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Por qué la inversión verde necesita reglas más inteligentes para beneficiar a los países en desarrollo

Traducción realizada con asistencia de inteligencia artificial.

En caso de discrepancia, prevalece la versión en inglés.

  • La inversión en energía limpia puede crear oportunidades para empleos locales, desarrollo de habilidades o capacidad industrial, pero estos beneficios no son automáticos.
  • Muchos tratados de inversión antiguos fueron diseñados antes de que la transición climática se convirtiera en una prioridad política.
  • Algunas disposiciones de los tratados pueden limitar la flexibilidad de los gobiernos para apoyar capacidades nacionales vinculadas a las industrias renovables.
  • La próxima brecha global puede ser entre los países que atraen inversiones y aquellos que las convierten en tecnología y conocimientos.
UNCTAD’s World Investment Report 2023 shows that developing countries need renewable energy investments of about $1.7 trillion annually but they attracted only $544 billion in 2022.
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© Shutterstock/ARIJIT1604

Un nuevo análisis de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señala que atraer inversión en energía limpia es un paso importante, pero se necesitan medidas adicionales para lograr una transición energética inclusiva. El mundo necesita más de 1 billón de dólares al año en inversión en energías renovables para 2030, gran parte proveniente de fuentes privadas y extranjeras, pero sin acceso a tecnología, competencias y suficiente flexibilidad política para desarrollar industrias locales, muchos países en desarrollo corren el riesgo de seguir siendo compradores en lugar de constructores en la economía verde.

El informe examina acuerdos internacionales de inversión, muchos negociados en los años ochenta, noventa y principios de los 2000, antes de que la acción climática se convirtiera en una prioridad global central. Sostiene que una parte significativa de estos tratados puede limitar la capacidad de los gobiernos para adoptar políticas que fomenten la capacitación local, el desarrollo de proveedores o la difusión tecnológica, incluso cuando los países buscan desarrollar industrias nacionales de energía limpia.

El informe indica que los tratados de inversión más recientes pueden apoyar mejor la transición energética al preservar la flexibilidad política de los gobiernos, fomentar la inversión en energía limpia y ayudar a los países a desarrollar las competencias, instituciones y redes de proveedores necesarias para beneficiarse de ella.

La desigualdad oculta en la transición verde

Para los países en desarrollo, la inversión extranjera suele ser esencial. Más del 80% de la inversión en energías renovables ya proviene de fuentes privadas, y la financiación interna por sí sola puede no satisfacer las necesidades futuras.

Pero el informe advierte que albergar proyectos de energías renovables sin capacidad tecnológica nacional no garantiza beneficios económicos más amplios.

Los países pueden importar paneles solares, tecnologías de baterías o equipos para energía limpia sin desarrollar la experiencia necesaria para producirlos, adaptarlos o mejorarlos. Con el tiempo, esto corre el riesgo de crear una nueva forma de dependencia, en la que los países participen en la transición verde principalmente como consumidores y no como productores.

UNCTAD sostiene que el acceso a tecnología, conocimientos técnicos y mano de obra calificada determina cada vez más si la inversión conduce al desarrollo a largo plazo.

Normas escritas para otra era

El informe señala disposiciones en tratados de inversión más antiguos que pueden limitar el uso de políticas destinadas a fortalecer las industrias nacionales. Estas pueden incluir el incentivo a los inversionistas para utilizar proveedores locales, apoyar la capacitación de la fuerza laboral o contribuir al desarrollo de capacidades tecnológicas. Más de un tercio de las relaciones establecidas por tratados incluyen restricciones a algunas de estas medidas.

El informe no aboga por una intervención generalizada ni por la transferencia obligatoria de tecnología. Destaca que requisitos mal diseñados pueden aumentar los costos, desalentar la inversión o no generar beneficios duraderos. La evidencia sobre qué medidas funcionan sigue siendo dispar. En cambio, subraya que la transición energética ocurre en un entorno político en rápida evolución, que exige cierto grado de libertad para ajustar las políticas con el tiempo y preservar instrumentos cuidadosamente diseñados que pueden favorecer la difusión tecnológica y el desarrollo de capacidades.

Más allá de la inversión: desarrollar la capacidad para beneficiarse

Según el análisis, la inversión es solo una parte de la ecuación. Los países también necesitan trabajadores calificados, infraestructura, redes de proveedores e instituciones capaces de absorber y adaptar nuevas tecnologías. Sin esas bases, incluso grandes flujos de capital pueden tener un impacto limitado. Los acuerdos de inversión modernos buscan cada vez más ayudar a los países en desarrollo a fortalecer estos cimientos.

A medida que los gobiernos aceleran el despliegue de energías renovables, el informe sugiere que surge una cuestión más amplia: no solo quién recibe la inversión verde, sino quién obtiene los conocimientos, las industrias y las capacidades que la acompañan.

Para UNCTAD, el reto político es claro: la transición verde no solo debe movilizar capital entre fronteras, sino también difundir los conocimientos y capacidades que los países necesitan para desarrollarse.