La manufactura y las exportaciones ayudaron a varias economías asiáticas a avanzar. Seguir ese camino hacia la prosperidad se está volviendo más difícil.
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A principios de la década de 1990, un grupo de ocho economías asiáticas tenía una producción promedio por persona inferior a la mitad de la de los demás países en desarrollo. Para 2026, se prevé que su promedio sea aproximadamente el doble.
Se espera que Asia represente el 59% del crecimiento mundial en 2026. Se proyecta que la economía de la India crecerá un 7,3%, la de Indonesia un 5,2% y la de China un 4,5%. En comparación, se prevé que el crecimiento mundial desacelere al 2,6%, por debajo del 2,9% de 2025. El crecimiento en las economías en desarrollo pasará del 4,7% al 4%.
Salvo un puñado de economías asiáticas líderes, los países en desarrollo como grupo han quedado aún más rezagados respecto a los desarrollados desde mediados de la década de 2010. Y la ruta que contribuyó al avance de algunas partes de Asia se está volviendo más desafiante. La competencia entre las principales economías por sectores estratégicos como los semiconductores, la infraestructura de inteligencia artificial (IA) y las tecnologías de energía limpia está aumentando las barreras para quienes esperan seguir este modelo.
Dos velocidades
UN Trade and Development (UNCTAD) destaca esta brecha en su Informe sobre Comercio y Desarrollo 2026, comparando al resto del Sur global con una selección de economías asiáticas: China, India, Indonesia, Malasia, Singapur, Viet Nam, Hong Kong RAE (China) y Taiwán Provincia de China.
La producción promedio por persona del grupo asiático ha pasado de alrededor del 4% del promedio de las economías desarrolladas a principios de los años noventa a un proyectado 18% en 2026. Las demás economías en desarrollo partían de alrededor del 10%, pero han descendido a cerca del 9%.
Incluso entre 2003 y 2013, cuando ambos grupos acortaban la brecha, el grupo asiático lo hizo casi cuatro veces más rápido. Desde mediados de la década de 2010, sus trayectorias se han separado aún más: el grupo asiático siguió ganando terreno y el resto ha perdido posiciones.
Una ruta más difícil hacia la prosperidad
El informe señala que la industrialización y las exportaciones han sido rutas clave para el desarrollo y ayudaron a las economías asiáticas a alcanzar a las desarrolladas. Pero la manufactura tradicional, desde textiles hasta bienes de consumo, ya no ofrece el mismo potencial de progreso.
La inversión se dirige cada vez más a industrias que requieren tecnología avanzada, financiamiento sustancial y competencias especializadas. En 2025, los sectores estratégicos, incluidos los semiconductores, la infraestructura de IA y las tecnologías de energía limpia, representaron el 44% del valor de la inversión extranjera directa en nuevos proyectos anunciada —es decir, los planes de las empresas para establecer nuevas operaciones en el extranjero—, frente al 16% en 2020.
Los gobiernos consideran cada vez más estas industrias como cuestiones de seguridad nacional. El control de las exportaciones, la revisión de inversiones y las restricciones tecnológicas pueden dificultar la entrada y el ascenso en las cadenas de valor.
Europa y América del Norte en conjunto captaron más de la mitad del total de inversiones anunciadas en sectores estratégicos entre 2020 y 2025. Las economías en desarrollo concentraron la mayor parte solo en minerales esenciales y materiales estratégicos.
¿Dónde planean las empresas expandir sus operaciones en el Sur global?
En el Sur global, Asia captó la mayor parte de la inversión extranjera directa en nuevos proyectos en sectores estratégicos: 561.000 millones de dólares entre 2020 y 2025, frente a 126.000 millones para América Latina y 71.000 millones para África. Aproximadamente tres cuartas partes del total invertido en economías en desarrollo se dirigió a Asia.
La composición también fue diferente. Los minerales esenciales y los sectores para la transición energética representaron el 54% de la inversión extranjera directa en nuevos proyectos en sectores estratégicos tanto en África como en América Latina, frente al 38% en las economías en desarrollo de Asia, donde solo los semiconductores representaron el 20%.
El informe describe la cartera de Asia como más diversificada. Advierte que la concentración en minerales y energía en otras regiones puede reforzar su dependencia de los productos básicos.
Los líderes asiáticos se están distanciando de la mayoría de las economías en desarrollo. Para quienes esperan seguirlos, la ruta se vuelve más empinada. El informe llama a fortalecer los proveedores y las capacidades locales, apoyados por la cooperación regional en mercados, tecnología y financiamiento.