Puntos clave
- Senegal cumplió dos de los tres criterios para graduarse de la categoría de país menos adelantado en 2024. Lo hizo en cuanto a los ingresos y el Índice de Activos Humanos, pero no en cuanto a la vulnerabilidad económica y ambiental.
- La economía ha crecido significativamente, pero la transformación estructural no ha avanzado al mismo ritmo. Los servicios representan más del 57% del PIB, mientras que la manufactura se mantiene en el 16%, aproximadamente la misma proporción que en la década de 1970.
- El comercio se está expandiendo pero sigue siendo desequilibrado. Las exportaciones de bienes y servicios alcanzaron los 7.500 millones de dólares en 2022, frente a los 14.600 millones de dólares en importaciones, lo que contribuyó a un déficit comercial de más del 10% del PIB.
- La pobreza y otros desafíos sociales siguen siendo significativos. Alrededor del 50,8% de la población vivía en pobreza multidimensional en 2019, con grandes brechas entre zonas urbanas y rurales.
- Los riesgos climáticos y ambientales siguen siendo vulnerabilidades importantes. Cerca del 91% de la población vive en zonas áridas, mientras que las inundaciones y las sequías continúan afectando las perspectivas de desarrollo.
El informe evalúa los avances de Senegal hacia la graduación de la categoría de países menos adelantados. También examina las vulnerabilidades estructurales que podrían afectar el desarrollo a largo plazo del país.
Senegal ha logrado avances notables en ingresos, capital humano y crecimiento económico. Sin embargo, la baja productividad, la débil competitividad comercial, las desigualdades geográficas y la exposición a riesgos climáticos siguen limitando las perspectivas de desarrollo sostenible.
El crecimiento se ha acelerado, pero la economía necesita una transformación más profunda
Senegal ha registrado un progreso económico sostenido en las últimas décadas. En 2022, el PIB alcanzó los 27.800 millones de dólares y el PIB per cápita se situó en 1.604 dólares. El PIB real creció a una media anual del 4,3% entre 2017 y 2022.
No obstante, la estructura de la economía solo ha cambiado de manera gradual. Los servicios generan más de la mitad de la producción económica, mientras que la agricultura y la industria siguen enfrentando limitaciones de productividad. El empleo también sigue concentrándose en actividades de baja productividad. La economía informal representa el 45,8% del PIB y alrededor del 90% del empleo. En este contexto, se espera que el crecimiento de la producción de combustibles fósiles impulse el crecimiento y las exportaciones, pero también podría reforzar la dependencia de Senegal de los productos primarios, a menos que los ingresos se canalicen eficazmente hacia la diversificación económica.
El informe recomienda acelerar la transformación estructural, es decir, el paso hacia actividades más productivas y de mayor valor añadido. Esto requerirá fortalecer las capacidades productivas, mejorar la competitividad y apoyar sectores de mayor valor y no tradicionales.
El comercio ofrece oportunidades crecientes, pero se necesita más diversificación y mayor valor añadido
Senegal es una economía pequeña y abierta, con una relación comercio/PIB del 79,9%. Sin embargo, las importaciones de bienes y servicios (14.600 millones de dólares) fueron casi el doble que las exportaciones (7.500 millones de dólares) en 2022.
La diversificación de las exportaciones ha mejorado, con 2.531 líneas de productos de exportación activas registradas en 2019. No obstante, alrededor del 75% de las exportaciones de mercancías siguen siendo productos primarios, que a menudo se exportan con poco valor añadido en Senegal.
El informe identifica oportunidades para ampliar las exportaciones de manufacturas y de la agroindustria. Los mercados regionales también pueden desempeñar un papel clave en el apoyo a la diversificación y transformación económica.
Estos mercados incluyen el Área Continental Africana de Libre Comercio, la Unión Económica y Monetaria de África Occidental y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental.
El desarrollo humano ha mejorado, pero la pobreza y las desigualdades geográficas persisten
En 2024, Senegal registró una puntuación de 66,7 en el Índice de Activos Humanos, ligeramente por encima del umbral de graduación de 66. En las dos últimas décadas, los indicadores de salud también han mejorado de forma constante, incluidas reducciones significativas de la mortalidad infantil y materna.
Sin embargo, los desafíos para el desarrollo siguen siendo considerables. En 2019, el 50,8% de la población vivía en pobreza multidimensional, lo que significa que se enfrentaba a varias formas superpuestas de privación. Existen grandes disparidades entre las zonas rurales, las regiones periféricas y Dakar.
El alfabetismo de adultos se situó en el 51,8%. Aunque los resultados educativos han mejorado, el avance sigue siendo desigual.
El informe llama a una mayor inversión en capital humano, educación, desarrollo de competencias y empleo productivo, especialmente para jóvenes y mujeres.
Los riesgos climáticos amenazan cada vez más los avances en desarrollo
La vulnerabilidad ambiental sigue siendo una gran preocupación. Cerca del 91% de la población vive en zonas áridas, mientras que el 7% vive en zonas costeras bajas expuestas a riesgos climáticos.
El informe señala 28 desastres naturales entre 2000 y 2022, incluidos 16 inundaciones y cuatro sequías. El aumento de las temperaturas y las crecientes presiones climáticas podrían generar una carga adicional para los medios de vida, la infraestructura y los sistemas alimentarios. Estas presiones también podrían impulsar la migración interna hacia áreas urbanas ya congestionadas.
El informe recomienda una transición inclusiva hacia una economía baja en carbono, una mayor inversión en resiliencia y una preparación más robusta ante los impactos climáticos.
Prepararse para una graduación exitosa
Senegal ha logrado avances significativos, como lo demuestra el cumplimiento de los criterios de ingresos y activos humanos para la graduación de la categoría de PMA. Sin embargo, persisten importantes vulnerabilidades estructurales.
Mantener el impulso hacia la graduación y más allá requerirá una mayor diversificación económica, más empleos de calidad superior y una mayor resiliencia climática. Senegal también necesitará movilizar de manera más eficaz la financiación para el desarrollo para apoyar la inversión en capacidades productivas, manteniendo al mismo tiempo fundamentos económicos estables.
