último informe de la UNCTAD, Actualización sobre el Comercio Mundial, la calidad, el costo y la disponibilidad de los servicios afectan directamente la competitividad y la participación en las cadenas de valor mundiales en todos los sectores.
La brecha de productividad
También existen grandes brechas de productividad. Otro informe de la UNCTAD que mide los impactos de la servificación muestra que la productividad laboral en los servicios sigue siendo mucho mayor en las economías desarrolladas. Para 2024, fue de alrededor de 60.000 dólares por trabajador en las economías desarrolladas, en comparación con unos 15.000 dólares en las economías en desarrollo y alrededor de 2.000 dólares en los países menos adelantados, medido en dólares constantes de 2015.
El producto final puede seguir siendo un bien. Pero los servicios detrás de él influyen cada vez más en lo competitiva que es esa exportación, por lo que las brechas en el acceso a servicios eficientes y en la productividad de los servicios son una parte importante del desafío del desarrollo.