Puntos clave
- Camboya ha cumplido los criterios para la graduación de la condición de país menos adelantado, pero las vulnerabilidades estructurales persistirán más allá de la graduación.
- El fuerte crecimiento ha dependido en gran medida de las exportaciones, las preferencias comerciales y la inversión extranjera, por lo que es esencial una transformación estructural más profunda.
- La canasta exportadora del país sigue concentrada, ya que las prendas de vestir, el calzado, los artículos de viaje, los bolsos y productos relacionados representaron todavía el 53% de las exportaciones de mercancías en 2019–2022.
- La resiliencia a largo plazo dependerá de mejores competencias, capacidad productiva y financiamiento, incluyendo mejores vínculos entre la educación, la industria, las empresas locales y la inversión extranjera.
El informe examina las principales vulnerabilidades de Camboya a medida que el país se prepara para graduarse de la condición de país menos adelantado.
En el Examen Trienal del Comité de Políticas de Desarrollo de 2024, se recomendó la graduación de Camboya.
- Su ingreso nacional bruto per cápita fue de 1.590 dólares, por encima del umbral de 1.306 dólares para la graduación.
- Su puntuación en el Índice de Activos Humanos fue de 77,8, por encima del umbral de 66.
- Su puntuación en el Índice de Vulnerabilidad Económica y Medioambiental fue de 24,1, por debajo del umbral de 32.
Pero la graduación no elimina las debilidades estructurales que afectan al desarrollo a largo plazo. El desafío de Camboya es mantener el impulso más allá de la graduación.
El fuerte crecimiento sigue descansando en una base reducida
Camboya ha registrado un sólido progreso económico desde mediados de la década de 1990. El crecimiento real medio anual del producto interno bruto fue de 7,19% entre 1995 y 2023. El crecimiento real del producto interno bruto per cápita promedió 5,54% en el mismo período.
Las exportaciones, las preferencias comerciales y la inversión extranjera directa han respaldado este crecimiento. El informe señala que el modelo de desarrollo de Camboya se ha enfocado en gran medida en el crecimiento de las exportaciones, con un uso intensivo de las preferencias comerciales y esfuerzos para atraer inversiones extranjeras mediante incentivos.
La lección es clara: Camboya necesita una transformación estructural más profunda. Esto significa capacidades productivas más sólidas, mejores recursos humanos y vínculos más estrechos entre la inversión extranjera, las empresas locales y la política industrial.
Las capacidades productivas son las competencias, infraestructuras, instituciones, tecnología y financiamiento que permiten a un país producir bienes y servicios, crear empleos y pasar a actividades económicas de mayor valor añadido.
La apertura comercial no ha puesto fin a la concentración de las exportaciones
Camboya está profundamente vinculada al comercio internacional. En 2022, su relación comercio/PIB fue del 194,25%. Las exportaciones de bienes y servicios alcanzaron los 27.800 millones de dólares, mientras que las importaciones fueron de 34.400 millones de dólares.
La canasta exportadora se ha diversificado con el tiempo. Sin embargo, las prendas de vestir, el calzado, los artículos de viaje, los bolsos y productos relacionados representaron aún el 53% de las exportaciones de mercancías en 2019–2022.
El informe indica que los textiles y la confección siguen impulsando el crecimiento actual de las exportaciones de Camboya. Estos productos tienen menor complejidad económica y ofrecen beneficios limitados para la transformación estructural. Se identifica el potencial de diversificar hacia productos cercanos más sofisticados, especialmente en los sectores de maquinaria, electrónica y productos químicos, incluidos los plásticos.
Las brechas de competencias podrían ralentizar la próxima etapa
Camboya ha logrado importantes avances sociales:
- La tasa de pobreza cayó de 33,8% en 2009 a 17,8% en 2019/2020.
- El acceso de los hogares a la electricidad aumentó de 26% a 86% entre 2009 y 2019.
- El acceso a saneamiento mejorado se incrementó de 35% a 83%.
Pero el capital humano sigue siendo una gran limitación. Camboya enfrenta escasez de trabajadores calificados, incluso en industrias de baja y mediana cualificación. En una encuesta a 400 pequeñas y medianas empresas registradas, solo el 12% declaró contar con suficientes trabajadores calificados para cubrir sus necesidades.
La respuesta debe vincular la política de competencias más estrechamente con los objetivos industriales. El informe destaca la necesidad de establecer prioridades claras en materia de competencias, actualizar los planes de estudio, fortalecer la educación y formación técnica y profesional y mejorar los vínculos entre la educación, las empresas y la política industrial.
El financiamiento debe respaldar una economía más resiliente
Camboya ha fortalecido la movilización de recursos internos. El ingreso total por impuestos aumentó de alrededor del 7% del producto interno bruto en 2000 al 20% en 2019. Luego descendió al 17,9% en 2020 debido a la pandemia de COVID-19.
Pero el informe señala que Camboya prevé una inminente caída en la financiación concesional para el desarrollo. Esto se debe a que ha alcanzado la condición de país de renta media baja y está en proceso de graduarse de la condición de país menos adelantado.
Para movilizar más recursos, el informe recomienda revisar las actividades eximidas de tributación, racionalizar los incentivos a la inversión, revisar los tratados bilaterales tributarios cuando proceda y aprovechar mejor el sector financiero nacional para financiar el desarrollo, el crecimiento verde y la transición hacia una economía baja en carbono.
Camboya debe fortalecer la resiliencia económica para mantener los progresos alcanzados más allá de la graduación
Camboya ha cumplido los criterios para la graduación y alcanzado un sólido historial de crecimiento, reducción de la pobreza y progreso social.
El mensaje central del informe es claro. El progreso en el desarrollo será más sostenible si Camboya aprovecha esta transición para diversificar su economía, fortalecer las competencias, mejorar la capacidad productiva local y movilizar financiamiento para la resiliencia a largo plazo.
