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Un mundo en crisis exige la protección de los derechos de los consumidores al agua y a la energía

15 marzo 2023

Múltiples crisis mundiales amenazan el acceso a los servicios esenciales de los consumidores más desfavorecidos. La UNCTAD presenta las medidas necesarias para salvaguardar sus derechos.

© Narendra Shrestha/UN Women | Un proyecto respaldado por la ONU pretende mejorar la vida y los medios de subsistencia de las mujeres en las zonas rurales de Nepal.

El acceso equitativo al agua y la energía es un derecho humano básico, pero aún queda mucho por hacer para que sea una realidad.

Con motivo del Día Mundial del Consumidor, el 15 de marzo, la UNCTAD convocó una reunión de expertos para estudiar cómo pueden los países defender mejor los derechos de todos los consumidores -en particular los más vulnerables- a estos servicios esenciales.

La ONU calcula que, al ritmo actual de progreso, 1.600 millones de personas podrían seguir careciendo de agua potable en 2030.

Mientras tanto, años de aumento del coste de la energía, agravado por la guerra en Ucrania, amenazan con dejar fuera de juego a los consumidores de las comunidades más pobres de más de 90 países en desarrollo.

“Disfrutemos del agua y la energía que vamos a consumir hoy, y recordemos solemnemente a los millones que no comparten la misma suerte, y por los que no debemos escatimar esfuerzos,” dijo Pedro Manuel Moreno Secretario General Adjunto de la UNCTAD, en la reunión.

Priorizar el acceso, racionalizar las subvenciones

“Garantizar el acceso de los consumidores a los servicios esenciales es un primer paso fundamental”, declaró Nancy Atiemo, Directora Jurídica de la Comisión Reguladora de los Servicios Públicos de Ghana.

"Reevaluamos constantemente nuestros marcos normativos para garantizar que más consumidores puedan acceder a los servicios públicos", añadió Atiemo. "Significa mejorar la conectividad, la asequibilidad y la calidad del servicio".

Para ampliar el acceso, un enfoque tradicional es ofrecer subvenciones generalizadas.

Pero esto tiende a favorecer a los más pudientes, ya que las subvenciones existentes para el agua y la energía en los países en desarrollo suelen adoptar la forma de tarifas por debajo del coste que excluyen a los pobres no conectados, que pagan precios elevados por servicios fuera de la red como el agua embotellada y la leña.

Los expertos afirman que la conectividad importa más que las tarifas cuando se trata de garantizar el acceso al agua y la energía para todos. Por lo tanto, las subvenciones deberían centrarse en conectar a las poblaciones sin conexión a la red.

"Las subvenciones a las tarifas son más justificables cuando las redes están completas. Cuando no lo están, las subvenciones a la conexión son más eficaces", afirma Robin Simpson, experto que contribuyó a un reciente informe de la UNCTAD sobre el acceso de los consumidores a los servicios esenciales.

Necesidad vital de sostenibilidad

Boluwaji Onabolu, who heads a Nigerian NGO advancing water, sanitation and hygiene causes, floats a social sustainability model that involves and empowers consumers – especially those living in remote areas – at the same time.

El modelo subraya el aprovechamiento de la riqueza potencial de los conocimientos y habilidades de los consumidores en la gestión de proyectos de abastecimiento de agua y saneamiento.

“La inclusión mediante la capacitación de los consumidores, por ejemplo, en la explotación y el mantenimiento de los servicios de agua es vital para la sostenibilidad y la rentabilidad", declaró Onabolu.

En la reunión también se pidió un uso más responsable del agua y la energía, dados los recursos finitos de la Tierra.

Los expertos advierten que se ha subestimado el potencial de reducción de la demanda a través de la eficiencia, y que puede ser necesario que los servicios públicos existentes cambien su modelo de negocio, pasando de la dependencia de la venta de energía a la eficiencia energética basada en la planificación al menor coste.

Recomendaciones de política pública de la UNCTAD

"Hacer realidad el derecho básico de los consumidores al agua y la energía requiere algo más que una declaración jurídica formal", afirmó Teresa Moreira, responsable de competencia y protección del consumidor de la UNCTAD.

Como punto focal del sistema de las Naciones Unidas en cuestiones de competencia y protección de los consumidores, la UNCTAD aboga por un marco político que salvaguarde el derecho de los consumidores al agua y la energía, haciendo estas necesidades más accesibles y asequibles para los más vulnerables.

Insta a mejorar la protección de los consumidores en relación con los servicios públicos, aumentando la claridad y equidad de las condiciones del servicio, el trato no discriminatorio de los consumidores, la información sobre el servicio, la resolución de litigios y la facilidad de pago de las facturas.

Asimismo, fomenta la competencia en los mercados del agua y la energía mediante mecanismos rigurosos de contratación pública y negociaciones competitivas.