- Los servicios son ahora una fuente clave de crecimiento y empleo en los países menos adelantados.
- La mayoría de los empleos en los servicios siguen siendo de baja productividad e informales, limitando el aumento de los ingresos.
- Vínculos débiles con la industria, las exportaciones y la tecnología frenan su impacto en el desarrollo.
- Sin políticas específicas, el crecimiento impulsado por los servicios corre el riesgo de reforzar las desigualdades existentes.
- Las competencias, la infraestructura digital y los encadenamientos productivos son fundamentales para generar mejores empleos.
© Shutterstock/Big blue | Luanda, Angola. El turismo representa aproximadamente un tercio de las exportaciones de servicios en los países menos adelantados, más que cualquier otro sector.
El Informe sobre los Países Menos Adelantados 2025, de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), concluye que los servicios crecen rápidamente en los países menos adelantados. Sin embargo, la expansión se concentra en actividades de baja productividad que sostienen los medios de vida, pero no generan prosperidad a gran escala.
A pesar del aumento del papel de los servicios, en 2024 el crecimiento medio del ingreso per cápita en los países menos adelantados siguió siendo débil.
El empleo continúa dominado por el comercio informal, servicios personales y actividades de subsistencia, mientras que los servicios de mayor productividad, que podrían apoyar la industrialización y la competitividad, siguen poco desarrollados.
El principal desafío: empleo a gran escala y empleos de mejor calidad
Los países menos adelantados se enfrentan a un desafío laboral sin precedentes. De aquí a 2050, deberán crear empleo para alrededor de 13,2 millones de nuevos participantes por año en el mercado laboral. Así, la creación de empleo es en una restricción central de las estrategias de desarrollo.
Aunque los servicios han absorbido gran parte de esta creciente fuerza laboral, el aumento del empleo no se ha traducido en mayores ingresos. La pobreza laboral sigue siendo generalizada, poniendo de relieve la brecha entre tener un empleo y obtener ingresos suficientes para vivir dignamente.
Las brechas de productividad condicionan el impacto de los servicios
La productividad laboral en los países menos adelantados es, en promedio, 11 veces menor que en las economías desarrolladas. Estas brechas determinan el tipo de servicios que los países pueden desarrollar y exportar de forma realista.
El informe subraya que los servicios solo pueden apoyar la transformación estructural cuando forman parte de estrategias nacionales de desarrollo coherentes y cuentan con un entorno mundial favorable. De lo contrario, la expansión de los servicios corre el riesgo de profundizar la marginación en lugar de reducirla.
Turismo y servicios digitales muestran potencial, pero con resultados insuficientes
El turismo representa alrededor de un tercio de las exportaciones de servicios de los países menos adelantados, lo que lo convierte en la principal categoría de exportación de servicios. Sin embargo, a menudo los elevados ingresos turísticos no se traducen en una creación significativa de empleo, mayor valor añadido local ni transformación económica. Ello refleja limitaciones en la infraestructura, vínculos débiles y una elevada dependencia de las importaciones.
En cambio, los servicios digitales están entre los segmentos más dinámicos del comercio mundial. No obstante, los países menos adelantados representan solo el 0,16 % de las exportaciones mundiales de estos servicios, la proporción más baja desde que existen registros.
Además, siguen concentradas en un número reducido de países, lo que refleja carencias persistentes en competencias, conectividad y capacidad tecnológica.
Competencias y brecha digital son limitaciones determinantes
Las competencias digitales son un factor decisivo para el desarrollo de servicios de mayor productividad. En los países menos adelantados, las mujeres tienen un 42 % menos de probabilidades que los hombres de utilizar internet móvil, mientras que las poblaciones rurales tienen un 50 % menos de probabilidades que las urbanas.
Las iniciativas específicas demuestran lo que es posible. El Programa de Embajadores Digitales de Rwanda ha capacitado a más de 5.000 jóvenes para promover la alfabetización digital en comunidades rurales, mientras que el mHub de Malawi apoya a empresas rurales lideradas por mujeres. Sin embargo, estas iniciativas siguen siendo limitadas en relación con la magnitud del desafío.
Las estrategias de servicios necesitan realismo y mejores datos
Muchos países menos adelantados están adoptando estrategias de “polos” en logística, transporte, tecnología o turismo para impulsar el crecimiento y las exportaciones.
Aunque estas estrategias pueden mejorar competitividad e ingresos fiscales, el informe advierte que a menudo generan menos empleos directos de lo previsto y pueden aumentar los riesgos relacionados con el endeudamiento, la sobrecapacidad y un seguimiento insuficiente.
UNCTAD destaca que mejores políticas en servicios dependen de contar con mejores datos. Las persistentes lagunas en la disponibilidad y calidad de estadísticas de servicios siguen limitando la eficacia de las políticas públicas y la capacidad de evaluar si el crecimiento de los servicios se traduce en mayores niveles de productividad y mejores empleos.
No hay atajo al desarrollo
El informe concluye que los servicios no constituyen un atajo hacia el desarrollo. Solo pueden apoyar la industrialización y la competitividad si aumentan la productividad, establecen vínculos sólidos con la industria manufacturera y otros sectores productivos, y se respaldan con inversiones en infraestructura digital, energía fiable, educación y competencias.
Cerrar la brecha digital, fortalecer las capacidades y apoyar activamente a los exportadores de servicios -en particular a las pequeñas y medianas empresas- es esencial para que los países menos adelantados puedan competir en los servicios modernos y convertir el crecimiento económico en un desarrollo amplio e inclusivo.
La cooperación regional y mundial puede ayudar a los países menos adelantados a ampliar el comercio de servicios, pero solo si refleja sus necesidades de desarrollo. Las preferencias comerciales deben ser prácticas, utilizables y diseñadas en función de lo que los países pueden ofrecer de manera realista si se quiere obtener resultados.
